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El ministro de Seguridad Nacional de Israel, Itamar Ben Gvir, participa en el desfile del Día de Jerusalén, en la Puerta de Damasco, en la Ciudad Vieja de Jerusalén.

Foto: Ilia Yefimovich, AFP

A 78 años de la Nakba, la violencia sobre los palestinos se extiende por Jerusalén, Gaza y Cisjordania

3 minutos de lectura
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El ministro de Seguridad, Ben Gvir, ondeó la bandera de Israel en la Explanada de las Mezquitas, entre manifestantes que gritaban “muerte a los árabes”

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Los palestinos recordaron el viernes la Nakba, un término que significa “catástrofe” en árabe y que remite a la expulsión de más de 750.000 habitantes del territorio que hoy abarca el Estado de Israel. En Ramala, se organizó el martes una marcha en la que cientos de palestinos repudiaron aquellos hechos y reclamaron el derecho de los desplazados de volver a sus hogares.

El viernes el movimiento islamista palestino Hamas, que controla la Franja de Gaza, repudió en un comunicado “el crimen de desplazar a nuestra gente de su tierra hace 78 años, bajo el peso de las masacres y el terrorismo sistemático”, y agregó que “esta es la misma política que el gobierno de ocupación”, Israel, aplica hoy “en la Franja de Gaza, Cisjordania y Jerusalén ocupada”.

Esta vez, como en otros años, el aniversario de la Nakba se conmemoró entre varias acciones de violencia en esos tres territorios.

En Cisjordania, donde gobierna la Autoridad Nacional Palestina, militares israelíes llegaron a una localidad llamada Al Lubban Al Sharquiya y mataron a un adolescente de 15 años, Fahd Zaidan Awais, por tirar piedras a sus vehículos. “Fue asesinado por balas de las fuerzas de la ocupación hoy al alba en la localidad de Al Lubban Al Sharquiya, en la gobernación de Nablus”, informó el Ministerio de Salud palestino. Agregó que su cuerpo seguía retenido por los militares.

La versión del ejército israelí, según citó la agencia de noticias Efe, es que durante “una operación antiterrorista” tres personas les tiraron piedras a los vehículos militares, algo que es considerado “un ataque terrorista” y que puso en riesgo las vidas de los soldados.

En lo que va del año, unos 50 palestinos murieron asesinados en Cisjordania por militares o por colonos israelíes. De esas 50 personas, 12 eran menores de edad, según datos de la Oficina de la Organización de las Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios.

En la ciudad de Gaza, donde el cese del fuego suele ser interrumpido, siete personas murieron el viernes en un ataque del ejército israelí, que justificó su acción bajo el argumento de que el objetivo militar era un líder del brazo armado de Hamas, Izz ad Din al Haddad. El viernes no estaba claro si esa persona estaba entre quienes murieron en este ataque.

Desde que rige un alto el fuego en la Franja de Gaza, que comenzó el 10 de octubre de 2025, los bombardeos y disparos israelíes mataron a más de 850 palestinos en ese territorio.

También en Jerusalén

Un día antes, en Jerusalén, los comerciantes palestinos no se atrevían a abrir sus negocios porque se celebraba la Marcha de la Bandera, en la que es frecuente que colonos israelíes y militantes ultranacionalistas los agredan.

Jerusalén Este, la zona árabe de la ciudad, reclamada como la capital de un Estado palestino, también está controlada por Israel desde la Guerra de los Seis Días de 1967. Ese control, que es ilegal según la comunidad internacional, fue celebrado el jueves, entre otros, por el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu.

Ese día, el ministro de Seguridad de Israel, Itamar Ben Gvir, marchó por la Ciudad Vieja de Jerusalén rodeado de militantes ultranacionalistas que gritaban “muerte a los árabes” y “que ardan sus aldeas”.

Recorrieron zonas de la ciudad que albergan lugares sagrados para el islam, el judaísmo y el cristianismo, y que oficialmente deberían estar bajo control de Jordania. Reclamaron el control de la mezquita de Al Aqsa, un lugar venerado por el islam.

De acuerdo con el diario The Times of Israel y la agencia Europa Press, Ben Gvir fue acompañado por Yitzhak Kroizer, otro dirigente de su partido, Poder Judío, quien proclamó en sus redes sociales que “ha llegado el momento de deshacerse de todas las mezquitas y trabajar en la construcción del Templo”.

La organización pacifista Standing Together, integrada por israelíes y palestinos, desplegó cientos de militantes el jueves para prevenir agresiones en un contexto de “abandono” de la Policía israelí, dirigida por Ben Gvir.

El Ministerio de Relaciones Exteriores de Jordania manifestó en un comunicado que “Israel no tiene soberanía sobre la Jerusalén ocupada ni sobre sus lugares sagrados islámicos y cristianos”. Condenó el “asalto a la mezquita de Al Aqsa” por parte de Ben Gvir y colonos extremistas, así como “las reiteradas incursiones de ministros, funcionarios” y civiles en ese lugar.

La Autoridad Palestina también repudió esas acciones, el cierre de la Ciudad Vieja y la imposición de la bandera israelí, que leyó como un intento de cambiar los acuerdos sobre Jerusalén y violentar los derechos de los palestinos. “Esta incursión y las prácticas provocativas que la acompañaron, incluido el izado de banderas de la ocupación en los patios de la mezquita de Al Aqsa y la celebración de rituales provocativos en su interior, se enmarcan en la política sistemática y deliberada de Israel, liderada por un gobierno extremista de ocupación”, manifestó en un comunicado.

“Esta política busca imponer por la fuerza nuevas realidades en el Jerusalén Este ocupado y socavar el statu quo histórico y legal en la bendita mezquita de Al Aqsa. Es parte de un plan colonial que busca una división especial de la ciudad, su judaización, para acabar con su identidad religiosa e histórica y la alteración de su carácter legal, cultural y demográfico”, afirmó.

También Hamas repudió estos “intentos fallidos” de cambiar la “identidad árabe e islámica” de la ciudad y pidió a “los países árabes e islámicos que actúen”, tanto sus gobiernos como sus poblaciones, para detener estas acciones.

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