La situación energética en Cuba llegó esta semana a su punto más crítico y aumentó la vulnerabilidad política y económica de la isla. Los apagones que se extendían por varias horas y por extensas áreas de su territorio llegaron esta semana a abarcar 22 horas por día y hasta 70% del territorio del país al mismo tiempo.

La situación, que se arrastra desde hace años, con escasez de combustible e instalaciones energéticas obsoletas, se agravó cuando desde fines de 2025 Estados Unidos impidió que llegara a la isla el petróleo de Venezuela, con un bloqueo naval.

Además, mediante amenazas de imponer aranceles a los países que entregaran combustible a Cuba, Washington logró que México dejara de brindarle esa ayuda energética.

El ministro de Energía y Minas de la isla, Vicente de la O Levy, admitió el miércoles la gravedad de la situación en un mensaje transmitido a los cubanos por televisión. Dijo que la crisis “aguda” que enfrenta el país fue causada “fundamentalmente por el férreo bloqueo energético” estadounidense.

O Levy manifestó que el alivio que significó la llegada en abril de un petrolero ruso con una carga de 100.000 toneladas de crudo permitió que por varios días en La Habana se evitaran los apagones, pero explicó que esa situación fue “un espejismo temporal”. Esas toneladas “ya se agotaron” y no queda “absolutamente nada” de combustible, agregó el jerarca.

Según el ministro, cuando se logra que en La Habana se active el servicio eléctrico, se mantiene por plazos de una hora y media a cuatro horas, según la zona, “y volvemos otra vez a las 20, 22 horas” de apagón.

El Departamento de Estado estadounidense ofreció al gobierno cubano ayuda humanitaria equivalente a 100 millones de dólares. Manifestó que se trataría de una ayuda “directa al pueblo cubano, que se distribuiría, dado el caso, en coordinación con la Iglesia católica y otras organizaciones humanitarias independientes [y] de confianza”.

El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, manifestó este jueves en su cuenta de X: “Si verdaderamente hay disposición del gobierno estadounidense a brindar ayuda en los montos que anuncia y en plena conformidad con las prácticas universalmente reconocidas para la ayuda humanitaria, no encontrará obstáculos ni ingratitud de parte de Cuba, por muy inconsecuente y paradójico que resulte el ofrecimiento a un pueblo que, de modo sistemático y despiadado, el propio gobierno estadounidense castiga colectivamente”.

“Las prioridades son más que evidentes: combustibles, alimentos y medicinas”, dijo el presidente cubano. Señaló que “podría aliviarse el daño de un modo más fácil y expedito con el levantamiento o alivio del bloqueo, pues se conoce que la situación humanitaria es fríamente calculada e inducida”.

También el canciller, Bruno Rodríguez, manifestó en sus redes que el gobierno está dispuesto “a escuchar las características del ofrecimiento y la manera en que se materializaría”. Pero agregó: “Esperamos que sea libre de maniobras políticas e intentos de aprovechar las carencias y el dolor de un pueblo bajo asedio”.

Rodríguez insistió en que “la mejor ayuda que en este y en cualquier momento podría dar” el gobierno de Estados Unidos al pueblo cubano “es desescalar las medidas del bloqueo energético, económico, comercial y financiero, recrudecido como nunca antes en los últimos meses, lo cual afecta severamente a todos los sectores de la economía y sociedad cubana”.

Según informó el diario Granma, órgano oficial del gobierno, una delegación de la CIA presidida por su director, John Ratcliffe, visitó este jueves La Habana para reunirse con autoridades de inteligencia y seguridad cubanas.

En esa reunión, “la parte cubana y los intercambios sostenidos con la delegación estadounidense, permitieron demostrar categóricamente que Cuba no constituye una amenaza para la seguridad nacional de Estados Unidos, ni existen razones legítimas para incluirla en la lista de países que, supuestamente, patrocinan el terrorismo”, comunicó el medio oficial.

El periódico señaló que Cuba “no alberga, no apoya, no financia ni permite organizaciones terroristas o extremistas; ni existen bases militares o de inteligencia extranjera en su territorio, y nunca ha apoyado ninguna actividad hostil contra Estados Unidos”. Agregó que los dos gobiernos mostraron interés en “desarrollar la cooperación bilateral entre los órganos de aplicación y cumplimiento de la ley”.