El martes, el acuerdo de paz propuesto entre Irán y Estados Unidos parecía mantenerse vigente, a pesar de los bombardeos estadounidenses contra objetivos iraníes, la primera acción militar de Washington desde que el 8 de abril se firmó el alto el fuego.
El Ministerio de Asuntos Exteriores iraní denunció el ataque estadounidense –dirigido contra lanzadores de misiles e intentos de colocar nuevas minas en el estrecho de Ormuz– como un acto de mala fe y una violación flagrante del alto el fuego, y afirmó que no dejaría la agresión sin respuesta. Sin embargo, de acuerdo con lo que informó el diario británico The Guardian, Teherán no se retiró de las conversaciones que siguen adelante con la mediación de funcionarios paquistaníes y cataríes.
El ejército iraní no anunció represalias específicas por el ataque, en el que se reportó la muerte de cuatro soldados. Esto puso en evidencia la voluntad del gobierno de Teherán de lograr un acuerdo.
El tema de las negociaciones con Irán también fue abordado este martes por el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, quien se encuentra de gira por India. El jefe diplomático de la Casa Blanca fue enfático al afirmar que el estrecho de Ormuz debe permanecer abierto “de una forma u otra” y que las negociaciones con Irán prosiguen, aunque resolver las discrepancias del borrador inicial tomará “unos días”.
“Va a ser un buen trato o no va a haber ninguno”, dijo Rubio a periodistas en la ciudad india de Jaipur, capital del estado de Rajastán, situada en el norte del país.
A pesar de que el presidente Donald Trump ha manifestado repetidamente su optimismo sobre la proximidad de un acuerdo y afirmó que existen “buenas posibilidades” de alcanzarlo, funcionarios y analistas citados por la cadena catarí Al Jazeera coincidieron con Marco Rubio al señalar que todavía quedan temas muy importantes sobre los que existen discrepancias por resolver. Según los informes, el acuerdo está prácticamente cerrado (un 95%), pero los asuntos pendientes siguen siendo difíciles de solucionar.
Israel se adentró en Líbano y profundiza sus ataques
El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, reconoció este martes que las fuerzas militares de su país comenzaron a desplegarse sobre nuevas “zonas estratégicas” de Líbano, más allá del territorio previamente ocupado del país, en el marco de la guerra contra la milicia libanesa chiita proiraní Hezbolá. Se trata de la primera vez desde el inicio del alto el fuego nominal en Líbano, el pasado 17 de abril, en que las autoridades israelíes admiten ampliar la ocupación del país vecino.
“Estamos intensificando nuestras operaciones en Líbano. Las Fuerzas de Defensa de Israel operan con un importante contingente sobre el terreno y toman el control de posiciones estratégicamente dominantes. Estamos reforzando la zona de seguridad para proteger a las comunidades del norte de Israel”, declaró Netanyahu en un video difundido por su oficina.
Mientras tanto, el ejército israelí informó haber atacado más de 100 posiciones de Hezbolá en el sur de Líbano y la zona oriental del valle del Bekaa durante la noche del lunes, y decenas más el martes. Indicó que sus objetivos fueron puestos de almacenamiento, centros de mando y puestos de observación utilizados para atacar a las tropas y residentes israelíes en el norte de Israel.
En un ataque en la zona de Mashghara, en el valle del Bekaa, el ejército israelí afirmó haber atacado infraestructura donde se había identificado a operativos de Hezbolá, y dijo que los eliminó en una serie de ataques llevados a cabo con segundos de diferencia.
El ataque dejó 12 muertos, entre ellos varios miembros de una misma familia, según informó la agencia estatal de noticias libanesa, la Agencia Nacional de Noticias.