A tres días de terminada la jornada electoral del domingo en Colombia, continúa la disputa sobre los resultados. El martes, la Registraduría Nacional informó que “el escrutinio de las votaciones presidenciales que realizan jueces de la República en todo el territorio nacional tiene un avance del 99,98%” y que los resultados arrojados coinciden en un 99,94% con los preliminares. El conteo preliminar no había sido reconocido tras el cierre de las urnas ni por el presidente Gustavo Petro ni por el candidato oficialista, Iván Cepeda.
Tras el informe del organismo, Petro insistió en su cuenta de X en que el software donde se cargaron los primeros datos fue modificado “en días en los que por norma legal debería mantenerse quieto”. Esa modificación, sostiene, consistió –como lo había dicho el domingo– en la suma de 885.409 cédulas al censo inicial. También en un incremento en la cantidad de mesas de votación.
“Mi compromiso con mi pueblo y el amor a mi país por el que he luchado toda mi vida hace que arriesgue todo al transmitirlo, y lo voy a hacer en este momento”, escribió antes de detallar los números que, denuncia, fueron cambiados.
Esta diferencia entre la Registraduría y el presidente refuerza, en el inicio de la campaña hacia la segunda vuelta, la línea discursiva del candidato ultraderechista, Abelardo de la Espriella: “Tenemos en juego la democracia y la libertad”, sentenció. Ese fue uno de los planteos fundamentales durante la campaña, en la que reiteró que Colombia “se transformaría en Venezuela y Nicaragua” en caso de que triunfe Cepeda. Desde el domingo ha usado los señalamientos del presidente –y, en un principio, también de Cepeda– para tomar la bandera de la defensa de las instituciones.
De la Espriella publicó entre lunes y martes un tuit en respuesta a cada felicitación que había recibido de la derecha regional y estadounidense. Pidió al mandatario argentino, Javier Milei; al ecuatoriano, Daniel Noboa; al chileno, José Antonio Kast; al hondureño, Nasry Asfura, y al senador republicano de Estados Unidos Bernie Moreno –nacido en Colombia– que la comunidad internacional siga de cerca este proceso electoral para “frenar los intentos de fraude”.
Por su parte, Cepeda ha seguido un camino alternativo. Ya el martes había bajado el tono de su mensaje dominical al afirmar que el conteo hecho por el Pacto Histórico no daba “evidencia sobre hechos de una profundidad que mereciera pronunciarse sobre eventuales irregularidades”. En las últimas horas, en sus redes, solo ha saludado a la juventud que salió a movilizarse el martes por la noche en las calles de Bogotá en respaldo a su candidatura.
Esta senda la confirmó el jefe de la Misión de Observación Internacional de la Unión Europea, Esteban González Pons, quien aseguró en la pasada jornada en una rueda de prensa: “El presidente, que tiene todo nuestro respeto, hace una denuncia, pero, para nosotros, él no es parte del proceso. A nosotros quienes nos implican son los candidatos y, hasta esta hora, ninguno ha denunciado ninguna irregularidad”.
Abrir la cancha
Por otro lado, las dos candidaturas siguen intentando tejer alianzas de cara a la segunda vuelta con los candidatos de centro. De la Espriella expresó en su discurso poselectoral que daría la bienvenida a “todos los independientes” y los gobernadores elegidos “sin importar su filiación política”. Sin embargo, repitió que no aceptaría “a los partidos políticos y sus politiqueros”, acorde a lo defendido durante su campaña. Hizo excepción con la candidata uribista, Paloma Valencia, a quien agradeció el darle su apoyo al quedar en un lejano tercer lugar en la primera vuelta. Esa excepción le está permitiendo que públicamente sea ella quien esté en el intento de conseguir votos para la ultraderecha de cara al balotaje. Así como para la primera había invitado a tomar un café al entonces candidato de centro Sergio Fajardo, quien finalmente obtuvo un 4% de respaldo, ahora amplió la invitación a la excandidata Claudia López, quien alcanzó un 1%. Pero el convite no finaliza ahí. Valencia también llamó a quien fuera su compañero de fórmula, Juan Daniel Oviedo, a plegarse al encuentro. Oviedo ya anunció el domingo que no acompañaría a un “homófobo” y “misógino” como De la Espriella, pero Valencia peleará por conseguir torcerle la mano.
“Malos o buenos gobiernos se pueden superar, lo que no se puede superar fácilmente es la tiranía”, expresó la uribista en un video. Asimismo, afirmó: “Colombia tiene que seguir en democracia y solo si estamos juntos y entendemos el desafío del momento podremos preservarla”.
Por el momento, ninguno de los tres ha contestado a su llamado. De hecho, Fajardo lo ignoró en una publicación en X en la que llamó a una campaña “limpia” y anunció que este miércoles le ofrecerá “a toda Colombia el Decálogo del millón”, en referencia a los votos obtenidos. En tanto, López, que también hizo silencio en relación con la invitación de Valencia, se pronunciará en la tarde del miércoles en una transmisión en vivo.
A propósito de la misoginia
Un juzgado penal de Bogotá determinó que el candidato De la Espriella debe emitir una declaración pública en la que “se retracte y se disculpe” con la periodista Laura Rodríguez, a quien instigó en vivo a que opinara sobre sus genitales.
“Esta deberá difundirse a través de los mismos canales digitales utilizados habitualmente por el candidato”, señala el fallo. Si bien luego de que la conductora dijese que se sintió “acosada”, el candidato manifestó que “un caballero tiene la obligación moral de ofrecer disculpas si una mujer se siente incómoda, aunque no haya existido intención de ofenderla”, ahora las disculpas cobran otra magnitud al ser determinadas por la Justicia.