Este lunes, el flamante líder del Partido Laborista británico y exalcalde de Mánchester, Andy Burnham, asumió como primer ministro de Reino Unido.
Burnham reemplazó a Keir Starmer, que duró tan solo 17 meses en el cargo y había sido quien había marcado el retorno de los laboristas al gobierno, detrás de una seguidilla de mandatarios conservadores a lo largo de una década.
Precisamente, los frecuentes cambios en la cabeza del gobierno durante los últimos años fueron el primer tema que abordó el nuevo mandatario en el discurso que brindó tras arribar a la residencia oficial, ubicada en el número 10 de la calle londinense de Downing Street, luego de reunirse con el rey Carlos III en el Palacio de Buckingham como parte de los protocolos requeridos para cada nuevo primer ministro.
“Soy agudamente consciente de que soy la sexta persona en los últimos diez años en caminar por esta calle, [y] el séptimo primer ministro desde 2016”, admitió el nuevo mandatario, que dijo que la situación merece un “momento para una reflexión y [una] nueva resolución”.
En ese sentido, Burnham, de 56 años, llamó a la “generación de políticos” a la que pertenece, a “elevar el juego” para “afrontar el nuevo desafío” que se presenta para su gobierno. “Reino Unido debe mostrar al mundo que podemos recuperar nuestra estabilidad una vez más. Ese es nuestro desafío: hacer que la política funcione, hacerla funcionar mejor”, expresó.
Burnham dijo que tiene la intención de implementar “los cambios más grandes en los últimos 40 años”, mediante “un nuevo modelo político y un nuevo modelo económico”.
Apuntó a “algunos giros equivocados” en la materia a partir de la década de 1980 –cuando gobernó la conservadora Margaret Thatcher–, entre los que incluyó la centralización del poder en la capital, la privatización de la economía y la desindustrialización en algunas partes del país, que “aún no se han recuperado”, lamentó.
El flamante primer ministro prometió que su gobierno “cambiará la política” para hacerla más colaborativa y que buscará la descentralización. “Vamos a tomar el poder fuera de aquí y llevarlo a cada código postal en el territorio para que puedan hacer más”, sostuvo. Agregó que bregará por “una nueva economía” que ponga a “las cosas esenciales de la vida debajo de un control público más fuerte, para hacerlas asequibles”, y que aplicará las medidas pertinentes para “respaldar a la industria británica” durante su mandato.
En esta línea, anunció que en los próximos meses presentará un plan de diez años que contemple dichas medidas, aunque matizó que, mientras tanto, es posible “hacer algo para darle a la gente algún espacio para respirar”, con particular énfasis en el costo de vida.
Dijo que, comenzando este martes, implementará medidas vinculadas a la promoción del empleo juvenil, la construcción de nuevas viviendas y la reducción del costo de las medidas de bienestar de una manera “justa y sostenible”.
Es así que indicó que su primera orden consistirá en la erradicación del rough sleeping, un anglicismo utilizado para señalar situaciones que incluyen la situación de calle, pero no se limitan a eso. “Se trata de poner los valores correctos y los estándares correctos en el corazón del gobierno”, resumió Burnham. Y concluyó: “Hagamos este el momento en el que Gran Bretaña vuelve a creer una vez más. El momento en el que devolvemos la esperanza”.
