El primer ministro del Reino Unido, Keir Starmer, anunció su renuncia al cargo y también su dimisión como líder del Partido Laborista.
“La pregunta que se hace mi partido ahora es si soy la persona más indicada para liderarnos en las próximas elecciones generales”, afirmó Starmer durante una conferencia de prensa en el número 10 de Downing Street, la residencia oficial de los gobernantes británicos. En ese sentido, señaló que escuchó la respuesta de su bancada parlamentaria y que la acepta, por lo que decidió renunciar al liderazgo de la fuerza política.
Asimismo, informó que ya comunicó su decisión al rey Carlos III y que solicitará al Comité Ejecutivo Nacional del Partido Laborista que establezca un calendario para la presentación de candidaturas. El proceso “comenzará el 9 de julio y finalizará antes del receso de verano”, por lo que, “en caso de que haya una contienda electoral, garantizará que haya un nuevo líder antes de que el Parlamento reanude sus sesiones en setiembre”.
Starmer aseguró que permanecerá en el cargo mientras se completa el proceso y que hará “todo lo posible para garantizar una transición ordenada del poder”.
“También brindaré a mi sucesor mi apoyo pleno e inequívoco, sabiendo que heredará una Gran Bretaña mucho más fuerte y justa que la que yo heredé hace dos años, mejor preparada para los desafíos que se avecinan y con mayor capacidad para garantizar que el Partido Laborista consiga un segundo mandato”, agregó.
El país “vuelve a defender la decencia, el respeto y el estado de derecho”
Durante su discurso, el mandatario afirmó que llegar al gobierno fue “el momento de mayor orgullo” de su vida. Sin embargo, recordó que el camino “no fue fácil” y que, cuando asumió la conducción del partido hace seis años, heredó una fuerza política en “bancarrota política, financiera y moral”, frente a quienes sostenían que estaba acabada.
“Demostramos que estaban equivocados porque transformamos nuestro partido. Eliminamos el veneno del antisemitismo, restauramos la confianza en la economía, la defensa y la seguridad nacional, y nos convertimos en un partido que, una vez más, se enorgullece de nuestra bandera nacional”, sostuvo.
En ese sentido, destacó que en dos años fortalecieron la economía, que los salarios crecieron por encima de la inflación “cada mes desde que llegamos al poder”, que se aseguraron inversiones, se impulsaron proyectos de infraestructura y se concretó “la mayor reducción de las listas de espera del Servicio Nacional de Salud en 17 años”, entre otros logros que atribuyó a la gestión laborista.
“Nuestra reputación en el mundo se ha restaurado y Gran Bretaña vuelve a defender la decencia, el respeto y el estado de derecho”, resumió al referirse al cambio que, según afirmó, un gobierno laborista “prometió, por el que luchó y que logró”.
Entre lágrimas, al final de su intervención, expresó que, una vez que deje el cargo, dedicará más tiempo a ser “el mejor esposo y el mejor padre posible”.
