En un evento celebrado este domingo en el predio ferial Expo Center Norte de la ciudad de San Pablo, el Partido de los Trabajadores (PT) oficializó en su convención nacional la candidatura del presidente Luiz Inácio Lula da Silva para la reelección en los comicios que tendrán su primera vuelta el 4 de octubre.
El acto reunió a líderes del partido, gobernadores y representantes de las siete formaciones políticas que integran la alianza que apoya la candidatura del actual mandatario, que buscará en estas elecciones acceder a su cuarto mandato.
Además del PT, respaldan a Lula el Partido Socialista Brasileño, sector que integra el candidato a la vicepresidencia, Geraldo Alckmin, además del Partido Comunista de Brasil, el Partido Socialismo y Libertad, el Partido Verde, el Partido Democrático Laborista y el partido Rede.
En su discurso, el presidente abogó por la protección de los recursos de tierras raras y de la soberanía del país. “Hay mucha gente intentando apoderarse de nuestras tierras; eso tiene que acabar”, afirmó, de acuerdo con lo que consignó el portal Brasil 247.
Lula declaró también que la fórmula oficialista no necesita fabricar propuestas ni presentar compromisos desconectados de las acciones emprendidas en los últimos cuatro años. A su juicio, la continuidad de la administración dependerá de cómo los votantes evalúen sus políticas y resultados tangibles.
“Somos la única campaña que no tiene que decir mentiras. No tenemos que inventar nada para contárselo a la gente. Lo que lleva a un gobierno a ganar una elección es si su legado inspira confianza y respeto. Quienes cumplieron, pueden prometer más. No hicimos todo, pero estamos avanzando”, agregó el mandatario de 80 años.
Lula además instruyó a sus aliados y a los candidatos de la coalición a resaltar las iniciativas federales llevadas a cabo en cada estado y municipio del país. Según el presidente, la campaña debería sustituir la expresión “gobierno de Lula” por “nuestro gobierno” para atribuir los resultados al conjunto de partidos, ministros, administradores y movimientos que integran la alianza.
“En lugar de decir ‘el gobierno de Lula’, digan ‘nuestro gobierno’. Porque el gobierno no es solo mío, y yo no habría podido lograr por mi cuenta lo que se está haciendo”, declaró.
El presidente afirmó que los candidatos tienen libertad para promover las inversiones federales en cualquier región del país y remarcó que no hubo ningún otro período en la historia de Brasil en el que el gobierno federal haya destinado tantos recursos a los estados y municipios.
En su discurso, Lula también incluyó la lucha contra la violencia hacia las mujeres. “El que pega a las mujeres no necesita votarme”, expresó el mandatario respecto al tema.
Al referirse a la composición de la fórmula electoral, Lula defendió firmemente a la elección del actual vicepresidente, Geraldo Alckmin. El presidente declaró que eligió al exgobernador de San Pablo para encabezar el Ministerio de Desarrollo, Industria, Comercio y Servicios debido a su experiencia administrativa, su conocimiento del sector productivo y su agudeza política.
Lula también atribuyó la continuidad de Alckmin como vicepresidente a su desempeño en el ministerio y a la relación forjada durante su mandato. Según el presidente, su colaboración se define por la competencia, la confianza y la lealtad.
“Es esa competencia la que hace que usted sea nuevamente mi vicepresidente. Más allá de la competencia, existe lealtad y camaradería”, le dijo Lula a Alckmin ante los aplausos del auditorio.
El mandatario también agradeció a Fernando Haddad, exministro de Hacienda y candidato a la gobernación de San Pablo, por haber contribuido a lograr el acercamiento con Alckmin antes de las elecciones de 2022.
De acuerdo con el calendario fijado por el Tribunal Superior Electoral, el comienzo de la campaña está marcado para el 16 de agosto. Ese día, de acuerdo con lo que informó la revista Carta Capital, Lula encabezará un acto en el estadio Primero de Mayo ubicado en el barrio Vila Euclides, en la localidad paulista de São Bernardo do Campo, lugar donde el actual mandatario forjó su carrera política durante las décadas de 1970 y 1980.
