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Rebeca Grynspan, el 23 de julio, en la Asamblea General de la ONU en Nueva York. Foto: Leonardo Muñoz, AFP

Rebeca Grynspan, el 23 de julio, en la Asamblea General de la ONU en Nueva York. Foto: Leonardo Muñoz, AFP

Comenzó el proceso de elección del próximo secretario general de la ONU

Tras la primera ronda de consultas en el Consejo de Seguridad de la entidad, la costarricense Rebeca Grynspan recibió el mayor número de apoyos, aunque la decisión final puede demorar varios meses.

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El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas empezó este jueves el proceso de selección del futuro secretario general del organismo, que ocupará el cargo que dejará vacante el 31 de diciembre de este año el portugués António Guterres.

Los 15 estados miembro del consejo se reunieron a puertas cerradas para asignar de forma anónima a cada candidato una calificación de “recomendar”, “desaconsejar” o “sin opinión”. Tras ese proceso, se informó que la costarricense Rebeca Grynspan quedó primera entre los siete candidatos que aspiran al cargo, de acuerdo con lo que informó AFP.

Según fuentes diplomáticas, Grynspan, exvicepresidenta de Costa Rica y jefa de la Agencia de Comercio y Desarrollo de la ONU, de 70 años, recibió el mayor número de menciones favorables.

La centroamericana se ubicó por delante de la exministra de Relaciones Exteriores de Guyana, Carolyn Rodrigues-Birkett, y del director del Organismo Internacional de Energía Atómica, el argentino Rafael Grossi.

También aspiran a reemplazar a Guterres la expresidenta chilena Michelle Bachelet, la ecuatoriana María Fernanda Espinosa, el ugandés Olara Otunnu y el senegalés Macky Sall, aunque este listado no es definitivo porque más adelante otros postulantes podrían sumarse al proceso de elección.

Esta primera “votación indicativa”, que sirve sobre todo para “revelar candidatos que no son viables”, marca el inicio de un proceso de selección que podría durar todavía varios meses, según expresó Richard Gowan, del International Crisis Group.

Pocos se atreven a predecir un resultado, ya que el destino de los candidatos está, en la práctica, en manos de los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad (Estados Unidos, Rusia, China, Francia y Reino Unido), quienes no manifestaron sus preferencias en esta primera instancia.

Siguiendo una tradición geográfica que no siempre se respeta, América Latina aspira al cargo en esta ocasión, lo que explica que la mayoría de los candidatos provengan de esta región. Paralelamente, muchos países también pretenden que la persona elegida para el cargo sea una mujer, algo que no sucedió nunca desde la fundación de la ONU, en 1945.

La elección de la próxima persona que liderará la entidad se lleva adelante en medio de una crisis institucional. El organismo enfrenta una parálisis política, una falta de credibilidad y un déficit que la llevó al borde del colapso financiero.

Al mismo tiempo, su relevancia y su capacidad de acción efectiva para resolver problemas han sido duramente cuestionadas ante un recrudecimiento de los conflictos armados globales, que han alcanzado niveles inéditos desde la Segunda Guerra Mundial, con las escaladas en Medio Oriente y la guerra entre Rusia y Ucrania en el primer lugar de la lista.

A esta realidad se suman el debilitamiento del multilateralismo y las acusaciones externas de gasto imprudente y falta de resultados de la ONU, planteadas en primer lugar por el gobierno del estadounidense Donald Trump.