El politólogo Camilo López Burián visitó los estudios de la diaria Radio y abordó las repercusiones de las declaraciones del presidente argentino, Javier Milei, en un discurso que brindó en apoyo al candidato presidencial Flávio Bolsonaro, sobre el presidente brasilero Luiz Inácio Lula da Silva, así como los posibles efectos que el suceso pueda tener en el país norteño de cara a las elecciones presidenciales de octubre.
López Burián recordó que el vínculo entre ambos países sudamericanos históricamente implica que “no es que ahora haya tenido una desmejoría o que esta sea su primer tirantez”. Agregó que las historia compartida entre ambos países “están muy imbricadas”, y que antecede incluso a Argentina y Brasil como Estados modernos, con varias disputas diplomáticas de diferente calibre. “No es que ahora se pudrió la fruta ni que ahora hay un problema, sino que han habido distintos momentos de tensión”, acotó Burián, que recordó que en los últimos años no fue algo extraño que mandatarios del país norteño se posicionaran a favor de figuras de la política argentina y viceversa.
De todas maneras, el politólogo destacó una particularidad en el hecho de que el suceso involucra a “un presidente en ejercicio, en territorio brasileño, en un acto partidario de lanzamiento de campaña, posicionándose a favor del candidato que compite contra el presidente, descalificando al presidente, descalificando al Supremo Tribunal Federal y a uno de los jueces”. Dijo que, en este sentido, Milei se presentó “como una especie de gran líder de un tipo de actores políticos en la región”, y que la respuesta oficial del gobierno brasileño “es parte de cómo Lula se posiciona” en la campaña.
Para López Burián, dicho “trámite institucional” obedece al “cómo aprovechar” la acción de Milei “con el juego político en camino a la elección”, y se alinea con “las estrategias electorales” del líder del Partido de los Trabajadores (PT). Es así que recordó que en su último spot electoral el candidato “muestra la disputa también de significados”, posicionando a Lula como aquél que representa los intereses de los brasileños frente a un Flávio Bolsonaro como “el candidato de afuera”. “Juega con esas tensiones”, describió.
Los efectos del suceso y la “bomba de tiempo” del caso banco Master
Respecto a los efectos que entiende que puede tener el apoyo explícito de Milei sobre la campaña presidencial de Bolsonaro, López Burián evaluó que si bien el suceso “le da turbina y potencia el electorado más fiel”, aún no es claro cómo termina por repercutir “en parte del electorado que se coloca contra el PT pero que no necesariamente está afín a estas otras figuras”
Asimismo, y más allá de “cuán bien está Lula en contexto político para la elección”, López Burián recordó que Bolsonaro “de alguna manera en un momento pretendió ser un candidato que pareciese ser distinto a su padre”, para dar una impresión de ser un político “menos radicalizado”. “Flavio intentó tener una mirada distinta; esto lo corre”, consideró, y reiteró que dicho movimiento “le permite a Lula jugar con algunas narrativas” relacionadas con la soberanía del país y los efectos de la radicalización.
Sin embargo, recordó que al presidente también se le presentan problemas en el plano de la economía y la seguridad pública. De igual manera, advirtió por una “bomba latente” que obedece a “un problema de corrupción que está debajo del sistema político brasileño” en el escándalo del banco Master. El politólogo evaluó que el caso podría dar “un golpe de imprevisibilidad [...] enorme”, y recordó que “hay otros jugadores agazapados” que lo podrían aprovechar. Tal es el caso del exgobernador de Goiás y candidato de Unión Brasil, Ronaldo Caiado, el que “está bastante quietito, fuera de la discusión, pero [...] mueve una maquinaria partidaria que después a la hora de contar los votos hay que ver donde están”. “Todo indica que la polarización es una y otra, pero está esta bomba de tiempo que está ahí [y] que puede ser peor que el Lava Jato”, aseveró.
“La injerencia externa es uno de los asuntos que va a marcar el tono de la campaña”
Por último, consultado sobre cuáles son los asuntos que entiende harán a la campaña presidencial, el politólogo reconoció que, sin lugar a dudas, “la injerencia externa es uno de los asuntos que va a marcar el tono de la campaña”, sin importar si “existe o no”, en tanto forma parte de la “discusión sobre la soberanía brasileña [y] el papel de Estados Unidos” y las grandes empresas tecnológicas.
“Esto en Brasil ha sido una batalla muy dura a nivel institucional”, recordó el politólogo, que acotó que “han habido distintas muestras de cómo funcionan estos asuntos”, como la aproximación del país norteño a tecnologías chinas, entre otros. “Los intereses económicos y los alineamientos en el ámbito geopolítico con China o Estados Unidos atraviesan también esta lógica de lo comunicacional y de estas tensiones”, resumió.
Es así que apuntó a las disputas culturales que se suscitan en ese sentido, y a “lo que es razonablemente aceptable por lo decible en una sociedad” en torno a diferentes temas, y en los que advirtió se propagan “elementos negacionistas”. “La batalla electoral tiene estos campos de disputa, que están en el ámbito de lo comunicacional, que están en el ámbito de las redes sociales, que cuestionan consensos democráticos básicos, que tirantean estas cosas. Y la verdad que todo pinta a que va a estar bastante agitado”, sintetizó.
