Nació en Colombia en 2024 y maduró en México durante 2025. Este viernes, la tercera edición del Congreso Panamericano, un foro en el que convergen más de 150 líderes progresistas de 15 países del continente, empezó en Uruguay. Los intercambios previstos se organizan en cuatro ejes temáticos: paz, seguridad y multilateralismo; desarrollo económico sostenible e integración regional; soberanía digital e inteligencia artificial; y bienestar y cuidados para las mayorías. Como antecedente histórico, en 2026 se cumplen dos siglos del Congreso Anfictiónico de Panamá, convocado por Simón Bolívar en 1826.
Desde temprano, el joven economista estadounidense David Adler caminó por el Salón de los Pasos Perdidos del Palacio Legislativo. Articulador de la instancia, también es cocoordinador general de la Internacional Progresista, integró el equipo asesor de política exterior del senador Bernie Sanders y formó parte de la Global Sumud Flotilla hacia Gaza. “¿Qué es América?”, preguntó minutos más tarde al explicar que la convocatoria responde a esa interrogante. Dijo que el llamado es a “levantar una visión alternativa” frente a la doctrina Monroe de Estados Unidos (EEUU), con “cooperación, igualdad soberana, entendimiento mutuo y fraternidad”.
En la conferencia de prensa en la antesala del Senado lo acompañaron la senadora frenteamplista Bettiana Díaz; el congresista estadounidense Jesús Chuy García, el senador brasileño Humberto Costa, la asambleísta ecuatoriana Verónica Iñiguez y el diputado mexicano Alfonso Ramírez. En las intervenciones, las críticas a las acciones del gobierno estadounidense ocuparon un lugar central del evento.
Foto: Alessandro Maradei
García, representante por Illinois, dijo que la reunión llega en un momento de “grave peligro” para el hemisferio y el mundo porque EEUU sigue con “su larga historia en América Latina de socavar la soberanía y la democracia, masacrar a civiles y robar recursos naturales”. La delegación estadounidense prevé representar el “creciente” movimiento que rechaza “la corrupción, la oligarquía y el autoritarismo” dentro y fuera del país norteamericano.
Costa, que se centró en Brasil, señaló que es complejo mantener relaciones comerciales con EEUU pagando “aranceles de 45%-50% en los productos”, además de detectar “un deseo muy claro de intervenir” en las elecciones de octubre. Alertó por la “amenaza” que representa la declaración de mafias como grupos narcoterroristas por parte del gobierno de Trump y dijo que, de cara a los comicios, las big tech tienen un papel muy importante, “en el sentido de intervenir en la elección y favorecer a los grupos de extrema derecha”.
Finalmente, Iñiguez expresó que se trata de una oportunidad para “entablar un diálogo” que permita “trazar una nueva agenda alternativa de desarrollo” ante una “embestida neoliberal”, donde los gobiernos derechistas “han tomado a la región y presentan una agenda profundamente extractivista”. “Venimos con todo el ánimo de reconstruir las relaciones, los acuerdos y las reglas de convivencia internacional, y estamos también decididos a profundizar las políticas públicas que terminen con la pobreza y con la miseria de nuestra región”, agregó Ramírez.
David Adler.
Foto: Alessandro Maradei
Boric pidió pensar “fuera de la caja” y formularse “las preguntas del futuro”
La sala se llenó sobre las 9.00. Además de las nutridas delegaciones internacionales, se presentó una importante presencia de ministros, legisladores y el secretario de Presidencia, Alejandro Sánchez, entre otros jerarcas. La ausencia que se notó fue la del presidente, Yamandú Orsi, a pesar de que estaba previsto que asistiera para inaugurar el evento.
La vicepresidenta Carolina Cosse se situó en medio del panel y declaró inaugurado el evento: a sus lados estaban la secretaria general del Moreno, Carolina Rangel, de México, la política hondureña Rixi Moncada, el expresidente colombiano Ernesto Samper, el exmandatario chileno Gabriel Boric, la congresista estadounidense Pramila Jayapal y la exsenadora colombiana María José Pizarro, además de Adler, Díaz y Costa.
Hubo varias alusiones al fallecido expresidente José Mujica a lo largo de los discursos. Una de ellas la hizo Boric, quien expresó que la última vez que estuvo en el Salón de los Pasos Perdidos fue para despedirlo: “Nosotros los viejos somos exitosos solo si dejamos una barra que nos supere con ventaja”, citó el chileno.
Dijo que de Mujica aprendió la “coherencia” entre discurso y acción, lo que también implica “ver los grises”. En ese sentido, dijo que la izquierda necesita contundencia al decir que la intervención de EEUU sobre Venezuela es “absolutamente ilegítima”, pero también debe ser capaz de “decir con mucha claridad que Maduro se había robado las elecciones y que, por lo tanto, su presidencia en ese momento también era ilegítima”.
Asimismo, dijo que aprendió “a dudar” y que, para hacerlo, “hay que estar dispuesto a aprender”. Por la enorme cantidad de trayectorias que confluyen por el evento, Boric pidió “aprender los unos de los otros”, y llamó a pensar “fuera de la caja” para salir “de las consignas” y formularse “las preguntas del futuro”. “Es necesario este ánimo de compañerismo, pero no podemos quedarnos en sobarnos las espaldas ni hundirnos en la queja de lo que está mal. Si nos dedicamos durante estos tres días solamente a identificar los problemas y lo malo que es la derecha, vamos a haber perdido una gran oportunidad”.
Ernesto Samper, Carolina Cosse y Gabriel Boric.
Foto: Alessandro Maradei
Solicitó “no darles la espalda a las nuevas tecnologías”, debatir “propuestas de nuevos modelos de desarrollo”, intercambiar sobre la manera de lograr “autonomía estratégica” y escuchar “qué están pensando los jóvenes de nuestros países”, además de compartir experiencias en “políticas públicas de cuidado ante una población que envejece, pero en donde los niños y los jóvenes tienen que ser protagonistas”.
Cosse, por otro lado, reivindicó el rol de la política. La vicepresidenta indicó que, en un mundo polarizado, “gana terreno el insulto” y busca “matar la esperanza de la humanidad”, dando paso a “la filosofía de que no hay nada que hacer, de que la política no sirve para nada y los políticos no sirven para nada”: “Hay una corriente que atraviesa el mundo que pretende deslegitimar a la política y la política hoy es más necesaria que nunca”, señaló.
Según la ingeniera, la velocidad de las revoluciones científicas y los cambios tecnológicos es cada vez mayor, lo que aumenta la distancia entre “la verdad y la apariencia”, y por eso la política se vuelve necesaria, ya que “la derecha socava la esperanza” y un elemento fundamental para lograrlo “es la distracción”.
“Cuando se nos intenta desanimar, cuando se nos intenta, en el marco de una campaña de desesperanza, decir que la derecha barre en América de norte a sur, de mar a mar, también con esa perspectiva histórica tenemos que comprender que en Colombia la izquierda perdió por menos del 1%, en Perú por menos del 0,5%... Por lo tanto, hay que reconocer la realidad, sí, pero nunca asumir que una foto de la realidad es la historia que vendrá. La historia no está escrita en piedra. Lo mejor está por venir”, reafirmó.
Jesús García, Bettiana Díaz, Humberto Costa, David Adler, Verónica Iñiguez y Alfonso Ramírez Cuéllar.
Foto: Alessandro Maradei
Ernesto Samper: “Nunca había sido tan importante” la integración
Samper señaló que Uruguay es “una luz en medio de la oscuridad para América Latina”, porque, en este momento, los partidos progresistas de la región también necesitan “frentes amplios”. La afirmación está enmarcada en un mundo que “no va bien” y una región “incendiada por la política hegemónica” de Trump, donde en los países hay una “verdadera invasión” de sectores políticos que pretenden “fascistizar las relaciones entre América Latina y EEUU”.
Expresó que hay una “crisis de representación” y “se habla de políticas sin políticos”, ya que son electos “criaturas digitales que no representan realmente los intereses ni las luchas sociales que hemos librado durante muchos años”. Llamó a un progresismo unido, a presentar “la colectivización del sur” y a “reactivar la integración”, ya que “nunca habíamos estado tan desintegrados como ahora y nunca había sido tan importante”.
Pizarro expresó que la izquierda colombiana llegó a la instancia con indignación tras perder las elecciones, aunque afirmó que tienen “las pruebas de un fraude” ante un “gobierno ilegítimo”, con lo que el país se volvió “advertencia para los pueblos de lo rápido que se puede retroceder” y prueba de que los países latinoamericanos son vistos “como vasallos de EEUU”. El expresidente Gustavo Petro no asistió al evento tras ser incluido en la lista OFAC, una “retaliación por sus posturas en el escenario internacional”, y condenar el genocidio en Gaza.
Además, cuestionó las decisiones que Abelardo de la Espriella tomó en sus primeros días de mandato. “Ha jurado defender otra patria por encima de Colombia. Se alinea con los intereses norteamericanos. Defiende a Colombia en palabras mientras subordina, con cada decisión, nuestra independencia y nuestro pueblo. Creo que debería ser uno de los puntos a mencionar dentro del comunicado de Montevideo que nosotros creemos que América Latina debe seguir perteneciendo y reconociendo el derecho internacional humanitario, la competencia de la Corte Penal Internacional, la pertenencia de nuestros países al sistema interamericano”, listó.