Este jueves, la excandidata a la presidencia de Chile Jeannette Jara brindó una entrevista a Paren el mundo de la diaria Radio, en la que se mostró crítica con la gestión de José Antonio Kast, a cinco meses de su asunción.
Jara, cuya candidatura apoyó la coalición progresista Unidad por Chile y perdió ante el hoy presidente en segunda vuelta, evaluó que las predicciones se “quedaron cortas” en “los temores que podía haber de un gobierno de ultraderecha”. Enfatizó que su agenda “ha sido bien radical, bastante ideologizada y muy similar a la de otros países”.
“En vez de combatir la desigualdad, hemos retrocedido en Chile”, aseveró Jara, quien identificó similitudes con los presidentes de Argentina, Javier Milei, y de Colombia, Abelardo de la Espriella.
Por otra parte, y luego de aseverar que la seguridad pública “no ha sido prioridad”, Jara dijo que si bien hacia el final de su administración el gobierno de Gabriel Boric fue capaz de frenar la inflación y “Chile empezó a retomar el crecimiento”, la tendencia se revirtió durante la actual administración. En este sentido, criticó el hecho de que el mandatario “traspasó a toda la ciudadanía el costo” del alza en el precio de los combustibles por el conflicto en Medio Oriente.
“En Chile hay mecanismos para hacer subsidio en este tipo de materias, pero el presidente optó por que los chilenos asumieran el costo”, aseveró, y denunció que eso afectó los niveles de crecimiento, redundó en la “recesión técnica” y provocó un alza del desempleo.
“Hay que tomar ciertas medidas que permitan revertir esto, pero las medidas que –a mi juicio, por supuesto– el presidente está tomando hacen todo lo contrario”, sostuvo Jara. Además, lamentó los recortes en el sector público, al que calificó como “un proveedor importante de bienes y servicios” en la economía del país. “Y así vamos sucesivamente, entonces: con un discurso por un lado, pero una realidad por otro”, sintetizó.
Desilusión con la política: “Algo debemos de estar haciendo muy mal para que nos veamos iguales”
En la entrevista también se consultó a Jara sobre los bajos niveles de aprobación de Kast, algo que el gobierno de Boric también debió afrontar y que la dirigente comunista atribuyó a “una gran desilusión en general de las personas con la política”, y que lleva a la ciudadanía a ver a sus actores como “todos iguales”.
Dijo que eso resulta “bien frustrante” para quienes ejercen la política y creen en “hacer las cosas distintas”. “Yo lo digo con harto sentido de autocrítica, porque no comparto para nada que eso es así, pero algo debemos de estar haciendo muy mal para que nos veamos iguales”, consideró.
En ese sentido, identificó entre los principales problemas el hecho de que “las élites políticas están generalmente conformadas por élites socioeconómicas de los países”, por lo que “es más difícil que tengan los pies en el barro”. También el que parte de los discursos pasen por temáticas que a veces “no tienen que ver con lo que vive la gente a diario”.
Jara también manifestó que Kast mantiene una “muy buena relación con los medios hegemónicos de comunicación”, algo que es muy funcional a su discurso, que “está muy trabajado desde la simbología, y, por otro lado, con esta lógica de encontrar adversarios”.
“Yo creo que eso es muy nefasto para la democracia y para el desarrollo de los países: no lo había visto antes en otros gobernantes”, aseveró. Y reiteró: “Nunca había visto un gobierno de esta naturaleza”.
“Se requiere una renovación importante de ideas y de formas de hacer política”
Hablando sobre la derrota de la izquierda en las últimas elecciones, Jara dijo que lo que pasó “tiene mucho que ver” con cosas que distanciaron al gobierno del pueblo chileno, y reconoció que, en cierta medida, la ultraderecha logró instalar un dilema en términos de patriotismo y otros temas, como la seguridad, que incidieron en el discurso. “Nos metieron una cuña, como uno dice: nos convencieron de algo y nos dejamos convencer”, ilustró.
Consultada sobre qué entiende que debe hacer la hoy oposición, sostuvo que “lo primero es tratar de seguir construyendo unidad” en la diversidad, y apuntó a la “certeza” de que “los logos de los partidos no son suficientes”. “La lógica de los partidos clásica está muy anclada todavía al siglo pasado. Y en eso se requiere una renovación importante de ideas y de formas de hacer política”, concluyó.
