Como había prometido durante la campaña electoral que lo llevó a la presidencia, el mandatario colombiano Abelardo de la Espriella dio por terminadas las conversaciones con varios grupos armados iniciadas por su antecesor, Gustavo Petro, y revocó los nombramientos de representantes del gobierno y los reconocimientos de delegados de la contraparte en los diálogos de la denominada “paz total”.
De acuerdo con lo que informó el diario botogano El Tiempo, el sábado se dieron a conocer nueve resoluciones con las que el gobierno del ultraderechista oficialmente cancela los espacios de negociación con las disidencias de alias Calarcá, los Comandos de la Frontera y las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada.
Son tres resoluciones por cada uno de los espacios de diálogos clausurados. En todas ellas se recuerda que, de acuerdo con la legislación vigente, la última palabra en los procesos de paz la tiene el presidente, en este caso De La Espriella. Además, en los textos se hace un resumen de todo lo adelantado en cada uno de los procesos y los supuestos incumplimientos que llevan a levantar las conversaciones de paz. Desde el Ejecutivo se explicó que los tres grupos anteriormente mencionados no mostraron voluntad de paz.
Además, en el contexto de la nueva política de lucha contra las organizaciones armadas, De la Espriella también anunció la autorización de nuevas extradiciones a Estados Unidos de varios cabecillas de grupos criminales. “He firmado 41 extradiciones en 19 días de gobierno. Vamos a seguir firmando más, porque la lucha contra el crimen organizado y el narcotráfico no se detiene: los vamos a derrotar. ¡Firme por la Patria!”, escribió el mandatario en su cuenta de X.
Tal como recordó el portal colombiano La Silla Vacía, en el acto en el que asumió sus cargos la nueva cúpula militar, el presidente endureció el tono y arremetió contra la estrategia del gobierno anterior. Descartó, de hecho, cualquier salida dialogada con los grupos criminales, a los que se refiere sin distinción como terroristas. Además, de manera paralela, el gobierno está preparando un estatuto “antiterrorista” que será llevado al Congreso para su consideración.
“En el régimen anterior, mis compatriotas sintieron en carne propia el retroceso del Estado mientras las organizaciones terroristas avanzaron desvergonzadamente gracias a la complicidad de ese régimen”, dijo De la Espriella.
La política de “paz total”, una de las políticas más emblemáticas del gobierno de Petro, naufragó por el fracaso de los diálogos con los distintos grupos armados ilegales, entre ellos la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional y el Estado Mayor Central, que fueron suspendidos por el propio Petro alegando falta de voluntad de paz.
Esa ambiciosa propuesta también incluía negociaciones con las disidencias de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia y el sometimiento a la justicia de bandas como el Clan del Golfo, la mayor organización criminal que sigue operando en territorio colombiano, pero los resultados concretos fueron pocos.
De acuerdo con lo que recordó la agencia Efe, antes de comenzar su mandato, De la Espriella aseguró que en su “gobierno no habrá ofertas generosas ni concesiones inaceptables como las que recibieron” del anterior Ejecutivo, y en su discurso de investidura en la ciudad de Cali subrayó que “la opción del diálogo está completamente agotada” con los grupos armados ilegales.