En los últimos años, el mundo vio cómo las herramientas de comunicación digital se convirtieron en elementos centrales en el surgimiento de nuevas figuras de la política, en buena parte vinculadas con la extrema derecha.
Las declaraciones en redes sociales como X por figuras como el presidente argentino, Javier Milei, y su par colombiano, Abelardo de la Espriella, entre otros, marcan el tono y presentan un campo de batalla discursivo, al tiempo que ponen en jaque a estructuras y actores tradicionales.
En una entrevista con el programa Paren el mundo de la diaria Radio, el sociólogo Agustín Frizzera, que integra la Red de Innovación Política, una organización que busca poner estos temas sobre la mesa de manera de “establecer una relación con la tecnología” que permita “abrir las instituciones democráticas”, catalogó la situación como el resultado de una política “que se estaba desconectando cada vez más de los segmentos mayoritarios”. Esto, advirtió, dejó el campo abierto para la “agitación de sentimientos”, y llevó a la instalación de actores que “con discursos efectistas [...] se instalan como rupturistas”.
Según Frizzera, tales actores “aprendieron por accidente” y, una vez que identificaron en las redes un refugio de “las líneas editoriales de los medios tradicionales”, lograron profesionalizarse. “Una de las cosas que los empuja determinantemente es que crean ecosistemas de comunicación bastante sofisticados, que no solo emiten, sino que dan sentido, que movilizan y que están muy bien diagramados”, dijo.
En ese sentido, el concepto del scrolling se torna clave y les otorga un público al que apuntar. El sociólogo vinculó esto con el aspecto emocional, y resumió: “Estos tipos supieron colocarse en un punto en donde son atractivos en redes sociales, por ende, son consumidos, por ende, son considerados. Y el resto, con los argumentos y con el fact-checking, no los pueden desmontar”.
Además, reconoció dificultades por parte del resto del sistema político para responder al fenómeno, ya que “no sabe reaccionar”, sino que lo “sigue”, e incluso llega a “seguirle el juego”. Incluso notó cómo la complejidad de los ecosistemas descritos es tal que “tienen sus ‘expertos’ que dan otra versión de la verificación”, a través del llamado “dato alternativo”.
“Se han logrado construir como personajes distintos”, describió el sociólogo, para detenerse en el caso de Milei como “un rupturista total”. Frizzera explicó que no todas las figuras que se aprovechan de esta realidad son necesariamente iguales, si bien existe “un hilo conductor que los une”.
“A la hora de hacer la campaña, ellos dominan la conversación porque tienen otro swing. Y lo voy a decir así también: son más ‘divertidos’”, dijo, aunque destacó que también es posible “ser rupturista sin ser ridículo”. Tal es el caso del alcalde de Nueva York, el socialista democrático Zohan Mamdani, que accedió al cargo el año pasado luego de una intensa campaña en redes sociales, y que sirvió de ejemplo para el sociólogo para convocar a animarse a adoptar “formas distintas” y “que atrapen”.
Es con esa intención que conformó junto con la organización Democracy Hub un kit de herramientas antiautoritario. El insumo incluye una decena de volúmenes que abordan una serie de pautas recomendadas para la comunicación digital y narrativa, así como otras problemáticas, como la baja adhesión al voto en países en los que no es obligatorio, algo que catalogó como problemático. En este sentido, llamó a contrarrestar con la movilización de la sociedad civil y las organizaciones sociales.
Frizzera también apuntó a la herramienta como un elemento útil para darle a diferentes actores “un punto de partida” que permita contrarrestar la “parálisis” que se instala luego de la proclamación de personajes que “parece que surgen de la nada y surgen de la subestimación”.
“Prefiero el error que la parálisis, porque en la parálisis ellos avanzan muy rápido, porque tienen un plan y lo tienen claro”, advirtió.
Así, y luego de que se le consultara sobre cómo ve el futuro, postuló: “Lo que hagamos hoy va a definir el para adelante. A mí me preocupan discusiones que están ausentes: soberanía digital, inteligencia artificial... ¿dónde está la clase política discutiendo esto?”.