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Política Sociedad
Camilo López Burián en Paren el Mundo, el 6 de octubre · Foto: Alessandro Maradei

Camilo López Burián en Paren el Mundo, el 6 de octubre

Foto: Alessandro Maradei

Para politólogo, los resultados de la primera vuelta en Brasil demuestran “una gran crisis de consensos”

Camilo López Burián consideró que una eventual victoria de Flávio Bolsonaro en segunda vuelta podría constituir un “punto de inflexión” y “un fin de ciclo” en la política brasileña.

Este domingo fueron las elecciones en Brasil, y el principal ganador fue el candidato del Partido Liberal (PL), el ultraderechista Flávio Bolsonaro, que se ubicó por delante del presidente Luiz Inácio Lula da Silva, con 47,03% contra 45,16% de los votos válidos, respectivamente.

A priori, la diferencia resulta beneficiosa para Bolsonaro, que quedó mejor perfilado de cara a la segunda vuelta del 25 de octubre y apuesta en incrementar la ventaja de 2,2 millones de votos que lo mantienen por delante del actual presidente; mientras que Lula y su Partido de los Trabajadores (PT), que lidera, trabajan en dirección opuesta.

Ante ese escenario, el politólogo Camilo López Burián brindó una entrevista a Paren el mundo, de la diaria Radio, en la que enmarcó los resultados del domingo en “un gran ciclo global de crecimiento y consolidación de fuerzas extremistas de derecha”, que atribuyó a la capacidad que guardan a la hora de “movilizar el descontento”.

Dijo que, como parte de ello, hay “una gran crisis de élites en términos de mantener el sentido común, la estabilidad política [y] ciertos acuerdos”, y que eso marca “un tono de época” para los procesos electorales desde alrededor de 2015, caracterizados por “las victorias de las oposiciones y las derrotas de los oficialismos”.

López Burián acotó que, en ese contexto, los actores de derecha forman “redes” en las que comparten “narrativas” y “repertorios” capaces de explotar las “expectativas insatisfechas” del electorado, y que cobran una dimensión temporal. Según recapituló, tal descontento tiene su origen a nivel global con la crisis financiera de 2008 en el norte desarrollado, lo que derivó en una serie de “grandes transformaciones” vinculadas a “una transformación productiva que genera más incertidumbres”, y poco después desbordó en América Latina.

El politólogo notó que en Brasil, eso llevó a la judicialización de la política y viceversa, así como al quiebre del “pacto político” que regía en el país vecino luego de la reapertura democrática. En ese sentido, dijo que si bien “hay cierta sorpresa” por los resultados dada su diferencia con lo que arrojaban las encuestas –que tenían a Lula como ligero favorito–, en términos generales se presentan como “un capítulo más de esa larga crisis de legitimidad [y] de construcción de consensos” en la sociedad y política brasileña.

También apuntó a “lo exitosos que son algunos actores emprendedores políticos de extrema derecha” a la hora de “repolitizar asuntos, llenarlos nuevamente de contenidos y ponerlos en el debate”, y “obtener porciones de poder tan importantes”. En ese sentido, y aunque dijo que la distancia entre ambos candidatos es “muy corta”, reparó que “por primera vez, los resultados electorales muestran cosas muy fuertes”, con “un corrimiento del sistema político a la derecha”.

Una victoria de Bolsonaro podría constituir “un fin de un ciclo”

Dado el panorama actual, ya es posible saber cómo se organizará el futuro parlamento brasileño, con un predominio de bancas del PL. La cantidad de escaños asignados a cada partido arrojan que, de revertir las tendencias y ganar en segunda vuelta, Lula deberá hacer frente a “un congreso muy adverso”, de acuerdo con el politólogo.

Por su parte, Bolsonaro podría aunar apoyos y llevar adelante diferentes acciones de desregulación de la economía y el mercado laboral, además de acceder a “una mayoría calificada” y “colocar propuestas de enmienda constitucional”. Esto podría terminar por afectar “las formas en que los poderes se contrapesan unos a otros, particularmente el Poder Judicial”.

“No estoy diciendo nada que no esté en el discurso y en la propuesta política de Flávio Bolsonaro, que habla de cambiar cuatro ministros en la Corte”, subrayó López Burián. Así, advirtió que la situación podría constituir “un fin de un ciclo” de la “primera república”, aunque reconoció que “la agencia de los actores siempre es viable”.

La apuesta política: apelar al centro o “diferenciar cosas”

Luego de ser consultado al respecto, López Burián apuntó al fenómeno de la polarización como “un asunto bien complicado”, ya que se presenta de forma asimétrica. El politólogo explicó que mientras que el movimiento antipetista –contrario a Lula y el PT– “tiene una capacidad de aglutinamiento muy importante”, el caso del antibolsonarismo se presenta de manera diferente, ya que si bien “también aparece”, resta determinar cuánto es que dicha postura contrarresta al antipetismo.

A eso añadió que mientras que el bolsonarismo cuenta con “una pauta política moral” conservadora y hasta extremista, dada “su relación con la democracia”; el actual oficialismo “cada vez se viene corriendo más al centro y que, probablemente, parte de su campaña esté pensando que tiene que pescar hacia el centro”. “No sé si es la mejor estrategia, porque también hay una necesidad de diferenciar cosas”, consideró.

Así, y en tanto “es la elección con la menor distancia entre un primero y un segundo”, que supondrá “la elección del cierre de carrera de Lula”, López Burián evaluó que “pasará a la historia”, ya sea porque se dé la “remontada” o no. “Puede ser una elección que marque un punto de inflexión en el ciclo de la nueva república brasileña en términos de cómo la conocemos y cómo funciona”, afirmó.