Nueva jornada de bloqueos y protestas en los institutos de Francia, en la que los estudiantes reclaman mayores recursos para la educación y denuncian el deterioro de los centros escolares y la falta de profesores, especialmente en los barrios más desfavorecidos.
Al menos 450.000 manifestantes salieron a la calle en toda Francia en la tercera ronda de protestas, incluyendo 100.000 en París, según los organizadores. El Ministerio del Interior, por su parte, informa de 256.000 manifestantes en todo el país, incluyendo 56.000 en la capital. Las clases fueron suspendidas, total o parcialmente, en 891 de los 3.700 institutos de Francia el martes, según el Ministerio de Educación.
Esta última jornada de protestas fue presentada por el Sindicato de Estudiantes de Secundaria como el “Acto III” de la movilización. La revuelta de alumnos de secundaria, que empezó el 17 de setiembre en un liceo de las afueras de París y se extendió después a toda Francia para pedir una mejora de las condiciones en los centros y en la organización de los estudios, ha contado con el respaldo de varios sindicatos y partidos de izquierda. El malestar de los estudiantes ha convergido con el de otros colectivos, como el de los funcionarios públicos o los agricultores, descontentos con el encarecimiento de productos de primera necesidad, como la energía y el estancamiento salarial.
La marcha parisina del martes contó con un dispositivo especial de seguridad, con miles de policías y gendarmes en las calles, y con el cierre de diez estaciones de metro anexas al recorrido de la manifestación (entre la plaza de la República y la de la Nación).
Las protestas comenzaron desde las primeras horas del martes en varios institutos de Francia, entre ellos, los de París. Así, se registraron bloqueos incluso en centros de barrios exclusivos como los institutos Hélène-Boucher y Louis-le-Grand, mientras que también se concentraron estudiantes frente a otros establecimientos.
Según informa France Info, padres y madres de alumnos del instituto Hélène-Boucher, en el distrito 12 de París, formaron una cadena humana frente a la policía antidisturbios para evitar enfrentamientos. El choque con las fuerzas del orden derivó en algunos altercados.
En Burdeos también se formaron cadenas humanas de profesores y padres para “proteger a los niños del ejército de Macron”, según informa Libération. Según Reuters, en las ciudades de Lyon y Estrasburgo se produjeron enfrentamientos entre manifestantes y la policía antidisturbios, donde algunos agentes lanzaron gases lacrimógenos. No está claro exactamente quiénes participaron en los disturbios.
Represión
Decenas de miles de estudiantes de secundaria estaban llamados a movilizarse el martes en distintas ciudades. Desde mediados de setiembre hasta hoy, se registraron durante las revueltas más de 600 policías y gendarmes y algo más de 200 estudiantes heridos, y más de 5.000 arrestos en todo el país, además de destrozos en los centros educativos y en mobiliario urbano valuados en varias decenas de millones de euros.
El ministro de Interior, Laurent Nuñez, aseguró en France Inter que la inmensa mayoría de los heridos se produjo en accidentes o por la intervención de personas ajenas al movimiento, en episodios de “violencia urbana” y “de extrema tensión”, en los que se justifica el uso de antidisturbios.
La jornada de movilización del martes llega después de varios episodios graves: un adolescente de 15 años sufrió la amputación de una mano en la víspera en Lens (norte) tras la explosión de una granada, mientras que en Tours (centro) un estudiante de 16 años perdió la visión de un ojo durante un bloqueo la semana pasada.
Mientras que el suceso de Lens está bajo investigación para establecer las circunstancias de los hechos, en el de Tours la Fiscalía indicó que las lesiones del menor eran compatibles con el impacto de un proyectil disparado por un lanzador de balas de defensa (LBD), utilizado por las fuerzas del orden francesas. Se abrió una investigación en Metz sobre las acusaciones de agresión sexual cometida por un agente de policía durante la detención de una joven.
Amnistía Internacional condenó “el uso desproporcionado de la fuerza” contra las protestas estudiantiles, remarcando que muchos de los menores son adolescentes.
La portavoz del gobierno, Maud Bregeon, también defendió el martes en France 2 la actuación de las fuerzas de seguridad, aunque reconoció que las lesiones sufridas por algunos jóvenes son “un drama en cualquier circunstancia” y señaló que se han abierto investigaciones de la IGPN, la llamada “policía de policías”. Nuñez puntualizó que hay “una decena” de casos bajo su lupa.
Aseguró que el Ejecutivo quiere “escuchar y acompañar” las reivindicaciones de los estudiantes, pero rechazó cualquier legitimación de la violencia y subrayó que “715 policías y gendarmes han resultado heridos” hasta la fecha. “Nada justifica eso”, dijo.
Qué reclaman
Los manifestantes reclaman, entre otras medidas, inversiones para mejorar las condiciones materiales de los centros, más personal educativo y sanitario y cambios en el acceso a la enseñanza superior, que juzgan poco transparente y consideran que favorecen a alumnos de centros privilegiados.
El movimiento estudiantil en los institutos comenzó a coordinarse con los universitarios, ya que, según el sindicato de la Unión de Estudiantes, 18 universidades estaban bloqueadas el lunes en ciudades como Estrasburgo, Reims, Caen, París, Burdeos o Aix-en-Provence.
Las organizaciones estudiantiles presentaron una plataforma de diez medidas que pretende servir de base para negociar con el gobierno durante la elaboración de los presupuestos de 2027, en cuyo proyecto de ley denuncian recortes o congelaciones en distintas ayudas sociales.
Entre sus propuestas figuran un plan urgente de renovación de centros escolares y universitarios, la contratación de personal sanitario y de orientación y la creación de 150.000 plazas adicionales en la enseñanza superior.
También reclaman modificar las reglas de selección para acceder a las universidades y a los másteres, la plataforma llamada Parcoursup, algo descartado por la portavoz del gobierno, que admitió la posibilidad de introducir mejoras. “Parcoursup no será eliminado”, mantuvo, sin embargo, Bregeon.
Por su parte, el ministro de Enseñanza Superior, Philippe Baptiste, tiene previsto reunirse este miércoles con representantes estudiantiles ante la amenaza de que podrían convocar bloqueos universitarios si no obtienen compromisos concretos del Ejecutivo.
Este artículo fue publicado originalmente por elDiario.es
Un adolescente pierde una mano tras la explosión de una granada policial
Un alumno de 15 años sufrió el lunes la amputación de una mano en Lens, en el norte de Francia, a causa de una granada policial en el marco de las movilizaciones estudiantiles, según informan las autoridades y su instituto.
En declaraciones a la prensa, el fiscal de Béthune confirmó la gravedad de las heridas, pero señaló que la vida del adolescente no corre peligro. “Hemos tenido, por desgracia, un alumno de 15 años que resultó gravemente herido durante una manifestación y al que le fue arrancada una mano”, declaró el fiscal, quien precisó que el menor fue trasladado rápidamente a un hospital de Lille.
El fiscal calificó el hecho de “muy grave” y explicó que, durante la mañana del lunes, se produjo una concentración de entre 200 y 250 estudiantes frente al instituto Auguste Béhal de Lens, en la que los estudiantes lanzaron distintos objetos contra los agentes de policía, entre ellos, piedras, fuegos artificiales y morteros.
“No puedo afirmar con certeza si el estudiante del instituto recogió la granada o si se la lanzaron”, añadió el fiscal. Según recoge BFMTV, indicó que no está “en condiciones de precisar qué granadas utilizaron” las fuerzas del orden frente al instituto. “El uso de las diferentes granadas queda registrado durante las operaciones de mantenimiento del orden. Por lo tanto, corresponderá a la Inspección General de la Policía Nacional identificar el tipo de granada utilizada”, añadió, según el medio, que explica que hay varias opciones posibles: podría tratarse, en particular, de una granada de mano de dispersión o de una granada aturdidora, que produce un ruido muy fuerte al explotar y difunde gas lacrimógeno –las informaciones apuntan a que se trataba de este dispositivo–.
Ante esta situación, el director interdepartamental de la Policía Nacional ordenó, con el visto bueno de la Fiscalía, el desplazamiento de una compañía republicana de seguridad para mantener el orden. “Y es en este contexto que tuvo lugar este acontecimiento”, explicó el fiscal en una intervención emitida por la televisión BMFTV.
Mientras, el centro escolar anunció en sus redes sociales el paso inmediato de las clases a la enseñanza a distancia y la apertura de una célula de escucha y apoyo para alumnos y personal del centro tras el incidente.
La actuación policial está siendo objeto de cinco investigaciones internas, mientras que sindicatos y organizaciones sociales han acusado a las fuerzas de seguridad de emplear una fuerza excesiva frente a menores.
