Después del triunfo de la ultraderecha de Alternativa para Alemania (AfD) en las elecciones de Sajonia-Anhalt, uno de los 16 estados federados de Alemania, la izquierda recupera el optimismo ante otras elecciones, las que definirán el domingo la alcaldía de Berlín.
“Yo soy la respuesta a Sajonia-Anhalt”, dijo en un encuentro con periodistas extranjeros Elif Eralp, la candidata que aparece primera en las encuestas en la capital alemana. Se la ha comparado con el alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, por sus orígenes extranjeros y su discurso enfocado en hacer la vida más accesible para los habitantes de la ciudad.
Eralp, candidata del partido La Izquierda, nació en Múnich en 1981, poco después de que sus padres, militantes socialistas, huyeran de Turquía, donde se acababa de dar un golpe de Estado, y se refugiaran en Alemania con ayuda de Amnistía Internacional. Más tarde se trasladaron a Dortmund. Elif Eralp estudió Derecho, es madre de dos hijos y ocupa una banca de diputada del parlamento berlinés desde 2021. Según señaló Deutsche Welle, para los berlineses no es una novedad que los candidatos a la alcaldía no hayan nacido en la ciudad.
Para las elecciones del domingo, en las que el voto está muy dividido, Eralp encabeza las encuestas aunque por una escasa distancia de otros candidatos, con porcentajes que van del 19% al 23% según el sondeo. Tiene como principal rival a Stefan Evers, de la Unión Cristianodemócrata (CDU), aunque AfD también crece en Berlín y les pisa los talones.
La respuesta a la ultraderecha
En cuanto a su afirmación, en la que se refirió a sí misma como respuesta al triunfo ultraderechista en Sajonia-Anhalt, Eralp explicó que hay un descontento con los partidos tradicionales que están desconectados de las necesidades de los votantes. “Muchas de las personas que votaron a AfD a modo de protesta sienten miedo ante el descenso social y están abiertos a la búsqueda de chivos expiatorios, aunque no son los refugiados los culpables del desastre en que nos encontramos, sino una política neoliberal que ahorra, que recorta y que no apoya a los más pobres”, afirmó, según citó la agencia Efe.
En Berlín, donde grandes empresas inmobiliarias controlan el mercado de alquileres y son dueñas de una enorme cantidad de casas y apartamentos, el problema del acceso a la vivienda es identificado como uno de los más relevantes. “En todos los sondeos, en todas las encuestas y en todas las conversaciones que mantenemos directamente con los votantes, la conclusión es siempre la misma: la situación de los alquileres es catastrófica”, dijo Kerstin Wolter, colíder de La Izquierda en Berlín a Deutsche Welle. “La gente no encuentra vivienda, teme las subidas de precios y pierde su hogar porque los propietarios lo reclaman para uso propio”, explicó.
Eralp admite que en Berlín, la campaña de La Izquierda se inspiró en la de Mamdani y se articuló en tres ejes: los alquileres, el precio del transporte y la recolección de basura. Señaló que esas preocupaciones atraviesan a las distintas zonas de la capital. “Hacemos política de izquierdas para todos, no solo para las personas de izquierdas”, dijo ante los medios internacionales. Se trata de hacer “una política para la mayoría”, dijo.
“Tenemos algunas propuestas radicales porque, en lo que se refiere a los alquileres, hacen falta respuestas radicales”, afirmó. “El alquiler es la cuestión social central de nuestra ciudad. Queremos expulsar la especulación de Berlín”, afirmó, según citó la Cadena SER. La Izquierda incluye entre sus propuestas procesar cambios en la propiedad de la vivienda y aplicar un tope al precio de los alquileres para 400.000 viviendas municipales.
La candidata dijo también que para frenar a la ultraderecha “se deben resolver las desigualdades sociales, no adoptar su discurso, y conectar directamente con las preocupaciones de la ciudadanía”. Para eso, los políticos deben “hablar con la gente, tomar en serio sus preocupaciones”.
En su campaña, La Izquierda no solo se enfoca en superar la desigualdad económica. También defiende postulados que no todos los sectores políticos aceptan en Alemania, desde reconocer el derecho al voto a los extranjeros que hayan vivido al menos cinco años legalmente en el país hasta repudiar la ofensiva militar israelí en la Franja de Gaza y denunciar que se trata de un genocidio. Así lo calificó formalmente La Izquierda.
Otros partidos, otras elecciones
Si el domingo los votos coinciden con las encuestas, la victoria no alcanza para que Eralp llegue a la alcaldía. Necesitará el apoyo de otras organizaciones políticas, y espera recibirlo de Los Verdes y del Partido Socialdemócrata.
Mientras tanto, Lukas Krieger, secretario general de la CDU en Berlín, confía en que ganará su candidato, Stefan Evers, y afirma que su partido “es el único que garantiza que la ciudad se mantenga en el centro del espectro político”.
El domingo también se define el gobierno de uno de los estados federados alemanes, Mecklemburgo-Antepomerania, donde la socialdemócrata Manuela Schwesig, que ya gobernó durante nueve años, se postula a la reelección. Pese al crecimiento que tuvo también allí la AfD, en las últimas encuestas Schwesig aparece como favorita.
También ella busca reducir los motivos de descontento que permitieron crecer a la extrema derecha, y defiende la mejora de los servicios de educación, salud y transporte. “Lucharé hasta el final para recuperar cada voto este domingo, recuperar fuerzas y retomar mi labor como presidenta de este estado federado, tal y como desean muchas personas”, dijo.
En cuanto a la AfD, el entusiasmo que dejó su reciente triunfo electoral en Sajonia-Anhalt, con 43,8% de los votos, está lejos de apagarse. Incluso en Berlín, con una población más diversa, las encuestas muestran que podría duplicar su votación anterior y quedar sólo un poco por debajo de los más votados, con 18% de apoyo. Las encuestas colocan a la CDU con 20%. También en Mecklemburgo-Antepomerania, la extrema derecha crece en intención de voto y en los sondeos alcanza incluso el 36%, un punto por debajo de la socialdemócrata Schwesig.