Este lunes en Cardiff, la capital de Gales, los ministros principales de las naciones con competencias transferidas de Reino Unido, Escocia, Irlanda del Norte y Gales firmarán un acuerdo histórico destinado a presionar al gobierno central de Londres para que se celebren referendos de independencia.
De acuerdo con lo que informó el diario escocés The Scotsman, el líder del Partido Nacional Escocés (SNP, por sus siglas en inglés), John Swinney; el líder de Plaid Cymru, el sector nacionalista que gobierna en Gales, Rhun ap Iorwerth, y la vicepresidenta del Sinn Féin irlandés, Michelle O’Neill, se reunirán con la expectativa de que firmen un memorando de entendimiento para impulsar la celebración de referendos en sus respectivos territorios.
Los tres dirigentes se reunirán en su calidad de líderes de partido y no como representantes de sus respectivos gobiernos, pero de todas maneras el paso tiene un peso político muy grande, más allá de lo simbólico del encuentro en la capital galesa.
Los sucesivos gobiernos de Reino Unido se vienen negando sistemáticamente a la celebración de referendos sobre la separación desde la votación de 2014 en Escocia, y las esperanzas de un cambio de postura surgidas a principios de esta semana fueron frustradas por Downing Street.
La semana pasada, el primer ministro Andy Burnham declaró ante la Cámara de los Comunes que podría celebrarse otra votación en Escocia si existiera un “consenso claro”. Sin embargo, posteriormente envió una carta al ministro principal de Escocia, Swinney, aclarándole que un referéndum seguía estando “fuera de toda posibilidad”.
Pero este domingo, en declaraciones a la BBC, la secretaria de Educación de Escocia, Mairi McAllan, afirmó que “un referéndum de independencia no está descartado”. Paralelamente, la unificación de Irlanda –un viejo anhelo de los independentistas de la isla– fue apoyada por el presidente estadounidense, Donald Trump, quien en una conferencia de prensa que ofreció el sábado en Dublín junto con el primer ministro de la República de Irlanda, Micheál Martin, declaró que le “encantaría” ver una Irlanda unida. La incorporación de Irlanda del Norte a la República sería “algo magnífico”, y preguntó: “¿Cómo podría ser algo malo?”.
“Tienes Irlanda del Norte y tienes Irlanda, y me parece que lo más natural sería unirlas”, dijo Trump, según consignó el diario británico The Independent. La idea de la unión de ambos territorios irlandeses sigue siendo una cuestión tremendamente espinosa, defendida de manera acérrima por los nacionalistas católicos del Sinn Féin, y rechazada con la misma intensidad por los unionistas protestantes afines al gobierno de Londres.
Por otra parte, la durísima caída del Partido Laborista en Gales en las elecciones que se celebraron en mayo determinó que, por primera vez en la historia, haya partidos independentistas en el poder en las tres naciones con competencias transferidas, lo que posibilitó el acercamiento con la cuestión en común de la independencia.
El sector nacionalista Plaid Cymru –el “Partido de Gales” en galés– experimentó un fuerte ascenso hasta convertirse en el principal partido del Parlamento de Cardiff, y su líder, Rhun ap Iowerth, asumió el cargo de ministro principal del país, situado en el suroeste de Gran Bretaña.
Mientras tanto, según recordó el periódico británico The Telegraph, el SNP consolidó su posición como fuerza dominante en Escocia, a pesar de perder seis escaños en las últimas elecciones locales debido al avance de los conservadores de Reform y de los Verdes.
Por su parte, en Irlanda del Norte, el Sinn Féin ganó las elecciones en 2022 y se prevé que pueda retener el poder cuando la nación, cuya capital es Belfast, vuelva a tener elecciones el año que viene.