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El Premio Nobel de la Paz 2026

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El otorgamiento del Premio Nobel de la Paz de este año a la jueza sudafricana Navi Pillay, de 85 años de edad, enaltece a este premio internacional creado en 1901 tras la muerte del empresario sueco que le dio el nombre. Le fue otorgado por su trayectoria en defensa de la paz y los derechos humanos durante toda su vida.

A la premiada se le recuerda, entre otros méritos, por haber sido la abogada defensora de Nelson Mandela en su lucha contra el régimen racista de su país, y por haber sido integrante de comisiones de organismos internacionales dedicados a estudiar la Comisión de Crímenes de Lesa Humanidad, Crímenes de Guerra y Genocidio. Fue miembro de la Corte Penal Internacional y presidió la comisión que determinó el fundamento en el que se basa dicho organismo para acusar al gobierno de Israel presidido por Benjamin Netanyahu de cometer genocidio contra el pueblo palestino y para pedir su captura internacional.

Es un acto que ocurre en momentos en que el poder de la fuerza se ubica más que nunca en la historia reciente por encima de la ley y los derechos fundamentales.

La premiación ya fue cuestionada por el presidente estadounidense, Donald Trump, quien nuevamente manifestó que se considera merecedor del premio, al igual que el año pasado.

A diferencia de otros años, esta decisión de otorgarle el Premio a Navi Pillay es un acto plenamente justificado para todos los seres humanos que creen en la igualdad, la libertad, la paz.

Más allá del narcisismo patológico y delirante que implica esta consideración, el premio otorgado este año ha tenido y tendrá un fuerte impacto en el escenario global. A diferencia de otros años, esta decisión de otorgarle el Premio a Navi Pillay es un acto plenamente justificado para todos los seres humanos que creen en la igualdad, la libertad, la paz y en la necesidad de combatir las violaciones a las normas de convivencia entre pueblos y estados. Es uno de los premios más merecidos otorgados en la larga historia de los Nobel. Resulta una reafirmación de esperanza en lograr un mundo en el que los valores que han guiado la vida de la jueza premiada prevalezcan.

Una última reflexión: la violación de la ley y su condena no tiene relación alguna con la raza, la orientación, la ideología, la religión o la no religión que profesa o no el que la comete. Tampoco con las características de las víctimas.

Esto es lo que simboliza plenamente la trayectoria de la premiada. Su valentía y su integridad van más allá de cualquier consideración que se haya hecho o se vaya a hacer sobre ella.

El Premio Nobel de la Paz se ha enaltecido este año, precisamente cuando más se necesitaba.

Carlos Pita fue embajador de Uruguay en Chile, España y Estados Unidos.

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