Los premios que distribuye la Fundación creada por Alfred Nobel recompensan a las personas e instituciones que más hayan contribuido al progreso y bienestar de la humanidad en los campos de la física, la química, la medicina y la fisiología, la literatura, la paz y la economía. Los Premios Nobel son reconocidos como las más prestigiosas distinciones que se pueden recibir en estos ámbitos.
En los últimos días, la jueza sudafricana Navanethem Navi Pillay ganó el Premio Nobel de la Paz 2026 “por su labor en favor de la paz y el derecho internacional”, anunció el Comité Noruego del Nobel desde Oslo. El presidente del comité, Jørgen Watne Frydnes, destacó que el premio es “para una persona que, con un valor y una integridad excepcionales, ha liderado el camino hacia un orden jurídico mundial más amplio”.
“La galardonada de este año ha desempeñado un papel fundamental para garantizar que los crímenes de guerra, los crímenes de lesa humanidad y el genocidio sean perseguidos judicialmente”, afirmó Frydnes en el anuncio oficial.
Pillay se convirtió en abogada y pionera del derecho, enfrentándose a “una profunda discriminación estructural, segregación y exclusión”, según destacó el Comité. Fue defensora de Nelson Mandela y de otros casos judiciales muy importantes de nuestro tiempo.
La jurista sudafricana ejerció como jueza en el Tribunal Superior de Sudáfrica, el Tribunal Penal Internacional para Ruanda y la Corte Penal Internacional. También fue Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos y, hasta hace poco, presidió la Comisión Internacional Independiente de Investigación de la ONU sobre el Territorio Palestino Ocupado.
En suma, fue una de las juristas internacionales más respetadas de nuestros tiempos y una activista por la paz.
Un lector que comentó esta noticia expresó: “Si se lo dieron a Corina Machado, cualquier persona puede serlo”. Nada más exacto y ajustado a la moral y a la justicia.
No hay que olvidar los antecedentes y el papel de la citada venezolana contra las instituciones democráticas. El golpe de Estado de 2002 en Venezuela contra Hugo Chávez fue ejecutado por una alianza cívico-militar que incluyó a sectores del alto mando militar, partidos de oposición, medios de comunicación y la patronal empresarial. El gobierno de facto duró menos de 48 horas, siendo derogado tras la presión de movilizaciones populares y operaciones de sectores militares leales que restituyeron a Chávez en el poder en la madrugada del 14 de abril de 2002.
Corina Machado adquirió notoriedad pública en abril de 2002, cuando firmó el denominado “Decreto Carmona”, emitido durante el golpe de Estado contra el entonces presidente Hugo Chávez, derrotado en 48 horas. El “Decreto Carmona” establecía la disolución de todos los poderes públicos del país. Fuentes estatales la señalan como partícipe de los eventos que interrumpieron el orden constitucional.
A raíz de su actuación en ese contexto, se inició un proceso legal por el delito de traición a la patria. Fue condenada a 28 años de prisión, aunque posteriormente fue beneficiada con una medida de amnistía emitida por el gobierno bolivariano y por el propio Chávez.
En marzo de 2014, Machado asistió al Consejo Permanente de la Organización de Estados Americanos (OEA) como “embajadora alterna” de Panamá, figura no reconocida por la diplomacia venezolana. En esa instancia, solicitó la activación de mecanismos internacionales contra el Gobierno venezolano, entre ellos una invasión.
En verdad, el premio otorgado a la venezolana no puede explicarse, ni tiene sanos fundamentos, hubo alguna razón espuria que prefiero olvidar. Era golpista y partidaria de la violencia. De la paz, nada más lejano.
Con esta nueva designación, en Oslo dieron una lección al mundo, ya que la sudafricana supera todos los niveles exigidos y reivindica una distinción que había sido manchada en su prestigio.
Con esta nueva designación, en Oslo dieron una lección al mundo, ya que la sudafricana supera todos los niveles exigidos y reivindica una distinción que había sido manchada en su prestigio.
No hay caso, hay que conocer la historia, porque “el que no conoce la historia, toda su vida será un niño”. (Cicerón)
Julio Vidal Amodeo es doctor en Derecho y Ciencias Sociales.
