Como mujer trans, madre y ciudadana, rechazo las expresiones del periodista Fernando Vilar durante el programa Buscadores, emitido por Canal 5 el 30 de octubre de 2026.
Al plantear una situación hipotética sobre una criatura que expresa su identidad de género, el periodista preguntó: “¿Le pego un tiro y un problema menos?”. Luego consultó cómo abordar esa situación.
Reconocer ese contexto es necesario para describir lo ocurrido con rigor. También lo es señalar que recurrir a la imagen de dispararle a una criatura y vincularla con tener un problema menos constituye una expresión grave e inaceptable. Formularla como pregunta hipotética no elimina la responsabilidad de quien la pronuncia.
Me preocupa lo que puede sentir una niña o un niño trans al escuchar esas palabras. Me preocupa también la familia que busca orientación y encuentra, en una pantalla de televisión, una expresión que relaciona la identidad de su hijo con la violencia y la idea de que es un problema.
Las infancias y adolescencias trans merecen crecer con seguridad, afecto y respeto. Sus familias necesitan información seria y espacios donde puedan expresar sus dudas sin que sus hijos sean presentados como una tragedia o una carga.
Hablo desde mi experiencia, pero también desde una convicción que debería unirnos: ninguna criatura debe ser humillada por expresar quién es. Su dignidad merece una defensa clara.
Defiendo la libertad de expresión y el derecho a debatir las políticas públicas. Esa libertad también permite exigir explicaciones y cuestionar la actuación de un periodista. Tener un micrófono supone asumir responsabilidad por lo que se dice, especialmente cuando se habla de niñas, niños y adolescentes.
La televisión pública debe ofrecer un espacio donde toda la ciudadanía sea tratada con dignidad. Esa responsabilidad alcanza a quienes conducen, producen y supervisan sus contenidos.
Respaldo el rechazo expresado por Canal 5 y su solicitud de rectificación pública. Pido a Fernando Vilar que reconozca la gravedad de sus palabras y presente disculpas explícitas a las personas trans y a sus familias, especialmente a las infancias y adolescencias trans, en el propio programa, en un espacio de características equivalentes, y que se concrete la participación de personas trans y sus familias anunciada por el canal. También considero necesario escuchar a profesionales con experiencia en su acompañamiento.
Espero que las instancias de formación y sensibilización anunciadas se traduzcan en criterios editoriales claros y en un tratamiento responsable de estas realidades.
Hablo desde mi experiencia, pero también desde una convicción que debería unirnos: ninguna criatura debe ser humillada por expresar quién es. Su dignidad merece una defensa clara, por encima de cualquier afinidad política o personal.
A quienes somos personas adultas nos corresponde escuchar, acompañar y proteger. Esa responsabilidad también se ejerce frente a una cámara.