El politólogo Ernesto Nieto participó en Paysandú del lanzamiento de la edición local de la diaria. En la oportunidad abordó los principales cambios demográficos, económicos y políticos que atraviesan al país y, particularmente, al litoral del país. La exposición reunió a un público numeroso y heterogéneo, algo que Nieto subrayó desde el comienzo de su intervención. “Estoy sorprendido cada vez que venimos con colegas a presentar libros o a organizar jornadas. No solamente hay mucha gente para lo que hoy son las actividades presenciales, sino que hay gente de todos los pelos”, expresó, resaltando el valor de la participación ciudadana en el departamento.
Una sociedad que envejece
El eje inicial de la exposición estuvo centrado en los cambios demográficos que vive Uruguay. El director de la consultora Ágora explicó que la población es, al mismo tiempo, consecuencia y causa de múltiples transformaciones sociales, culturales y económicas. A través de datos históricos de los censos nacionales, describió cómo el país pasó de tener una estructura poblacional típica de comienzos del siglo XX –con muchos niños y pocos adultos mayores–a una sociedad envejecida y con escaso crecimiento.
“Tradicionalmente siempre fuimos pocos”, afirmó, recordando que incluso los primeros relatos históricos sobre el territorio oriental describían enormes extensiones prácticamente despobladas. El politólogo explicó que la clásica forma de “pirámide poblacional” fue desapareciendo progresivamente. En el censo de 1908, Uruguay mostraba una base muy amplia de niños y jóvenes y una cúspide reducida de personas mayores. Sin embargo, las últimas mediciones revelan una estructura cada vez más cercana a un rectángulo. “Vivimos más y tenemos menos hijos”, sintetizó.
También señaló que las mujeres viven, en promedio, cerca de diez años más que los hombres, fenómeno que modifica de forma visible la estructura poblacional en las franjas etarias más altas. En el caso de Paysandú, indicó que el departamento cuenta actualmente con alrededor de 122.000 habitantes y que su crecimiento poblacional en los últimos 12 años fue muy reducido: apenas algo más de 4.000 personas.
El impacto de la pandemia y la caída de la natalidad
Nieto dedicó buena parte de su exposición al efecto demográfico de la pandemia de covid-19. Describió que por primera vez desde que existen registros censales modernos en Uruguay, varios departamentos registraron más fallecimientos que nacimientos. “En Paysandú eso se notó claramente”, sostuvo. Aunque la situación comenzó a revertirse tras la emergencia sanitaria, advirtió que la tendencia de fondo continúa siendo preocupante: los nacimientos descienden de forma sostenida desde hace décadas.
“Si uno mira la línea histórica desde comienzos del siglo, el descenso es abrupto. Por momentos da miedo y uno se pregunta hasta dónde vamos a caer”, comentó. Según explicó, Uruguay atraviesa actualmente lo que los demógrafos denominan una “fase postransicional”: una etapa caracterizada por baja natalidad, mayor expectativa de vida y crecimiento poblacional prácticamente estancado.
Además, sostuvo que las proyecciones indican que esta situación continuará, al menos, hasta mediados de siglo. Incluso advirtió que, de no producirse cambios significativos, Uruguay podría comenzar a perder población en términos absolutos hacia 2040 o 2050. No obstante, señaló que existen variables que podrían modificar ese escenario, como el aumento de la inmigración. “Las políticas públicas para incentivar la natalidad no funcionan demasiado cuando culturalmente las sociedades deciden tener pocos hijos”, afirmó.
Otro de los fenómenos destacados fue el fuerte movimiento migratorio interno que vive el país. El politólogo explicó que históricamente Montevideo concentró buena parte de la población nacional, pero que en las últimas décadas el crecimiento se desplazó hacia el área metropolitana y, especialmente, hacia Maldonado. Actualmente, según indicó, cerca del 65% de la población uruguaya reside en Montevideo, Canelones y Maldonado. “El gran polo de atracción hoy es Maldonado, de la mano de la construcción y de otras actividades económicas”, señaló.
Incluso afirmó que muchos habitantes del litoral ya no migran prioritariamente hacia Montevideo, como ocurría en décadas anteriores, sino hacia el departamento fernandino. En ese marco, destacó que Maldonado logró desplazar en cantidad de habitantes a departamentos históricamente más poblados del litoral, como Salto y Paysandú. Sin embargo, remarcó un aspecto positivo para la región: el crecimiento de la oferta universitaria en el interior ha reducido la salida de jóvenes y, en algunos casos, incluso genera atracción de población estudiantil.
“Cada vez tenemos más universidades. Eso evita que muchos jóvenes se vayan y también atrae a estudiantes de otros lugares”, indicó. Mencionó especialmente el crecimiento de la Universidad de la República en Paysandú y el impacto que puede tener en la dinámica social y económica local.
El desarrollo económico y desigualdad territorial
En el plano económico, el docente decidió apartarse de los indicadores clásicos, como el PIB o el desempleo, para enfocarse en el índice de desarrollo regional (Idere), elaborado por investigadores de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de la República. El índice incorpora cinco dimensiones: educación, salud, bienestar y cohesión social, desempeño económico y calidad institucional. Según datos oficiales, Paysandú se ubica actualmente en el puesto 11 entre los 19 departamentos del país en materia de desempeño económico.
Para el expositor, este deterioro está directamente vinculado al proceso de desindustrialización que atravesó el departamento desde finales del siglo XX, tras el agotamiento del modelo de sustitución de importaciones que había impulsado un importante desarrollo industrial durante décadas. “La actividad económica de Paysandú ha venido decayendo lenta pero sistemáticamente”, afirmó.
También mencionó que Salto aparece entre los departamentos con peores indicadores económicos, lo que refleja las dificultades estructurales que enfrenta buena parte del litoral. No obstante, subrayó que las diferencias territoriales disminuyen considerablemente cuando se analizan variables de bienestar y cohesión social. “Cuando pensamos en términos de bienestar, los departamentos uruguayos son mucho más parecidos de lo que muestran los indicadores económicos”, sostuvo. Atribuyó esa situación al impacto de políticas públicas universales implementadas a lo largo del siglo XX y reforzadas en las primeras décadas del siglo XXI.
Los cambios políticos en Paysandú
En el tramo final de la exposición, Nieto repasó la evolución política departamental desde el retorno democrático. Identificó tres grandes etapas: un primer período de predominio del Partido Colorado tras la salida de la dictadura, luego una fase marcada por el liderazgo de Jorge Larrañaga y el predominio del Partido Nacional, y posteriormente un escenario de alternancia política. Según Nieto, las últimas elecciones consolidaron nuevamente al Partido Nacional como fuerza predominante en el departamento. “Si un partido lograba sostener un segundo triunfo consecutivo después de la alternancia, tenía muchas posibilidades de transformarse en partido predominante”, señaló.
Nieto también analizó el funcionamiento del tercer nivel de gobierno y el papel de los municipios. Valoró especialmente que Paysandú haya ampliado la cantidad de municipios y destacó que los gobiernos locales suelen contar con altos niveles de aprobación ciudadana. “En muchos casos los alcaldes tienen incluso mejores niveles de aprobación que los intendentes”, comentó entre risas. Finalmente, el politólogo reflexionó sobre los desafíos pendientes de la descentralización en Uruguay.
Explicó que gran parte del territorio nacional todavía no está municipalizado y que millones de uruguayos no cuentan con un gobierno local propio. “Hay uruguayos que votan tres niveles de gobierno y otros que votan solamente dos”, afirmó.
Finalmente, relató una anécdota ocurrida durante un congreso internacional de ciencia política. Allí, luego de mostrar un mapa de Uruguay con amplias zonas sin municipios, un académico extranjero le preguntó qué representaban los espacios en blanco. “En el mundo no entienden cómo puede existir un territorio sin gobierno local”, recordó.