La presidenta del partido francés de ultraderecha Frente Nacional (FN), Marine Le Pen, compareció ayer ante la Justicia, acusada de “incitación a la discriminación, a la violencia y al odio contra un colectivo en razón de su religión”. Le Pen es juzgada por una declaración que hizo en Lyon en 2010, en la que comparaba el rezo que algunas comunidades musulmanas llevan a cabo los viernes en la calle con la ocupación de Francia por los nazis. “Lo siento, pero para todos ésos a los que tanto les gusta recordar la Segunda Guerra Mundial, si se trata de hablar de aquella ocupación, se podría comparar. Porque esto es una ocupación del territorio. Cierto, no hay blindados, tampoco soldados, pero es igualmente una ocupación”, afirmó en aquel entonces, en plena campaña para ser candidata presidencial del FN y suceder a su padre, Jean-Marie Le Pen.
La Fiscalía del Tribunal Correccional de Lyon, por su parte, pidió su absolución. Durante la sesión, el fiscal Bernard Reynaud dijo que las palabras de Le Pen no iban dirigidas a “toda la comunidad musulmana”, sino a “cierto número de personas”, de forma que no se puede considerar que fuera un ataque contra un colectivo religioso. Agregó, además, que por más “chocantes” que parezcan las declaraciones, entran dentro del derecho a la libertad de expresión.
Consultada por medios locales, Le Pen denunció que tras este proceso se esconde una “persecución” contra ella y contra su partido, y que se trata de un juicio político.
La sentencia se hará pública el 15 de diciembre, dos días después de la segunda vuelta de las elecciones regionales en las que la líder del FN es candidata a la presidencia de la nueva región Nord Pas de Calais Picardie, al norte de Francia. De ser condenada, deberá enfrentar hasta un año de cárcel y pagar 51.000 dólares de multa.