Un viento frío ondea un par de banderas blancas y amarillas que sobresalen entre los techos bajos de chapa de la cuenca de Casavalle. Son los colores del Vaticano y del papa León XIV, que en la tarde de este sábado visitó el barrio para interiorizarse sobre las casi 30 iniciativas que la Iglesia católica lleva adelante en el lugar.
El papa llegó por el oeste, pasadas las 17.00, luego de bendecir un proyecto de viviendas en construcción, denominado Familias de Guadalupe, y también a las personas que ya viven en la zona. León XIV también se detuvo a unos metros de la parroquia cuyo nombre está dedicado a la misma figura cristiana. La capilla se ubica frente a la manzana del centro cívico Luisa Cuesta, en el centro de Casavalle, que se encuentra en diagonal y sirve de punto de encuentro para quienes viven en sus alrededores.
Apenas unos vallados metálicos lo separan de los vecinos, que cargan banderas del Vaticano y, en menor medida, estandartes con la figura del papa o alusivos a algunas de las iniciativas que la Iglesia católica lleva adelante en la zona. Algunas personas se instalaron con sus reposeras, de manera de escuchar a León XIV en tranquilidad, tomando mate, una bebida a la que el líder religioso hizo mención en la mañana de este sábado en Paysandú.
El operativo de seguridad es extenso: por fuera de la zona de exclusión principal, un grupo de personas observa al papa a través de una pantalla gigante. Horas antes de la llegada del papa, el ingreso de una larga fila de efectivos policiales fue acompañado por el incesante zumbido de un helicóptero del Ministerio del Interior.
Solo un pequeño grupo, integrado en su mayoría por niños, cuenta con el privilegio de estar unos metros más cerca del líder religioso. “Papa León, te queremos un montón”, gritan, entre otros cantos, incluso antes de su llegada. Una vez finalizada la primera canción de un coro situado al costado del estrado principal, un hombre exclama: “¡Viva el papa! ¡Viva la Iglesia! ¡Viva Casavalle!”.
Una vez en el lugar, León XIV escaló un pequeño estrado armado con andamios de metal y algo de madera, decorado con telas de color blanco y crema y adornado con flora autóctona a los lados. Tras sentarse en un sillón de mimbre, debajo de una cruz hecha con clavos gruesos y dos trozos de madera, de casi dos metros de alto, varias personas del lugar le relataron algunos de sus testimonios de vida.
Luego de la escucha, León XIV habló al público presente. “Viéndolos me siento como en casa, recordando las visitas a distintas comunidades como misionero”, expresó el exobispo de Chiclayo, Perú. “Quiero agradecer a quienes han dado sus testimonios, abriendo sus corazones para compartir con nosotros el triunfo de la vida, la fe y la esperanza”, manifestó.
Durante su discurso, el papa hizo referencia a “los numerosos casos de inseguridad, de violencia, que lamentablemente amenazan la paz de nuestros barrios e incluso la vida de nuestros seres queridos, y a los que tantas veces la sociedad responde con la indiferencia”.
“Al mismo tiempo, podemos ver la otra cara, es decir, la acción de numerosas instituciones y personas de buen corazón que contribuyen a fomentar la paz y que ayudan a las personas a hacer frente a sus necesidades de manera concreta”, resaltó. En particular, León XIV destacó, como “un luminoso ejemplo”, “la vida entregada del padre Cacho, que supo tender puentes, derribar muros y generar encuentro”.
Sentados en la primera fila, frente al estrado, se ubicaron varios integrantes del Poder Ejecutivo, como el secretario de Presidencia, Alejandro Sánchez, el ministro del Interior, Carlos Negro, y el ministro de Desarrollo Social, Gonzalo Civila.
También asistieron el presidente de la Cámara de Diputados, el nacionalista Rodrigo Goñi, el senador nacionalista Javier García y el senador colorado Pedro Bordaberry, así como el líder de Cabildo Abierto, Guido Manini Ríos, y el líder del Partido Independiente, Pablo Mieres.