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Política Sociedad
El papa León XIV y el presidente Yamandú Orsi, el 6 de noviembre, en la plaza Independencia. · Foto: Rodrigo Viera Amaral

El papa León XIV y el presidente Yamandú Orsi, el 6 de noviembre, en la plaza Independencia.

Foto: Rodrigo Viera Amaral

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León XIV fue celebrado con un acto oficial en la plaza Independencia, donde expresó la intención de la Iglesia católica de trabajar por “el bien común y la dignidad de cada persona”.

Un tronar ominoso que, si bien no despejó los cielos, fue el último de una serie de amenazas de lluvia que marcó la llegada del papa León XIV a la plaza Independencia el viernes. Como si de una señal se tratase, así comenzó la ceremonia de bienvenida del máximo líder de la Iglesia católica, el segundo en visitar el país, luego de que Juan Pablo II hiciera lo mismo en 1987 y 1988, durante el gobierno de Julio María Sanguinetti.

En los hechos, el clima fue solo la última manifestación de una seguidilla de eventos que llevaron a pensar que habría complicaciones en la llegada del papa, luego de que este debiera ser sometido a una intervención quirúrgica, en la que se le extirpó un tumor maligno, a pocas semanas del vuelo que lo trajo a nuestro país.

La hora previa a la llegada del papa estuvo marcada por varias rondas de aplausos de buena parte de un número incontable de personas de variopintas nacionalidades que colmaron la mitad sur de la plaza Independencia, en parte por la inminente llegada del líder religioso; pero también en buena medida por los vaivenes de un tiempo errático, que alternó varias veces entre un cálido sol primaveral y unos nubarrones grises que solamente amenazaron con una posible tormenta.

El traslado del papa desde el Aeropuerto Internacional de Carrasco hacia la Ciudad Vieja, acompañado por miles de personas que se acercaron a la calle a saludarlo, demoró un poco más de lo previsto, algo que, a su vez, terminó por acentuar el entusiasmo de quienes lo esperaban en la plaza, que cantaban y arengaban para combatir el frío de una tarde que, con el paso del tiempo, recordó a los primeros días del invierno. Sin embargo, y más allá de las demoras, la jornada transcurrió como estaba prevista.

Sobre las 18.00, León XIV arribó a la plaza Independencia para marcar el inicio oficial de su recorrido por Uruguay, una travesía que insumirá tres días e involucra también visitas a Paysandú y Florida.

Varias autoridades del gobierno de Yamandú Orsi participaron en la ceremonia de bienvenida. Entre otras, y además del mandatario, quien lo recibió junto con el canciller Mario Lubetkin en el aeropuerto, estuvieron el secretario de Presidencia, Alejandro Sánchez, el ministro de Desarrollo Social, Gonzalo Civila, y la secretaria de Derechos Humanos, Iliana da Silva.

Asistieron el presidente del Frente Amplio, Fernando Pereira; el presidente del directorio del Partido Nacional, Álvaro Delgado; el secretario general del Partido Colorado, Andrés Ojeda; el líder de Cabildo Abierto, Guido Manini Ríos, el del Partido Independiente, Pablo Mieres, y los expresidentes de la República Julio María Sanguinetti, Luis Alberto Lacalle y Luis Lacalle Pou. El último fue ovacionado cuando llegó y se acercó al público para dialogar y sacarse fotos.

En la misma línea, se pudo observar a varios integrantes del Parlamento entre los asistentes, como el presidente de la Cámara de Diputados, el nacionalista Rodrigo Goñi, el senador colorado Pedro Bordaberry y su par frenteamplista Eduardo Brenta. También representantes de organizaciones sociales, como Elena Zaffaroni, de Madres y Familiares de Uruguayos Detenidos Desaparecidos, que difundió un comunicado en el que solicitaron a León XIV que exhorte a la Iglesia católica uruguaya a brindar información sobre los desaparecidos, horas antes de su llegada.

Además del tradicional saludo protocolar del cuerpo de Blandengues, al que siguió un apretón de manos con todos los expresidentes de la República, el líder religioso fue recibido por una multitud de voluntarios. Pertenecían a organizaciones sociales locales, como participantes de los Centros Comunitarios Puertas Abiertas, miembros de la iniciativa de salud mental Ni Silencio Ni Tabú, jóvenes de Ciudad Universitaria, representantes de la organización Fundappas e integrantes del colectivo Vilardevoz.

Traslado del papa León XIV por la rambla de Montevideo, el 6 de noviembre

Traslado del papa León XIV por la rambla de Montevideo, el 6 de noviembre

Foto: Nadia Iula

Orsi: pobreza infantil, doctrina social de la Iglesia y derechos humanos

Tras arribar a la plaza, donde fue recibido por el vitoreo generalizado de los presentes, y luego de las actividades protocolares, Orsi brindó un mensaje de bienvenida al papa en el que expresó el “honor” y “privilegio” que constituye para Uruguay el poder recibirlo en una región que, recordó, es “de los pocos rincones del mundo que no tiene guerras”.

Orsi destacó la estabilidad institucional del país y la posibilidad de reunir a los diferentes partidos políticos “en paz y en alegría” para ofrecerle al papa un “abrazo de bienvenida”. “Este es un hermoso país que se ha construido a lo largo de estos 200 años y usted podrá observar en esta plaza una pluralidad de voces y visiones, que a lo largo de los años, hemos aprendido –y aprendemos– a transformar nuestras diferencias y posiciones contrapuestas, por momentos muy duras, en un espacio común”, sintetizó.

El presidente dijo no querer resignarse ante “tareas pendientes” y “dolores”, y mencionó en particular la pobreza infantil. “No podemos permitirnos tener los actuales problemas de salud mental, incluso –y en especial– en niños y adolescentes”, así como “resignarnos a que nuestra gente, en particular nuestros ancianos, vivan en soledad”. Orsi calificó la visita de León XIV como “una grata vocación para reconocer los valores que nos unen y nos impulsan”, así como “desafían a seguir poniendo el desarrollo humano integral como horizonte de toda opción política, que busque la real promoción del bien común”.

“Estoy convencido, porque esta historia así lo indica, de que no todo lo puede hacer el Estado uruguayo, y que además una sociedad no es una simple suma de voluntades individuales”, afirmó. De esa forma, convocó al papa a que “siga acompañando en esta permanente tarea de construir nuestro querido país”.

“Somos conscientes de la tarea social de la Iglesia y debemos ser agradecidos”, añadió, y destacó el aporte de “reconocidos católicos” en la historia del país, como Alberto Gallinal, fundador del Mevir, el padre Mateo y el movimiento Tacurú, el sacerdote Luis Perico Pérez Aguirre, Casilda Aparicio y el Padre Cacho. También “quienes estuvieron y dejaron su huella en nuestros inicios como nación junto a José Artigas”, como Manuel Barreiro, José Benito Monterroso y Dámaso Antonio Larranaga.

“Tenemos claro, santidad, que en esta construcción conjunta que es el Uruguay, la Iglesia ha sido un pilar fundamental. Queremos que usted también cuente con nosotros en su permanente búsqueda de diálogo y escucha, en su defensa de la solidaridad y la paz”, expresó. “Compartimos la visión del desarrollo humano integral, que supone que el bien común va mucho más lejos que la mera eficiencia, y que la dignidad moral y espiritual es la garantía del éxito de la misión”, añadió.

Foto del artículo 'El “bien común”, referencias a Artigas y el aborto: Montevideo se reencontró con un papa luego de 38 años'

Foto: Rodrigo Viera Amaral

Asimismo, Orsi recordó la Magnifica Humanitas, la más reciente encíclica de León XIV, y dijo concordar con el hecho de que “el avance tecnológico no puede ir en contra de lo inherente a nuestra condición humana”, a lo que agregó la imposibilidad de “pensar en clave de mera subsistencia” ante sus efectos en el mundo del trabajo. “Estamos ante un dilema antropológico y social que usted ha identificado claramente”, acotó, y agradeció al líder religioso por “ser una voz clara en el escenario internacional”.

Igualmente, dijo a título personal valorar de buena manera “el posicionamiento del Vaticano en lo que refiere a los derechos humanos”, particularmente por el hecho del “lugar que ocupa la dignidad”. “No podemos olvidar jamás, principalmente en estos tiempos inusitadamente acelerados, que el centro sigue siendo el ser humano: esa criatura llamada a la relación y a la comunión”, sintetizó.

León XIV: Artigas, el bien común y el aborto

León XIV, por su parte, brindó un discurso cargado de guiños a la historia y actualidad del país, el cual orientó en torno al monumento que decora el mausoleo de José Gervasio Artigas, cuyo friso es una representación del Éxodo Oriental. Fue a través de las diferentes figuras que allí se encuentran talladas que destacó las cualidades democráticas de Uruguay y sus instituciones, y llamó a “participar con libertad y responsabilidad en la vida de la sociedad”.

Celebró los avances del país, que transformó su matriz energética y “hoy se apoya casi enteramente en fuentes renovables”, como un “resultado notable que ha requerido decisiones sostenidas durante años, con participación de diversos sectores del país”, y se refirió a una serie de “nuevos desafíos” contemporáneos, vinculados al “transporte, la producción, los responsables de la tierra, el agua y la energía”.

“Pensar a largo plazo significa precisamente administrar estos bienes sin comprometer las posibilidades”, enunció, y recordó que “la mirada hacia el futuro alcanza también a quienes habrán de habitar esta tierra, a las condiciones en que podrán nacer y crecer y a las oportunidades que encontrarán a lo largo de su vida”.

Foto del artículo 'El “bien común”, referencias a Artigas y el aborto: Montevideo se reencontró con un papa luego de 38 años'

Foto: Alessandro Maradei

Notó que “la evolución demográfica de Uruguay hace especialmente compleja” dicha “preocupación”, y llamó a “pensar en la vida que comienza”, incluida “aquella que todavía crece en el seno materno”, en oposición a la ley de interrupción voluntaria del embarazo que rige en Uruguay. “Quien todavía no ha nacido pertenece a la nación humana”, reafirmó.

Además, señaló que “el trabajo está en función del hombre, no el hombre en función del trabajo”, un “criterio que conserva toda su actualidad ante los cambios de la tecnología y la inteligencia artificial”, y advirtió sobre la posibilidad de que “la persona que trabaja no quede reducida a una mera pieza prescindible” ante dichos avances. Igualmente, precisó que el valor de las personas no debe ser determinado por su capacidad productiva.

Además, se refirió a la necesidad de combatir “la soledad, la angustia y la pérdida de esperanza” y “la dolorosa realidad del suicidio”, para lo que “la cercanía de la comunidad resultan inseparables”. También a trabajar en torno a la discapacidad y la pérdida de la autonomía: “He experimentado en primera persona las limitaciones que impone la enfermedad”, sostuvo, y cuestionó la existencia de personas que no cuentan con los medios o recursos. “Es una responsabilidad que interpela a toda sociedad”, aseveró. Es así que llamó a brindar “atención de vida a quienes sufren” y que “cada persona pueda vivir con dignidad”, además de “ser acompañada a su término natural de su vida”, en clara alusión a la ley de eutanasia aprobada el año pasado.

Asimismo, recordó que Uruguay es un país en el que es posible convivir entre “personas de distintas procedencias y tradiciones”, algo que se manifiesta en el “carácter laico del Estado”. De todas maneras, advirtió que dicha neutralidad “no exige que la dimensión religiosa quede limitada al ámbito privado”, y remarcó que “personas y autoridades religiosas pueden contribuir al bien común”.

Luego de apuntar al rol que nuestro país desempeña en la región, llamó a “favorecer espacios de entendimiento y cooperación en la región” y, tras ello, a reconocer la “responsabilidad de unos hacia otros”. De esa manera, manifestó la voluntad de la Iglesia de “colaborar, desde su propia misión, con cuantos trabajan por el bien común y la dignidad de cada persona”.

Luego de los discursos, el papa se retiró junto con Orsi al interior del Palacio Estévez, donde el presidente le entregó una serie de obsequios realizados en Uruguay, entre ellos una montura hecha en cuero artesanal uruguayo, para ensillar su caballo personal, Protón. En ese momento, varias familias optaron por emprender la retirada, ante el abrupto descenso de la temperatura, acentuado por los fuertes vientos que azotaban la plaza e hicieron volar más de alguna bandera o sombrero. Sin embargo, y con todo, eso no bastó para apaciguar a la concurrencia, gran parte de la cual aguardó por su salida.

El papa León XIV retirándose de la Catedral Metropolitana de Montevideo, el 6 de noviembre.

El papa León XIV retirándose de la Catedral Metropolitana de Montevideo, el 6 de noviembre.

Foto: Alessandro Maradei

“Qué emoción la homilía del papa”

Luego de una media hora ambos salieron nuevamente a la plaza y el líder religioso fue despedido con una interpretación de “Botija de mi país”, de Ruben Rada, tras la que abordó un pequeño vehículo que lo llevó por la peatonal Sarandí, escoltado por funcionarios de seguridad y rodeado de cientos de personas, hacia la plaza Matriz.

Entre la gente había una gran cantidad de niños, algunos coronados con mitras y adornados con otros elementos que aluden a figuras de la liturgia cristiana. “Qué emoción la homilía del papa”, coreaban, intensificando los cánticos a medida que León XIV se aproximaba a la entrada del Cabildo de Montevideo. Allí fue recibido por el intendente de Montevideo, Mario Bergara, que le otorgó la llave de la ciudad, en un breve acto que contó con la presencia de varias figuras del gobierno departamental. Fue una ceremonia espartana, en la que ninguna de las dos figuras intervino, y tras la cual el líder religioso volvió a abordar el pequeño papamóvil, desde donde se trasladó a la Catedral Metropolitana de Montevideo para brindar su primera misa en suelo uruguayo.

La estadía de León XIV en nuestro país continuará este sábado por la mañana en Paysandú, donde encabezará una misa en el parque Paris Londres de la capital departamental a las 10.00. En la tarde visitará el barrio Casavalle, en Montevideo, para conocer a su comunidad y, luego de un intercambio con la comunidad educativa de la Universidad Católica, dirigirá una vigilia en el estadio Centenario a las 19.00. Finalmente, el domingo participará en las festividades de la Virgen de los Treinta y Tres, en la basílica de Florida, sobre las 10.30, y unas cinco horas más tarde partirá hacia Argentina para continuar con su gira regional, que también incluye Perú.