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Política Gobierno nacional
Papa León XIV y Yamandú Orsi, el 9 de noviembre, en la plaza Independencia · Foto: Rodrigo Viera Amaral

Papa León XIV y Yamandú Orsi, el 9 de noviembre, en la plaza Independencia

Foto: Rodrigo Viera Amaral

En la bienvenida al papa, Orsi dio un mensaje con foco en la pobreza infantil, la salud mental y el desarrollo humano

“Tenemos claro, santidad, que en esta construcción conjunta que es el Uruguay la Iglesia ha sido un pilar fundamental”, afirmó el presidente.

“Bienvenido a América Latina. Bienvenido a esta patria grande que lo espera y lo recibe con los brazos y el corazón abiertos. Bienvenido, querido amigo, al Uruguay”. Así inició su discurso el presidente Yamandú Orsi durante la ceremonia de bienvenida al papa León XIV en la plaza Independencia.

“Es un honor y un privilegio poder recibirlo en esta región del mundo, que ha pasado por procesos duros y dolorosos a la hora de la configuración de los estados y sus instituciones, pero que hoy es de los pocos rincones del mundo que no tiene guerras entre países”, continuó el mandatario. Asimismo, puntualizó que lo recibe Uruguay, “un país donde el gobierno, los ciudadanos que fueron presidentes por distintos partidos políticos, junto con nuestro pueblo, podemos sentarnos todos juntos, en paz y con alegría a ofrecerle este abrazo de bienvenida”.

El presidente le señaló al papa que en la plaza “podrá observar una pluralidad de voces”. “A lo largo de los años, hemos aprendido –y aprendemos– a transformar nuestras diferencias y posiciones contrapuestas, por momentos muy duras, en un espacio común donde hacer crecer la justicia y la fraternidad”, sostuvo.

Sobre la realidad de Uruguay, Orsi dijo que “no queremos resignarnos ni aceptar que, siendo un país de renta media o renta media alta, con el producto interno per cápita más alto de la región, tengamos los niveles de pobreza infantil que hoy tenemos”. Asimismo, señaló que “no podemos permitirnos tener los actuales problemas de salud mental, incluso –y en especial– en niños y adolescentes”, así como “resignarnos a que nuestra gente, en particular nuestros ancianos, vivan en soledad”.

Por esas razones, afirmó que la visita del pontífice “es una grata ocasión para reconocer los valores que nos unen, nos impulsan y desafían a seguir poniendo el desarrollo humano integral como horizonte de toda opción política que busque la real promoción del bien común”.

“Estoy convencido, porque nuestra historia así lo indica, que no todo lo puede hacer el Estado”, reconoció el presidente. En ese sentido, le pidió al papa que “nos siga acompañando en la permanente tarea de construir nuestro querido país”. “Somos conscientes de la tarea social de la Iglesia y debemos ser agradecidos”, afirmó.

“Lo que los cristianos han hecho y hacen en los barrios, en las cárceles, en y por la educación; el refugio y acompañamiento que la iglesia brindó a tantos compatriotas en tiempos de dictadura, son un ejemplo claro de esa vocación”, sostuvo. “Reconocidos católicos han aportado sus ideas y su sentido de la solidaridad para la construcción de nuestra nación”, señaló. En ese sentido, recordó las figuras de Alberto Gallinal, el padre Mateo y el movimiento Tacurú, el sacerdote Luis Perico Pérez Aguirre, Casilda Aparicio y el padre Cacho. También mencionó a “quienes estuvieron y dejaron su huella en nuestros inicios como nación junto a José Artigas, Manuel Barreiro, Monterroso y Dámaso Antonio Larrañaga”.

“Tenemos claro, santidad, que en esta construcción conjunta que es el Uruguay, la Iglesia ha sido un pilar fundamental. Y queremos que usted también cuente con nosotros, en su permanente búsqueda de diálogo y escucha, en su defensa de la solidaridad y la paz”, agregó Orsi. El presidente señaló que comparten con el pontífice “la visión del desarrollo humano integral, que supone que el bien común va mucho más lejos que la mera eficiencia y que la dignidad moral y espiritual es la garantía del éxito de la misión”.

“El avance tecnológico no puede ir en contra de lo inherente a nuestra condición humana”

Acerca de los desafíos contemporáneos y a propósito de la encíclica Magnifica Humanitas, Orsi sostuvo que “el avance tecnológico no puede ir en contra de lo inherente a nuestra condición humana; y cuando afecta negativamente el empleo, no podemos solo pensar en términos de porcentaje, reconversión o en clave de mera subsistencia”. Al contrario, afirmó que “estamos ante un dilema antropológico y social” que el pontífice “ha identificado claramente”, consideró. “Gracias por ser, en este sentido, una voz clara en el escenario internacional”, afirmó.

Orsi puntualizó que la encíclica “oportunamente nos recuerda que en lugar de considerarse un instrumento, el trabajo es la esencia de la condición humana”. “Por eso hoy los trabajadores uruguayos y los que están aquí presentes también se suman a esta permanente lucha por la dignidad”, destacó. El presidente dijo que admira y agradece “el posicionamiento del Vaticano en lo que refiere a los derechos humanos y al lugar que ocupa la dignidad en sus planteos”. “No podemos olvidar jamás, principalmente en estos tiempos inusitadamente acelerados, que el centro sigue siendo el ser humano, esa criatura llamada a la relación y la comunión”, agregó Orsi.

Por otro lado, el presidente subrayó que comparten con Uruguay la “postura inquebrantable en favor de la solución pacífica de los conflictos”. “Nuestra apuesta al diálogo y al consenso, que rige la actitud hacia adentro, es la que los uruguayos promovemos siempre en los organismos internacionales”, resaltó. Apuntó que los “escenarios de violencia y de guerra entre los pueblos no se crean de un día para el otro”, sino que “son climas que se preparan y se fomentan desde la desinformación y los miedos”. Por ello, “hoy más que nunca, desde la política y los gobiernos, tenemos la obligación de proponer otras formas de vincularnos en todos los ámbitos”. En ese marco, destacó que el multilateralismo es “mucho más que una opción, es la invitación permanente para sentarnos a la mesa y evitar enfrentamientos”.

“No tenemos temor a ensuciarnos las manos en la construcción del Uruguay del futuro, en sintonía con la magnífica obra que usted nos propone para una escala global”, afirmó el mandatario. “Papa León, gracias por impulsar a creyentes y no creyentes a volverse protagonistas de la historia, capaces de afrontar la resistencia, tanto interna como externa, en la construcción de una civilización donde el auténtico desarrollo sea siempre en base a la integración y no la marginalización”, agregó.

“Su presencia nos inspira y nos anima para asumir la enorme responsabilidad que tenemos como humanidad. No vamos a bajar los brazos”, cerró el presidente.