Tras los discursos del presidente Yamandú Orsi y del papa León XIV en la plaza Independencia, el canciller Mario Lubetkin destacó en diálogo con la diaria que ambos tuvieron “muchos mensajes” y dijo que en particular el de Orsi fue compartido por dirigentes de la oposición. Celebró que “de los dos lados” aparecieron temas como “la paz, el desarrollo social y los temas de la proyección del futuro, no solamente del presente y no solamente mirar al pasado, cuando se habla desde la inteligencia artificial, del manejo del agua, del manejo de la tierra, a cómo tenemos que tratar a la tercera edad, a cómo tenemos que trabajar en temas de salud y salud mental”, temas que, dijo, estuvieron presentes con “el mismo lenguaje”.
El jerarca destacó la “muy buena relación histórica” entre el Vaticano y Uruguay, y consideró que con las referencias a nuestro país como favorecedor de “espacios de entendimiento y cooperación en la región”, el papa León XIV “hace trascender ese escenario de polarización que hay, y de esperanza en un país como Uruguay”, por ser “un país sin conflictos”.
“Es una señal que ellos nos han dicho. No es casualidad que por primera vez en la historia un papa que llega a América Latina empiece por Uruguay”, remarcó, y explicó: “Esa señal es muy fuerte, porque si miramos los tres países que va a visitar, Uruguay, Argentina y Perú, este es el país con menos presencia católica de los tres, pero con una presencia moral, ética y espiritual muy fuerte, que determinó la señal de las autoridades del Vaticano de empezar en nuestro país esta primera visita del papa, después de 38 años que ningún papa nos visitaba”, señaló.
Consultado sobre los dichos de León XIV respecto del rol de la laicidad, la alusión al aborto o la eutanasia, Lubetkin mencionó que una “buena relación es una relación con franqueza”, y apuntó que “no significa que nosotros estemos de acuerdo con A y B. Pero si uno lee con atención el discurso, el porcentaje más importante de ese discurso nos encuentra absolutamente en el mismo camino”, opinó. “Sí hay aspectos en los cuales no coincidimos, es parte”, reconoció, y apeló al “respeto de las opiniones filosóficas y espirituales de cada uno”.