A mediados de enero, el presidente Yamandú Orsi se reunió con varios expertos en política exterior –como el excanciller Enrique Iglesias– en la sede del Centro de Formación para la Integración Regional. Allí, el mandatario sugirió la idea de que en ese ámbito se redacte un documento para presentarles a los partidos políticos, con el objetivo de tratar de unificar la postura de Uruguay sobre los conflictos internacionales. Esta iniciativa enseguida fue criticada por buena parte de la oposición. Por ejemplo, el diputado blanco Juan Martín Rodríguez había señalado que “tercerizar la elaboración de un documento, en definitiva, es querer licuar responsabilidades”.
Pero el líder de Cabildo Abierto, Guido Manini Ríos, tiene una visión distinta sobre ese planteo, y así lo hizo saber en su última columna de opinión publicada en el semanario La Mañana, el miércoles, titulada “Uruguay ante el cruce de caminos”. El exsenador empezó señalando que, por estos días, Orsi, “acompañado de una nutrida delegación, se encuentra en China buscando abrir nuevos mercados y consolidar los ya existentes”. “Es lo que han hecho todos los presidentes y gobiernos nacionales desde el establecimiento de relaciones diplomáticas con el gigante asiático en 1988”, acotó, pero aclaró que “hoy este viaje se rodea de ciertas connotaciones que no debemos ignorar”.
El líder cabildante subrayó que “la embajada de Estados Unidos en nuestro país ha expresado su preocupación por varios aspectos de esta visita y menciona su inquietud por lo que considera prácticas comerciales desleales de China, como son los subsidios a su industria manufacturera”, y agregó que “lo dice en un momento en que es evidente que la política mundial se mueve con base en el enfrentamiento geopolítico entre Estados Unidos y China”.
“A esto hay que sumarle el concepto de seguridad nacional del actual gobierno estadounidense, dado a conocer hace algunas semanas, en el que se ratifica la doctrina ya bicentenaria del presidente [James] Monroe, resumida en la fórmula ‘América para los americanos’”, señaló Manini Ríos, y agregó que en la época de su formulación significaba “fuera europeos de América” y hoy significa “fuera Rusia y China de mi patio trasero”. “Es claro que estamos ante un avance desembozado y prepotente de nuestro vecino del norte, que ya no se cuida ni de conservar las formas”, sostuvo.
Entonces, para Manini Ríos, ante esta realidad, Uruguay tiene dos opciones: “La de alinearse con el gigante imperial, no irritarlo y seguir sus indicaciones”, que es “la política adoptada sin ruborizarse por el actual gobierno argentino”, y la otra “es determinar claramente cuáles son los intereses nacionales, asegurar mercados a futuro, bancarnos que desde el norte se nos mire con el ceño fruncido, arriesgar a ser catalogado como díscolo y actuar en consecuencia”. “No es fácil saber a dónde nos conducen cualquiera de las dos opciones, pero parece no ser posible ningún camino del medio”, acotó.
Manini Ríos señaló que “sea cual sea el camino que se siga, es importante que surja de una política nacional y no de una decisión partidaria”. “Tal vez hoy más que nunca es necesario cerrar filas como país, dejando a un lado las mezquindades de la política partidaria y los cálculos electorales mirando hacia 2029. A fin de cuentas, lo que hagamos hoy en este asunto va a afectar también a las próximas administraciones”, subrayó.
El exsenador escribió que por eso encuentra “relevante el llamado del presidente Orsi a una mesa de diálogo para definir posturas en materia de política exterior, aun sabiendo que no es fácil llegar a un consenso entre quienes se alinean con los grandes centros de poder mundial y se les cae la baba al ver al presidente argentino [Javier Milei] alardear de su obsecuencia sin límites y quienes se detienen a pensar en el futuro que nos espera si seguimos por ese camino”.