En la tarde del lunes, el presidente Yamandú Orsi se presentó ante la Asamblea General para un discurso en el que repasó los logros de su primer año de gobierno y realizó algunos anuncios. Al respecto, el presidente del Frente Amplio (FA), Fernando Pereira, dijo en la diaria Radio que “claramente quedó instalado que en Uruguay hay dos proyectos de país”: uno “muy conservador y concentrador” y otro que busca “la justicia social”. “Cuando Yamandú plantea que ‘en un mundo tan desigual, la justicia social es una obligación moral’, no plantea solo una frase, plantea un concepto que luego se ve en la práctica”, evaluó.
Sobre los logros mencionados por Orsi, Pereira destacó la creación de 26.000 puestos de trabajo, un aumento de 2,3% en el salario real y superior a 2% para las jubilaciones mínimas, y el Bono Escolar, al que accedieron 120.000 niñas y niños. En su visión, en un mundo “convulsionado”, Uruguay es capaz de “tener la sobriedad y la capacidad de hacer propuestas para que la gente mejore la calidad de vida”.
Precisamente, el discurso contó con menciones de corte internacional. “Lo de [Javier] Milei solo puede dar dolor y pena”, evaluó Pereira respecto a las frases casi contrapuestas entre la que citó de Orsi y la que aseveró el presidente argentino frente al Congreso un día antes al evaluar que “la justicia social es un robo”. Para Pereira, la justicia social “es parte del ADN del FA”.
Además, sobre la mención de Orsi a los médicos cubanos que trabajaron en Uruguay a la luz de la situación actual en el Caribe, señaló que su partido ha dado “señales claras” ante “un país asediado inhumanamente, bloqueado hace más de 60 años, impedido de construir desarrollo y ahora con medidas extremas que es la no llegada de combustible”. “Más allá de lo que uno piense del sistema de gobierno cubano, lo que no puede hacer un país es matar de hambre a otro”, y “si este fue un guiño de Yamandú (...), fue un guiño adecuado”, dijo.
Pereira también reparó en la estrategia comunicacional del gobierno y dijo que, en general, “los problemas en gestión de comunicación refieren a un problema de gestión política”, siendo que la fortaleza de la fuerza política es “el mano a mano” y “llegarles a miles y miles de organizaciones al mismo tiempo”. Dijo que desde abril hasta que termine 2026 prevén visitar al menos 500 organizaciones para “no solo explicitar lo que está pasando en el país y en cada departamento, sino también recoger la demanda popular”. “Si las murgas nos están criticando, lejos de no ir al carnaval (...), hay que ir más al carnaval porque son lectores de la realidad”, afirmó.
Señaló que, en función de que en el Diálogo Social hay una propuesta para que una parte de los futuros jubilados se puedan retirar a los 60 años y se debata cómo bajar el lucro de las administradoras de fondos de ahorro previsional (AFAP), “se pueden esperar propuestas audaces”. “Es audaz un gobierno que les coloca el impuesto mínimo global a las empresas que facturan más de 700 millones de euros; es audaz un gobierno que coloca impuestos a las transferencias en el exterior; es audaz un gobierno que dice que el 40% del gasto público adicional va a ir a la pobreza infantil; es audaz, en el primer año de gobierno, haber reglamentado la ley que se conoció como ley Lustemberg de cuidado a la infancia; es audaz que el MSP y ASSE hayan garantizado que en los hospitales y policlínicas haya medicamentos”, enumeró el líder político.
Pereira sobre el cierre de empresas: “Otras van a llegar, y van a llegar en silencio”
Frente al cierre de compañías o recortes en sus plantillas, evaluó que, aunque es “un enorme problema” para los trabajadores que pierden el empleo, también sería “un problema grande para la nación si no se abrieran empresas”, pero “entre los que se perdieron y los que se crearon hay 26.000 de saldo positivo”. Aún se estudia la calidad de los nuevos puestos, pero precisó que hay “una cantidad” que son femeninos y que, al término del período de gobierno, prevén que “el veinticincomil pesista no exista”. “En este tipo de industrias que se reconfiguran y tienen planes de negocios a nivel global, muchas veces van a dejar nuestro país y otros países. Otras van a llegar, y van a llegar en silencio”, dijo.
El 24 de marzo se conocerá un nuevo informe sobre las cuentas nacionales con datos de la actividad económica en 2025 y, si se registra una nueva caída del PIB en el segundo trimestre, podría instalarse el concepto de “recesión técnica” y amenazaría las proyecciones económicas en el presupuesto. Pereira dijo que “no hay luces amarillas, hay un mundo roto con luces rojas”. En su razonamiento, de analizarse el deterioro del multilateralismo y la erosión de las relaciones internacionales, “probablemente esté viendo el peor mundo que se haya visto”, e impacta “no solo en la uruguaya”, sino “en las economías del mundo”.
“Cuando el ministro Oddone hizo la proyección, la hizo con un mundo diametralmente distinto al que vivimos hoy”, pero los gobiernos deben “adecuarse a la realidad”, y a veces “es dura”, apuntó. Si se da, los que “pueden estar tranquilos que no los vamos a tocar” son “la niñez, nuestra educación, nuestra salud, y tendremos que buscar recursos para cubrir gastos que de alguna manera estaban cubiertos a partir de un crecimiento estipulado en algo más de 2%”. “Tenemos la esperanza de que 2025 haya cerrado en una tasa algo superior al 2%, y naturalmente que los datos exteriores son alarmantes”, afirmó.
El Ministerio de Justicia y Derechos Humanos y las dos nuevas cárceles
Más allá de las críticas en la oposición, el senador oficialista Daniel Caggiani también expresó reparos ante el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos que anunció Orsi. Pereira dijo que es “difícil de explicar” porque tanto en el programa del FA como en el de la Coalición Republicana incluían el punto, y si el razonamiento de no acompañarlo se conecta con la figura del prosecretario Jorge Díaz, cuestionó que por el disgusto hacia el dirigente no se vote un proyecto de ley que se “sostenía que había que hacer”. “Anunció además que él no iba a ser el ministro, con lo cual no sé cuál es el problema que tienen con Jorge Díaz y nunca he terminado de entender ese odio visceral”, sostuvo sobre un proyecto que el FA “va a votar”.
Tras una reunión en La Huella de Seregni, el FA acordó “un diálogo multipartidario” para renovar cargos en el Tribunal de Cuentas, la Fiscalía General de la Nación, el Tribunal de lo Contencioso Administrativo, la Suprema Corte de Justicia y la Corte Electoral: “Acordamos que este sea un tema para el año” y resulta un “imperativo moral” de su fuerza política, apuntó. Indicó que durante mucho tiempo el sistema político ha logrado consensos en este aspecto y “la cuestión es tener esa madurez, que logremos, más allá de las diferencias políticas, encontrar una persona que tenga la ecuanimidad” para su conducción.
Otro anuncio del discurso fue la construcción de dos cárceles de máxima seguridad, cuya construcción comenzará este año, porque el presidente “constata que hay un problema y lo constata también el Ministerio del Interior” (MI), particularmente “cuando se atrapan personas que tienen alta incidencia en el exterior”. “Me parece que es un objetivo compartible por todos. Luego también hay que trabajar sobre cómo se mejoran los derechos humanos de aquellas personas que hoy están privadas de libertad y tienen condiciones pésimas de vida. Todo eso hay que hacerlo al mismo tiempo y con las limitaciones que plantee un mundo que coloca desafíos”, acotó.
Crece la desaprobación: ante un “problema de cercanía”, el FA saldrá al terreno
“Si no le estamos llegando al 30% de los frenteamplistas que desaprueba una gestión de gobierno, con todo lo que se ha hecho y todo lo que se va a hacer en 2026, es que estamos teniendo un problema de cercanía”, diagnosticó Pereira sobre las recientes encuestas que consignaron un crecimiento en la desaprobación. En ese sentido, realizarán iniciativas puerta a puerta y localidad por localidad “como si fuera una campaña electoral”, porque “claramente tenemos un distanciamiento con nuestra base social”, algo “más grave que cualquier resultado de cualquier política”.
“Cuando uno lo capta en el primer año de gobierno, tiene cuatro años para recuperarlo. Nosotros tenemos mucho tiempo para recuperarlo y muchas ganas de hacerlo”, acotó. Mencionó que “la izquierda no puede considerar nunca el conformismo de que somos un poco mejor que la derecha”: “Es necesario tener una conexión con las demandas de la nueva generación y con el mundo nuevo, con el cambio de época”, dijo. El Congreso del FA de este año también deberá discutir “la izquierda que se precisa en Uruguay para los próximos 30 años”, y “no me conformo con decir esto es mejor que lo otro”. Sobre su rol en el partido, dijo que “si hay consenso como hubo en la elección pasada”, no dudará en postularse, porque es uno de los lugares que le da “más orgullo estar”.
El gobierno aseguró que más del 80% de los compromisos asumidos están en marcha. Sobre las reformas previstas, Pereira indicó que “va a haber una de la seguridad social y una del transporte metropolitano”, al tiempo que se buscará “profundizar” las acciones en salud. “Las que hicimos ya las hicimos”, y “vivíamos en otro mundo”, acotó: “Fuimos construyendo más derechos sobre las bases de las reformas. A la reforma tributaria de 2008 le colocamos esta nueva adecuación tributaria –nuevos impuestos vinculados a las empresas multinacionales y a las transferencias en el exterior–; eso es un gobierno de izquierda”, ejemplificó.