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Marcos Carámbula.

Foto: Gianni Schiaffarino

Marcos Carámbula sobre el primer año de gobierno: “No logramos todavía entusiasmar a los frenteamplistas”

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El exintendente de Canelones analiza los motivos del “desencanto” de la militancia, pese a los logros que, a su entender, tiene para exhibir esta administración, y plantea ir pensando en 2029 porque la “construcción de un candidato a presidente no es de un día para otro”

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Aunque sin cargo en el gobierno ni participación visible en la política sectorial, el dos veces intendente de Canelones, exsenador y expresidente de la Administración de los Servicios de Salud del Estado Marcos Carámbula sigue de cerca el transcurso del cuarto gobierno frenteamplista y en su balance del primer año hay elogios pero también advertencias. Desde su posición “tranquila y de jubilado”, volcado a su rol de militante, Carámbula sigue siendo consejero de distintas figuras de la fuerza política y del gobierno, incluso del presidente de la República, Yamandú Orsi, a quien vio crecer en los años compartidos en la intendencia canaria y con quien al día de hoy mantiene “intercambios de ideas”, así como con ministros y legisladores.

A Carámbula lo inquietan los datos que muestran las últimas encuestas sobre la aprobación del gobierno y advierte que en lo que va del período no se ha logrado “entusiasmar a los frenteamplistas”. Señala que el segundo año de gobierno, el que corre, es “bisagra” para impulsar las transformaciones necesarias, sobre las cuales se explaya en esta entrevista con la diaria. Con la mira en 2029, Carámbula pide no “aceptar la teoría del péndulo” y reforzar la comunicación para apalancar a los “cuadros excelentes” que tiene el Frente Amplio (FA) para la próxima disputa electoral.

¿Qué visión tenés del primer año de este gobierno del FA?

El informe que hizo Yamandú de su primer año de gestión fue muy bueno; destacó una serie de logros sumamente importantes. En primer lugar, haber aprobado el presupuesto con amplio respaldo, tanto en Diputados como en Senadores. Eso es un hecho político muy importante. En segundo lugar, creo que ese objetivo que se planteaba con respecto a las 63 medidas que prometió en la campaña se ha ido cumpliendo. Hay cosas muy importantes a destacar, como dijo Yamandú: ordenar primero para transformar después. Evidentemente, se encontró una situación difícil desde el punto de vista económico, con un déficit fiscal de 4% y con compromisos contraídos para 2025 por millones y millones de dólares en diferentes rubros de la administración. Entonces hubo que ordenar; por ejemplo, el caso Cardama, que era un contrato absolutamente erróneo que hizo el gobierno anterior, y eso se ordenó y se está llevando adelante una nueva instancia para contar con las patrulleras. Ha habido temas muy importantes que en el presupuesto se han remarcado; en primer lugar, la prioridad, como se prometió, en la primera infancia, asignando presupuesto importante para eso. Yamandú anunció 69.000 viviendas nuevas en este período, y es un hecho muy importante que se logró un acuerdo con el Congreso de Intendentes. Creo también un hecho sumamente importante haber logrado acuerdos en la enorme mayoría de los consejos de salarios, la mayoría por consenso y muy poquitos por mayoría, y lo mismo en materia de incremento salarial: contenida la inflación en una cifra histórica, al mismo tiempo empieza a darse un aumento del salario real, que es poco, pero se empieza a dar y revertir de alguna manera la situación de los trabajadores. Creo, además, que en el plano internacional Uruguay se ha posicionado muy bien. Va a presidir el Mercosur, va a presidir la Celac y el grupo de los 77+China, se ha ubicado en una posición muy significativa, siendo un factor de diálogo, y en el plano internacional esta última visita a China es de un valor enorme. Gravar las multinacionales le implica al país un ingreso estimado en 300 millones de dólares y puede ser más. Estuve conversando no hace mucho con [el director de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto] Rodrigo Arim y me decía que esta herramienta es sumamente importante para todos los proyectos que tenemos en materia de infancia y de pobreza. Lo mismo esa revisión que se está haciendo a nivel de la seguridad social de tal manera que pueda haber la opción de jubilarse por distintas razones a los 60 años y cuando se decide seguir hasta los 65 años con un incentivo al retiro. Creo que son todas buenas noticias.

¿Identificás alguna debilidad en la gestión hasta ahora?

Estamos bien posicionados. Sin embargo, y esto lo dicen las encuestas, no logramos todavía entusiasmar a los frenteamplistas. Hay una frase de un pensador, el exvicepresidente de Bolivia Álvaro García Linera, que dice: “Cuidar el alma popular”. Y para mí eso es fundamental. ¿De qué se trata? Cuando Yamandú anuncia todos estos logros, son logros a seguir avanzando. Nosotros en 15 años pusimos en marcha una serie de reformas muy importantes, desde el Plan Ceibal hasta todo lo que se avanzó en educación, la transformación energética… Esos son pasos formidables de los primeros gobiernos del FA; desde luego, todo el tema de los derechos de los trabajadores, de las mujeres, de la diversidad, los derechos humanos –que tenemos que seguir buscando y profundizando–. Hoy en día, cuidar el alma popular implica decir: “Vamos por un proyecto transformador que avance en una segunda generación de reformas de los primeros 15 años de gobierno”. Y ahí nosotros tenemos que tener prioridades absolutas.

¿Cuáles deben ser esas prioridades?

La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, que para mí es una mandataria valiente, digna, firme, con gran sensibilidad, termina su discurso siempre diciendo: “En nuestro proyecto, primero, son los pobres”. Y para mí marca un rumbo. Yo creo que nosotros acá, con lo que anunció Yamandú, debemos decir: “En nuestro proyecto, primero, son los niños”. Porque la pobreza infantil se ha estudiado que es multidimensional, no solo es la seguridad alimentaria, no solo es el acceso a la salud y a la educación, sino también a una vivienda digna y, por supuesto, la protección al afecto. Eso lo tiene muy claro la ministra [de Salud, Cristina] Lustemberg, que ha trabajado en los temas de infancia.

Yamandú anunció la extensión del programa Uruguay Crece Contigo, que fue un modelo que empezamos en Canelones, con muy buen resultado; estamos en condiciones de empezar a resolver el tema de la vivienda. No quiere decir que se resuelva del todo, pero hay que poner el camino en marcha. En nuestros primeros 15 años tal vez ese sea uno de los defectos. No lo pudimos resolver. Tampoco lo hizo el gobierno anterior, que prometió asentamiento cero y, al contrario, hoy tenemos alrededor de 600 asentamientos en Uruguay; 100 acá en Canelones. Hay que invertir ahí.

La situación de la gente en la calle es un tema que nos abruma, que también es multidimensional, porque se junta la droga, la adicción, el desmembramiento familiar, los problemas mentales severos y, desde luego, las cárceles. Nosotros no vamos a resolver este problema de un día para el otro. Hay un modelo finlandés, que lo estoy estudiando y trabajando mucho, y lo he hablado con [el intendente Francisco] Legnani en Canelones. Los finlandeses tenían más de 20.000 personas en situación de calle, en un país de bienestar, un país avanzado, un país de derechos. Estudiaron y definieron: la casa primero. ¿Qué quiere decir esto? Que el refugio no alcanza, el refugio es una primera etapa, y está bien, pero tiene que ir acompañado de una solución que aborde lo integral. Entonces: primero los niños, la casa primero, dos cosas para mí fundamentales.

Debemos desarrollar una ética ambiental radical. Cambiar el paradigma y pensar en una ética ambiental en la que toda la naturaleza, todos los seres vivos somos parte de una sociedad que nos debemos cuidar entre todos, no el hombre absoluto dominador. Uruguay, por suerte, tiene reservas en su población muy importantes. Doy como ejemplo esta postura muy firme frente a la posible explotación petrolera o la postura muy firme que hizo, sin duda, avanzar contra el proyecto Neptuno, y que es otro de los grandes logros del gobierno, haber cambiado aquel esquema y estar proyectando Casupá para el abastecimiento del agua. Ahí tuvo mucho que ver la población. Nosotros tenemos que fortalecer la pequeña y mediana agricultura. Ahí está la soberanía alimentaria. Tenemos que incluir un proyecto que apunte al pequeño y mediano productor, que es el que sostiene la producción de alimentos y que se va perdiendo.

El derecho a la cultura es primero, pero no es pensar el derecho a la cultura para los artistas, sino que es pensar el derecho a la cultura con un criterio universal, con un criterio de que cada cual pueda acceder a conocer valores, una cultura de fraternidad, una cultura de solidaridad. Tener una mentalidad transformadora supone tener como prioridad absoluta el derecho a la cultura universal. Nuestro proyecto tiene que ser un proyecto holístico de humanidad, de solidaridad, de fraternidad y de participación. El tema de los derechos humanos no puede estar nunca fuera de la agenda de un gobierno progresista. Tenemos que seguir requiriendo a las Fuerzas Armadas que saben dónde están. Eso tiene que ser agenda permanente.

El gobierno muchas veces –lo digo por experiencia propia– está metido en la cotidiana, en resolver mil problemas, entonces, queda poco tiempo para pensar en el largo plazo. Por eso es fundamental que el gobierno y la fuerza política sintonicen y expresen juntos, no solo hacia los comités del FA, sino hacia la población: “Estamos proyectando este proceso transformador de la realidad uruguaya que se entronca en los primeros 15 años del Frente y que ahora tiene estas prioridades”. Que todos los ministros, todos los legisladores salgan a hablar con la gente en todo el país. Contarles el proyecto y recibir las opiniones. Este año es un año bisagra, un año fundamental; entonces, salgamos al país, salgamos a los comités de Montevideo, al interior del país, pero no una vez, sino frecuentemente. Yamandú tiene que reproducir lo que hacía Tabaré [Vázquez] en el primer gobierno y mucho más; todo eso Yamandú lo domina muy bien porque es su esencia. Es un hombre de cercanía, es un hombre de escuchar, de diálogo, sensible, cercano a la gente.

¿Coincidís entonces con la visión de Fernando Pereira de que hay un “distanciamiento” con la base social del FA?

Sí, lo veo. Yo voy regularmente a mi comité de base, pero aparte tengo mucho contacto con frenteamplistas. Hoy en la mañana me encontré con un frenteamplista que me dice: “Marcos, yo soy frenteamplista y seré frenteamplista siempre, pero pongamos la pata a fondo, apuremos”. Yo creo que todo esto que se hizo debe ser comunicado, pero además debe ser profundizado y no solo desde el gobierno, sino con el Frente, con la militancia frenteamplista y con el conjunto de la sociedad. Nosotros no vamos a pretender cambiar una oposición absolutamente burda, que cae en la descalificación, que cae en el agravio permanentemente. Tenemos que tener nuestra línea y tener un sendero claro, que lo expresa el presidente, pero que lo tenemos que definir como FA este año. Yo creo que el desencanto frenteamplista tiene que ver con algunos temas de los que seguramente todos estuvimos expectantes. El Frente se expresó muy bien con respecto al genocidio en Gaza, y tal vez el frenteamplista requería del gobierno una expresión –por más que la tuvo, diciendo “no a la guerra”, “no a la invasión”– con más determinación.

¿Demoró el gobierno en expresarse sobre ese tema?

Sí, expresando el sentir de los frenteamplistas y del mundo. Lo mismo ahora con Cuba. Yo no te digo que compartamos cada cual lo que es el régimen de Cuba, lo que es la revolución cubana; por cierto, hay muchas cosas de los últimos años que a todos nos preocupan. Pero es un tema de solidaridad imprescindible. El pueblo cubano fue con nosotros muy solidario. Hay muchas limitaciones y dificultades formales -lo hemos hablado con la cancillería-, pero de una u otra forma tenemos que hacer llegar medicamentos, alimentos, aunque no alcance, y no va a alcanzar, pero que sientan los cubanos la solidaridad que el pueblo uruguayo siente con ellos.

¿Estás siguiendo de cerca el trabajo para la reglamentación de la ley de la eutanasia? ¿Estás dialogando con las autoridades que están trabajando en eso?

Dialogué cuando se empezó a trabajar el proyecto. Me reuní con [el diputado] Federico Preve y con otros compañeros que estaban trabajando en eso. En la pandemia aproveché el tiempo e hice algo que me quedó pendiente siempre en mi profesión: el máster en Bioética Clínica de la Universidad Complutense de Madrid. Y mi trabajo final, con el cual me aprobaron, fue Ética del final de la vida. Esto debe ser encarado así. Al final de la vida, con la alta especialización, podemos definir cuándo un paciente es terminal, donde la medicina ya no puede hacer más nada, y acompañarlo en ese trance que él aborda, en muchos casos, consciente. Para eso la ley de cuidados paliativos que tiene Uruguay es fundamental. Lamentablemente, todavía no tiene los recursos para que se aplique; se aplica muy bien en el Pereira Rossell, en el Maciel, en algunos hospitales públicos, pero en el resto del país, con algunas excepciones, todavía no tiene la fortaleza que tiene que tener, porque hay mucho para hacer antes de la eutanasia. Hay también una cuestión que para mí es fundamental, que es la voluntad anticipada. Eso lo tenemos que hacer por ley. En mi caso, por ejemplo, yo ya lo escribí: si tengo una enfermedad terminal, no me dejen sufrir. Punto. Y eso quiere decir sedación, calmantes, todo lo que podés hacer sin llegar a la eutanasia. Creo que Uruguay ha logrado un paso muy importante en este tema, pero falta mucho en materia de ética al final de la vida. Ese es el desafío.

¿Cómo creés que debería ser la reglamentación para que vaya en esta línea?

Que esté la voluntad anticipada.

¿Cuál es tu vínculo ahora con el FA y el gobierno? ¿Estás cerca de algún sector o como independiente, hablando con distintos referentes del gobierno?

En esta etapa ya estamos como en la vereda, apoyando, o vamos en la procesión de un proyecto transformador del país. Al mismo tiempo, he resuelto estar permanentemente apoyando al gobierno y a Yamandú; tengo con Yamandú intercambios, no presenciales, pero sí a través de mensajes, de intercambio de ideas, e incluso con los ministerios de distintos sectores. Hemos conversado mucho con la ministra de Vivienda, con el director de Planificación, con el ministro de Educación, con la cancillería, desde esta posición, que es tranquila y de jubilado, pero sigo en contacto. Voy a mi comité, sigo en contacto con la gente que me para en el pueblo a conversar. Me permite dar una opinión, simplemente, al presidente, a los ministros y también a las diferentes fuerzas políticas.

Yo tengo mucho respeto por los grandes ejes protagónicos de la fuerza política, que decía Seregni siempre: un ala de comunistas y socialistas, un ala que es el MPP, hoy gravitante, y un ala, si se quiere, astorista. Trato de mantener con todos ellos un vínculo frecuente; cuando veo alguna cosa que me parece que hay que corregir, la planteo. Se la planteo al presidente, se la planteo a los ministros y a quienes tengan responsabilidades. Yo no puedo negar que tengo un origen comunista, que fui comunista, que después apoyé la corriente de la 1001 y fui parte de la corriente de la 1001, siendo senador. En los momentos de definición tuvimos distintas posiciones, en cuanto a que yo apoyé desde el primer momento a Yamandú como candidato a presidente y la 1001 apoyó a Carolina [Cosse], muy respetables las dos cosas, porque ella ha demostrado ser un cuadro formidable. Pero hoy en día soy independiente. Ayudo, motivo, molesto a todos los sectores de nuestro Frente, porque nuestro Frente no puede fallar en este período, es una patriada que no puede fallar. Nosotros no podemos aceptar la teoría del péndulo. Nosotros vinimos acá para transformar la realidad, legitimar una realidad de derechos y afianzarla en el tiempo, el tiempo social.

¿Qué expectativas tenés hacia 2029?

Yo sé directamente que los blancos ya están trabajando y ya tienen instaladas oficinas vinculadas al proyecto 2029, ya están en eso. Tengo plena confianza en que el Frente en estos cuatro años, que son fundamentales, va a afirmar estas prioridades que hemos definido, pero hay un tema fundamental, que es el de la comunicación política. En estos días he leído varios materiales de [Jaime] Durán Barba, que ha sido el asesor de [Mauricio] Macri y de todos los proyectos conservadores en América del Sur, y él habla de que la comunicación política ha cambiado radicalmente porque ha cambiado nuestra potencialidad como hombres. En cuatro años yo no sé qué va a pasar con la inteligencia artificial, lo que ya está haciendo la inteligencia artificial. Entonces, la comunicación del Frente desde ahora tiene que tener en cuenta hechos fundamentales: la emoción, el sentimiento, la capacidad de enamorar, la capacidad de crear juntos, la capacidad de creer en el proyecto.

Cuando el Frente nació, en el 71, todos íbamos detrás de una consigna: “Ha nacido una esperanza”. Ahora tenemos que encontrar las formas de comunicación a través de todos estos medios: inteligencia artificial, TikTok, en fin, todo eso que está en el mundo real hoy y que, sobre todo, les llega a los jóvenes. Los jóvenes ya no son tan contundentemente frenteamplistas como lo eran. Hoy hay otras formas de llegar a ellos que muchas veces los seducen, que tienen que ver con el mundo de “hacé la tuya”, el mundo individual, el mundo de que no hay historia posible de hacer.

Nuestra vuelta es la comunicación, pero la comunicación no en términos tradicionales, que es lo que hace el Frente, sino en términos del mundo de hoy: aprender de los errores, aprender de las herramientas que usan los rivales, los adversarios, y aprender de nuestros propios déficits. Sin duda, y este es el tema tal vez más difícil, la construcción de un candidato a presidente no es de un día para el otro. Lleva un proceso. Yo creo que los frenteamplistas, sin temores, tenemos que ir pensando en quiénes pueden ser continuadores del proceso. Por suerte, tenemos cuadros muy importantes que lo pueden hacer.

¿Ves figuras de renovación y competitivas para disputar 2029?

No tengo duda. Tenemos cuadros excelentes. Yo creo que hay tres, cuatro nombres cantados que pueden ser candidatos a la presidencia con mucho brillo en 2029.

¿Francisco Legnani es uno?

Con Pancho también hablo mucho; me dijo lo mismo que me dijo Yamandú hace diez años. A los cinco años de que Yamandú era intendente le dije: “Yamandú, mirá que vos sos un cuadro de la izquierda, preparate para un salto más”. Me dijo: “Marcos, yo voy a seguir diez años en Canelones como vos”. Y Pancho me dijo lo mismo: “Voy a seguir diez años en Canelones”. Así que esa es su respuesta.

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