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Nayib Bukele, presidente de El Salvador.

Foto: Ezequiel Becerra, AFP

Oficialismo admite que el “problema instalado” en seguridad haga pensar en Bukele y advierte que la tensión política propicia “monstruos”

5 minutos de lectura
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Tras encuesta que ubica al presidente salvadoreño como el líder internacional con mejor imagen entre los uruguayos, actores frenteamplistas respaldan el plan de seguridad como alternativa al “desafío de las democracias” que significan los modelos autoritarios.

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Una encuesta publicada por Equipos Consultores dio cuenta de que el presidente de El Salvador, Nayib Bukele, es el líder internacional que genera mayor simpatía entre los uruguayos. En ese marco, surgen varias interrogantes y vuelve la frase que hace algún tiempo dijo al respecto el presidente Yamandú Orsi, en el entendido de que es “un ejemplo para analizar” en materia de seguridad pública.

Aquel comentario del mandatario en un desayuno organizado por el semanario Búsqueda generó revuelo dadas las acusaciones que recaen sobre el líder salvadoreño por violaciones a los derechos humanos y concentración de poder. Sin embargo, la encuesta de Equipos lo coloca a Bukele con una imagen positiva para el 45% de los uruguayos, que se divide en un 52% entre los votantes de la Coalición Republicana –queda en primer lugar entre ellos– y un 41% dentro de los votantes del Frente Amplio (FA) –lo que lo deja en el segundo lugar, detrás de Lula Da Silva–.

Horas después de ese primer comentario, Orsi explicó en el programa radial Fácil desviarse de FM Del Sol que le “llama la atención” el “nivel de adhesión que generan en la población políticas de ese tipo”.

Por un lado, la gestión de Bukele propició una marcada caída en los homicidios, de 2.398 en 2019 a 496 en 2022, pero el proceso incluye un régimen de excepción que comenzó en marzo de ese año y se ha renovado desde entonces, que habilita detenciones sin orden judicial, juicios colectivos y suprime garantías procesales. En ese marco, desde esa fecha se encarceló a más de 90.000 personas. Las estadísticas también son cuestionadas, por ejemplo, por no contemplar las muertes a manos de la Policía.

Asimismo, hasta mediados de 2025, organizaciones de la sociedad civil informaron a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos un aproximado de 7.000 casos documentados de violaciones de derechos humanos. Se incluyó en esos reportes, entre otros elementos, “detenciones ilegales y arbitrarias, tortura, la muerte de más de 400 personas privadas de libertad bajo custodia del Estado y violaciones múltiples en el acceso a la Justicia”.

Con el modelo Bukele nuevamente en agenda y ante la presentación del Plan Nacional de Seguridad, el contexto llevó al ministro del Interior, Carlos Negro, a diferenciarse. El jerarca puntualizó que lo que plantea la administración de Orsi es “un modelo alternativo” al que, desde su punto de vista, se expresa en el “paradigma autoritario de Bukele” en El Salvador.

En ese sentido, cómo explica el oficialismo este escenario y qué argumentos sostiene para justificar el rumbo elegido por el plan de seguridad, más allá de la opinión pública, parecen ser dos de las interrogantes pertinentes.

¿Por qué Bukele?

“Retomo lo que planteó Yamandú en su momento, que fue tan malinterpretado: la reflexión tenía que ver con preguntarse por qué la gente está dispuesta a ceder su libertad a cambio de seguridad”, analizó en diálogo con la diaria el senador frenteamplista Sebastián Sabini. En ese sentido, el dirigente del Movimiento de Participación Popular sentenció: “Evidentemente, en nuestra población la seguridad es un problema que está instalado, que se hace carne con las personas en situación de calle, que se hace carne con los hurtos, con los homicidios, y por lo tanto tenemos que ser capaces de generar un modelo alternativo a ese autoritarismo que parece que va a resolver todos los problemas”.

Para el diputado por el Partido Comunista Daniel Diverio, el apoyo a Bukele se sostiene en que hay “mucha desinformación”. “La mayoría de la población no sabe que en El Salvador se triplicó la pobreza infantil y la pobreza en general”, dijo, y mencionó que en El Salvador hay “un proceso de actitudes casi de dictadura”.

Tras la consulta de la diaria, la ministra de Defensa, Sandra Lazo, también dejó claro que entiende que el de Bukele “no es un modelo a seguir”. Sin embargo, consideró que “hay que respetar lo que piensa la gente” y, por tanto, “preocuparse por un tema que es real” como el de la seguridad, lo que a su entender queda evidenciado en el Plan Nacional de Seguridad.

“Las encuestas tienen eso, dan una fotografía muy del momento; pero creo que se dieron cifras muy importantes por parte del Ministerio [del Interior] que tienen que ver con algunas bajas en algunos números [de delitos], tenemos que mirar ahí, porque eso indica que nos estamos ocupando del tema seguridad”, agregó Lazo.

En tanto, el senador socialista Gustavo González dijo a la diaria que el resultado de la encuesta refleja solo lo que “se conoce acá” sobre el líder salvadoreño en relación con que “pudo desarmar las maras”. Apuntó que, en su caso, tiene claras las características del proceso por haber vivido 15 años en el país centroamericano, y se detuvo en las dificultades económicas que atraviesa el país. Sobre la seguridad en sí, enfatizó que Bukele “en esa corrida de llevarse a las pandillas se lleva a todo el mundo, entonces es un peligro”. Asimismo, dejó claro: “A la gente uruguaya no la culpabilizo porque creen que Bukele es un fenómeno, ante el problema de la violencia que existe”.

En su caso, para interpretar la visión sobre Bukele, el senador Eduardo Brenta hizo referencia a la encuesta sobre Percepción de seguridad y victimización del Instituto Nacional de Estadística (INE), que advierte que la percepción de inseguridad aumenta en Montevideo hasta un 57,8%. “Después seis de cada diez manifiestan que caminan de noche con tranquilidad en la ciudad”, señaló el legislador, tratando de hacer referencia a que la percepción tiene foco más que nada en referencia a algunos puntos del país.

“Es bastante lógico recurrir a lo que parece una solución mágica o de muy corto plazo como es la de Bukele; la imagen que tenemos de lo que sucede en El Salvador es que apareció un presidente un día, metió presos a todos los que integraban las maras e hizo a El Salvador un país sin problemas de seguridad”, dijo Brenta, quien agregó que la contracara es la situación de derechos humanos, algo que no sería admitido por los uruguayos.

El desafío de que no haya un Bukele

“No descarto que haya un riesgo en ese sentido”, comentó Brenta al ser consultado sobre si esta situación no puede desencadenar el ascenso de alguien con una línea de seguridad similar a la de Bukele. “Justamente uno de los temas que está sobre la mesa hoy es esta situación de permanente rapidez de vínculos entre los partidos –básicamente entre el FA y las distintas oposiciones–; eso abre lugar a un riesgo, el crecimiento del descreimiento de la población en los partidos políticos y en la democracia como herramienta”, complementó el senador.

“Rebajar el debate democrático abre el camino para los outsiders y las políticas populistas de derecha”, sintetizó Brenta. Sin embargo, más allá de la situación actual, el legislador dejó claro que “la fortaleza de Uruguay” sigue estando aún “en los partidos y el sistema democrático”. “Eso es lo que hay que cuidar para que la gente comprenda que el combate a la inseguridad parte de un gran acuerdo político, es lo que el gobierno está proponiendo a través del plan nacional, que no sea un botín electoral”, concluyó.

Para Sabini, evitar el ascenso de un modelo como el de Bukele “es un desafío que va mucho más allá del FA, es un desafío de las democracias”. “Nuestro gobierno tiene la oportunidad de demostrar, como lo estamos haciendo, que es posible mejorar la convivencia, mejorar la seguridad ciudadana, con un espacio democrático y respetando los derechos humanos”, agregó.

González, en tanto, coincidió en que en seguridad se debe “abrir un debate político aún en las diferencias” porque cuando los políticos “van al barro”, y no se avanza, se “generan este tipo de monstruos”. Llamó en ese sentido a “hablar de seguridad en otros términos y estudiar en profundidad”. “Negro lo ha hecho, lo va a demostrar en la interpelación que le van a hacer”, indicó. De todas formas, aclaró que “mientras existan cada vez más desigualdades”, la inseguridad “va a ser muy difícil de resolver”.

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