Sobre el final de esta semana la exministra de Seguridad de Argentina Patricia Bullrich estuvo en Uruguay y participó en diferentes actividades. La dirigente política, que ocupó dos veces el principal cargo en materia de políticas de seguridad en el país vecino, durante los gobiernos de Mauricio Macri y Javier Milei, ahora es senadora en representación de la fuerza oficialista La Libertad Avanza (LLA). El principal motivo de su visita a Montevideo fue la participación, este viernes, en una conferencia organizada por la Fundación Manantiales.
La fundación –que tiene sedes en Argentina, Uruguay y Estados Unidos– la invitó “para conversar sobre uno de los mayores desafíos de nuestro tiempo: la lucha contra el narcotráfico y cómo enfrentar las adicciones y rescatar vidas”. “Argentina y Uruguay comparten esta pelea y también la responsabilidad de darla juntos”, subrayó la dirigente en su cuenta de X. “Nos decían que no se podía. Lo hicimos. El crimen organizado apuesta a que nos rindamos. Nosotros no nos rendimos. El futuro no se espera. Se defiende”, concluyó su mensaje.
Las reuniones
Más allá de ese mensaje acompañado de una foto de la charla organizada por la Fundación Manantiales, Bullrich tuvo otros encuentros. Horas después de su llegada al país, la legisladora argentina se reunió con referentes del Partido Nacional (PN) y con el secretario general del Partido Colorado (PC), Andrés Ojeda. En el caso de los nacionalistas, la dirigente tuvo un encuentro conjunto con el presidente del directorio, Álvaro Delgado, y con el expresidente Pablo Iturralde, el exsenador Luis Alberto Heber y los actuales legisladores Javier García y Juan Martín Rodríguez.
“Intercambiamos sobre las realidades de nuestros países; instancias que siempre nos nutren”, comentó García en su cuenta de X. Ojeda, en tanto, indicó por el mismo medio que durante su encuentro con Bullrich estuvo “charlando de política y conociendo de primera mano los detalles de su experiencia de éxito en la gestión de la seguridad, baja de los homicidios y desarticulación de bandas de crimen organizado”. “Mucho para aprender y replicar”, aseguró el senador colorado, quien citó en su publicación no solo al PC, sino también a LLA.
La reunión con la dirigente que integra el partido de Milei fue horas después de que Julio María Sanguinetti, expresidente y referente del PC, dijera durante la Cumbre Mundial de Comunicación Política que el presidente argentino “ha pasado a ser un problema” porque “no genera la menor confianza”. El histórico dirigente comentó también que es un fenómeno “típico de los momentos de vacío político” y de las “respuestas dramáticas a esos vacíos”. Más allá de destacar algunos logros de la gestión, opinó: “Veo que el gran problema es la propia actitud del presidente”.
En el mismo evento, en este caso el expresidente y referente blanco Luis Lacalle Herrera indicó que la actitud del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, así como la del primer mandatario argentino “a veces excede un poco lo que puede ser la prudencia”.
El ejemplo de “liderazgo” y “determinación”
Bullrich reconoció en una rueda de prensa que como ministra mantuvo “mucha colaboración” con el exministro del Interior, Nicolás Martinelli. “Es amigo nuestro, iba a la Argentina, nos veíamos en la reunión del Mercosur, hablábamos por teléfono, chateábamos permanentemente respecto de los problemas y las personas que había que detener. Tuvimos una fuerte colaboración, y eso es lo que hay que hacer”, explicó.
Consultado por la diaria, el exministro confirmó que sigue manteniendo contacto con Bullrich y agregó que habló con ella durante su estadía en el país. En línea con lo que expresó luego de su participación en el evento organizado por la Fundación Manantiales, la dirigente de LLA había dicho a Búsqueda que trataría de “desarrollar en Uruguay la experiencia argentina”, realizando una comparación con la “experiencia uruguaya” para “sacar las mejores prácticas de ambos países”.
En ese sentido, Martinelli destacó el “liderazgo” y la “determinación” como los elementos más rescatables de la experiencia de Bullrich como ministra de Seguridad. “Si entras a jugar el partido diciendo que ya perdiste es difícil que logres darlo vuelta”, planteó el dirigente blanco en referencia a declaraciones realizadas en su momento por el actual ministro del Interior, Carlos Negro.
“El problema no es la herramienta, sino quién maneja la herramienta”, planteó Martinelli. Asimismo, dejó claro que muchos de quienes están “detrás de esta nueva propuesta del plan Más Barrio” son quienes “fracasaron” en 2013 con el plan 7 Zonas y desde 2017 con los operativos Mirador. Según planteó, durante el plan 7 Zonas se registró “el primer gran salto en delitos” y durante los operativos Mirador “el salto más grande de delitos en la historia de nuestro país”.
Los planteos de Bullrich
Durante una rueda de prensa Bullrich se refirió a los homicidios como una de las principales problemáticas en materia de seguridad en Uruguay y subrayó que bajar la actual tasa “es una cuestión de decisión”. Presentó como ejemplo el caso de la ciudad de Rosario: “Hace dos años y medio tenía una tasa de homicidios de 16 cada 100.000, y Uruguay tiene una tasa de 10,6”, comparó la senadora argentina.
Detalló que allí se llevó adelante “un plan integral, donde saturamos con fuerzas federales y fuerzas provinciales, generamos inteligencia criminal, logramos que las cárceles no sigan siendo la fuente del delito con un programa especial de alto riesgo, generamos una estrategia para impedir que los jóvenes entren a las organizaciones criminales”, lo que redundó, según Bullrich, en la baja de 75% de los homicidios.
Mencionó que el tamaño de la ciudad de Rosario es similar al de Montevideo. “Uno puede localizar dónde están los problemas. En Argentina pasa lo mismo: el 90% de los homicidios se cometen en el 10% del territorio; uno puede focalizar, encapsular el problema y desarmar a estas organizaciones”, complementó.
También puso en tela de juicio la efectividad de regularizar la venta de marihuana. Recordó que cuando se despenalizó el consumo y la comercialización en farmacias, en 2013, lo que se planteaba era que “iba a bajar la violencia y el impacto de las organizaciones criminales en determinadas zonas”. Pasados varios años, la legisladora argentina remarcó que “ese efecto no estuvo”.