Ingresá

Julio María Sanguinetti en el salón Azul de la Intendencia de Montevideo, el 22 de abril.

Foto: Ernesto Ryan

Sanguinetti: Milei “ha pasado a ser un problema, más allá de todos los datos materiales”

4 minutos de lectura
Contenido exclusivo con tu suscripción de pago

En la Cumbre Mundial de Comunicación Política, el expresidente colorado criticó al mandatario argentino y a Trump porque “gobiernan con el Twitter”

Contenido no disponible con tu suscripción actual
Exclusivo para suscripción digital de pago
Actualizá tu suscripción para tener acceso ilimitado a todos los contenidos del sitio
Para acceder a todos los contenidos de manera ilimitada
Exclusivo para suscripción digital de pago
Para acceder a todos los contenidos del sitio
Si ya tenés una cuenta
Te queda 1 artículo gratuito
Este es tu último artículo gratuito
Nuestro periodismo depende de vos
Nuestro periodismo depende de vos
Si ya tenés una cuenta
Registrate para acceder a 6 artículos gratis por mes
Llegaste al límite de artículos gratuitos
Nuestro periodismo depende de vos
Para seguir leyendo ingresá o suscribite
Si ya tenés una cuenta
o registrate para acceder a 6 artículos gratis por mes

Editar

Por primera vez, Montevideo es la sede de la Cumbre Mundial de Comunicación Política, un evento que reúne a más de 200 especialistas de toda Iberoamérica y que va por su edición 24. Este miércoles de tarde, en el marco de la cumbre, en el salón Azul de la Intendencia de Montevideo tuvo lugar una charla de dos expresidentes uruguayos, el colorado Julio María Sanguinetti y el nacionalista Luis Alberto Lacalle Herrera.

Al inicio, el moderador, Leandro Fagúndez, le preguntó a Sanguinetti qué rol tuvo la comunicación cuando asumió la presidencia al retorno de la democracia, en 1985. El colorado recordó que para aquellas elecciones, las de 1984, Álvaro Ahunchain, que era creativo de una agencia de publicidad “muy importante”, le planteó una campaña “muy atractiva, de cambio fuerte contra la dictadura, contra el militarismo y su sombra”, que estaba “muy bien presentada”. Sanguinetti señaló que le dijo a Ahunchain que la campaña estaba “muy linda”, pero que no era su discurso ni lo que sentía. “Yo estoy hablando de hacer un cambio en paz, de salir sin rencores, de reconciliación nacional; estoy sintiendo otra cosa”, recordó que le dijo al publicista.

Por lo tanto, Sanguinetti subrayó que su eslogan “no fue una creación publicitaria, sino simplemente la sustancia” de lo que él quería proponer, es decir, “un cambio en paz”. “Y ese es el primer mensaje que quiero dejar aquí: todo el marketing es posible, y cada día es más moderno y más difícil, pero si no hay sustancia, si no hay contenido, si no hay aquello que los políticos tenemos que poner, no hay marketing que logre una consolidación de la democracia ni futuro; podrá ser una burbuja publicitaria efímera, que volará al primer soplo de viento”, dijo.

A su vez, Lacalle recordó que, en su caso, en la elección que ganó, la de 1989, no tuvo agencia de publicidad y el eslogan lo inventó él: “Creer para crecer”, porque se le ocurrió “que era una manera positiva”. Agregó que su programa, “La respuesta nacional”, era “finito”, de 16 hojas “de papel de diario”, porque no tenían “mucho dinero para la campaña”. “Fíjense qué pintoresco, estas dos campañas exitosas no tuvieron más que lo que dice Sanguinetti: la autenticidad del candidato, que se quiere presentar como siente que se tiene que presentar. Ahora eso se ha complicado, y con la inteligencia artificial ni te cuento lo que se puede hacer, de daños e inventos”, subrayó.

Más adelante, Lacalle se refirió a algunos “momentos difíciles” de su gobierno (1990-1995), como “la extradición de los terroristas vascos, porque hubo muchas manifestaciones”, y agregó que también tuvo [“un tema con la muerte del señor [Eugenio] Berríos, el chileno, así como “un problema de huelga policial”. “Es decir, momentos en que uno sintió que la cosa estaba forzándose. Por suerte, el país vivió esos momentos con la prudencia de las partes políticas –no de quienes agitaban–, que es la primera virtud que uno tendría que pedirles a los presidentes”, sostuvo. Lacalle agregó que la actitud del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, así como la del primer mandatario argentino, Javier Milei, “a veces excede un poco lo que puede ser la prudencia”.

Milei, Trump y X

Así las cosas, Sanguinetti aprovechó para hablar de Milei. Dijo que es un fenómeno “típico de los momentos de vacío político” y de las “respuestas dramáticas a esos vacíos”. Porque antes de que ganara Milei, Argentina estaba “en un momento absolutamente crítico desde el punto de vista político; entonces, aparece un salvador y allá se lanzan todos, con un discurso drástico, de liberalismo económico”. “Lanza su programa y logra, en los primeros tiempos, algo muy importante, la baja de la inflación, en un país dramáticamente adherido a ese problema. Pero a partir de entonces –y acá voy a dar una opinión muy personal– veo que el gran problema es la propia actitud del presidente”, sostuvo.

Sanguinetti recordó que este año Milei se refirió a Paolo Rocca, CEO “de la empresa más grande de Argentina, Techint, que tiene 70.000 empleados”, como “Don Chatarrín”. “Si yo soy un empresario norteamericano y veo eso, digo ‘voy a Buenos Aires al teatro, pero a invertir, ni en broma’”, señaló el expresidente. Además, Sanguinetti dijo que es “periodista por profesión”, por lo tanto, no puede aceptar que Milei “esté todos los días insultando a los colegas”.

“Entonces, él ha pasado a ser un problema, más allá de todos los datos materiales que se manejan, como el salario; no genera la menor confianza”, sostuvo. Sanguinetti dijo que “ese es el gran punto”, porque la democracia tiene tres poderes, “pero hay una gran institución invisible que los sustenta, la confianza”. “Si no hay confianza en las instituciones, no hay ninguna democracia que funcione. Las reglas tienen que funcionar sin que las recordemos. Cuando salimos a la calle, sabemos que tenemos que ceder el paso a la derecha; no sacamos el reglamento de tránsito cada vez que salimos”, ejemplificó.

Por último, consultados sobre cómo cambió la comunicación política con las nuevas tecnologías, Sanguinetti criticó que en la actualidad hay presidentes “que gobiernan con el Twitter” (ahora se llama X) y además lo hacen de noche. Puso como ejemplo a Trump y a Milei, “haciendo tuits a las tres de la mañana”. “¿Qué es esto? Quienes ejercen el poder, calmando el insomnio; es tremendo. Entonces, ¿cómo no va a impactar esto en la democracia, si todo el mundo adquiere ese fenómeno de irresponsabilidad?”, preguntó.

Por su parte, Lacalle criticó que ahora “no hay pausa para la reflexión” y dijo que la antigua diplomacia, cuando era por carta, uno tenía la carta ahí y pensaba: “¿Lo mando a la tal por cual o le propongo una arreglo?”, pero “al presidente que está en el triquitriqui este, se le ocurre una cosa y la zampa”. “El señor de allá arriba [Trump] o el de acá al costado [Milei] hacen bajar la bolsa; y los pobres de la bolsa andan como perro sin dueño: ¿pondrá aranceles o saca los aranceles? ¿Bombardea? Eso es la inmediatez, no hay pausa, pero en caliente no se gobierna”, finalizó.

¿Tenés algún aporte para hacer?

Valoramos cualquier aporte aclaratorio que quieras realizar sobre el artículo que acabás de leer, podés hacerlo completando este formulario.

Este artículo está guardado para leer después en tu lista de lectura
¿Terminaste de leerlo?
Guardaste este artículo como favorito en tu lista de lectura