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Bettiana Díaz (archivo, 2025).

Foto: Gianni Schiaffarino

Senado aprobó por unanimidad proyecto que establece la elección expresa en el orden de los apellidos de los hijos

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La senadora del FA Constanza Moreira dijo que “la escasa proporción de gente que utiliza el apellido de la madre” se debe a “la cantidad de obstáculos que hay” con la normativa vigente.

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La Cámara de Senadores aprobó este miércoles por unanimidad (29 en 29) un proyecto de ley que introduce un conjunto de modificaciones al Código de la Niñez y la Adolescencia vinculadas a la inscripción de hijos e hijas. “Yo estoy convencida de que el proyecto que proponemos hoy es sólido justamente por el nivel de acuerdo”, expresó la senadora del Frente Amplio (FA) Bettiana Díaz, quien fue la encargada de presentar la iniciativa en el plenario.

En primer lugar, el proyecto establece que “el hijo habido dentro del matrimonio llevará los apellidos de los cónyuges en el orden por el que ellos opten expresamente”. La normativa vigente dispone que, por defecto, el hijo habido dentro del matrimonio “heterosexual” –término que en el proyecto se plantea eliminar– “llevará como primer apellido el de su padre y como segundo el de su madre”, si bien se añade que “los padres podrán optar por invertir el orden establecido precedentemente siempre que exista acuerdo entre ellos”.

Al respecto, la senadora del FA Constanza Moreira apuntó que, “a más de diez años de la ley de matrimonio igualitario, solo el 3,4% de las inscripciones colocaron el apellido materno en primer lugar”. En ese sentido, señaló que “la escasa proporción de gente que utilizó el apellido de la madre no se debe a un tema de libre elección, sino a la cantidad de obstáculos que hay”.

En el proyecto se agrega que, en caso de no existir un acuerdo entre los cónyuges, “el orden de los apellidos se determinará por un sorteo en el momento de la inscripción, que será realizado por el oficial de estado civil”. Asimismo, se establece que “el acuerdo respecto al orden de los apellidos se acreditará al momento de la inscripción del nacimiento, mediante la manifestación expresa de la voluntad de ambos cónyuges ante el oficial de estado civil”.

Desde el Partido Nacional, la senadora Graciela Bianchi advirtió que la implementación de la iniciativa –que todavía debe ser aprobada por la Cámara de Diputados– implicará “un trabajo de mucha sensibilización de quienes tienen la responsabilidad de las inscripciones, o sea, del Registro Civil”. “No se termina acá el tema, acá comienza”, afirmó.

Por otra parte, con respecto a los hijos que son inscriptos únicamente por la madre, el proyecto establece que, en caso de que posteriormente “el padre reconociera al hijo”, el segundo apellido del hijo –que según la normativa vigente es el de la madre– se sustituirá por el apellido del padre. Para esto, de todos modos, “deberá recabarse la voluntad del hijo que haya cumplido 13 años de edad”.

A su vez, el proyecto dispone que, en caso de una adopción plena por parte de cónyuges o concubinos, “el hijo sustituirá sus apellidos por los de los adoptantes en el orden por el que ellos opten expresamente”. La normativa vigente también establece que, por defecto, el hijo llevará el apellido del padre adoptante en primer lugar y el de la madre adoptante en segundo lugar, salvo que haya un acuerdo común para “invertir el orden establecido precedentemente”.

Robert Silva: “Hay que derribar determinadas barreras”

Díaz señaló que la iniciativa forma parte de “un proceso bastante largo”, ya que el proyecto original fue presentado por la bancada del FA en 2018. “Creo que es una muy buena señal de este Parlamento poder avanzar en esto”, manifestó. En la misma línea, Moreira dijo que “este es un proyecto más en el avance de eso que nosotros llamamos la agenda de género, de los derechos humanos en Uruguay”.

Por su parte, Bianchi manifestó: “Yo le quiero dar, por lo menos a la bancada del Partido Nacional, la tranquilidad de que ha habido un trabajo técnico, que ha habido comprensión y que ha habido toda la buena voluntad que corresponde a quienes somos legisladores y representantes de la ciudadanía”.

El senador del Partido Colorado Robert Silva, en tanto, sostuvo que el proyecto “es un avance importante” para “seguir avanzando en derechos”. “Hay que derribar determinadas barreras, producto de esa evolución y de la generación de esos nuevos afectos y de esos núcleos familiares también constituidos por el amor y por el afecto, que quieren tener hijos en su seno y que por las disposiciones que teníamos vigentes se generaban las injusticias que aquí se decían”, expresó Silva en el transcurso del debate parlamentario.

El testimonio que compartió Bettiana Díaz

Al momento de la votación, Díaz destacó especialmente los aportes que hizo a la iniciativa el colectivo Dos Mamás, que “está integrado por más de 100 familias conformadas por dos madres en todo el país, con proyectos de familia de los más diversos”.

A modo de ejemplo, la legisladora frenteamplista mencionó la “preocupación genuina” que trasladó el colectivo sobre un aspecto de la redacción original del proyecto, que dejaba “la misma base conceptual de que la filiación extramatrimonial mantiene una matriz biológica”, lo cual “incide en el objeto del proceso, es decir, se basa en la idea de que los vínculos de filiación, cuando no son matrimoniales, son únicamente biológicos”.

Díaz señaló que, “si bien hay madres que tienen vínculos biológicos en estos arreglos familiares”, hay situaciones en las que no, “por lo cual, obviamente, sería un problema volver a considerarlo así”. “Por suerte, y también con una discusión muy profunda, pero respetuosa, se brindó mayor seguridad y se modificó ese numeral por unanimidad”, señaló.

La senadora del FA también leyó un mensaje anónimo en el plenario. “Tengo un hijo de 30 años que parí y es fruto de una relación heterosexual, que tiene todos los derechos sucesorios y lleva mi apellido y el del padre, [pero también] tengo un hijo con mi pareja actual, que el próximo domingo cumple dos años y que no lleva mi apellido, porque lo parió la otra mamá, y que para que tenga los mismos derechos de su hermano y lleve mi apellido lo tengo que adoptar”, y esto, continuó, “cuesta más de 120.000 pesos”, por todos los trámites inherentes al proceso de adopción.

“Frente a la ley y la sociedad, mi hijo, que me dice 'mami', no es mi hijo”, y “si mañana le pasa algo a mi pareja, hasta su familia tendría más derechos sobre él que yo”, leyó Díaz. “Hicimos tres años de tratamiento, intentos fallidos, lágrimas, y vuelta a empezar [...] no me dejaron ser ni testigo en su partida de nacimiento. Legalmente no soy nada en su vida, y yo siento que lo hicimos entre las dos”, finalizó. Según Díaz, este testimonio “refleja la situación de muchísimas mujeres en este país que deciden tener este acuerdo familiar”.

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