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Rodrigo Arim y Rodrigo Goñi, el 25 de marzo, en el Parlamento.

Foto: Alessandro Maradei

Director de OPP y diputado nacionalista coinciden en la necesidad de cautela para avanzar en la regulación de la IA

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Rodrigo Arim llamó a “no adelantarse a generar mecanismos regulatorios rígidos en una tecnología cuyos alcances y potencialidades todavía no terminamos de conocer en forma plena”.

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A fines de marzo, un grupo de legisladores se reunió con empresas tecnológicas y autoridades del gobierno de Estados Unidos para conversar sobre la adopción segura de tecnologías y del impacto de la inteligencia artificial (IA), entre otros temas.

El encuentro fue encabezado por la vicepresidenta de la República, Carolina Cosse, y el presidente de la Cámara de Representantes, Rodrigo Goñi, y contó con la participación de legisladores de ambas cámaras que integran las comisiones de Ciencia, Innovación y Tecnología, y de Futuros. Según dijo en su momento a la diaria la diputada del Frente Amplio Sol Maneiro, el Parlamento uruguayo apuesta por una “discusión amplia” y evita apurar regulaciones sobre IA; apuntó que “la señal que quedó es de cautela”, ya que el Poder Legislativo “quiere primero entender mejor el tema”.

En esa línea se expresó, en diálogo con la diaria, el director de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto (OPP), Rodrigo Arim, al ser consultado sobre si Uruguay está atrasado en la regulación. Según el exrector de la Universidad de la República, no hay un atraso en ese sentido ya que “la actitud central que hay que tener con esto es: estar atento al problema y no adelantarse a generar mecanismos regulatorios rígidos en una tecnología cuyos alcances y potencialidades todavía no terminamos de conocer en forma plena”.

A juicio de Arim, “sería un error avanzar en un modelo de regulación” del cual se desconoce “cuáles son las consecuencias en términos de oportunidades que puede tener para Uruguay”. “Mientras tanto, hay que avanzar en aquellos lugares y aspectos donde la inteligencia artificial tiene efectos nocivos que pueden ser tangibles hacia la persona”, por ejemplo, “el desarrollo de fake news basado en mecanismos de IA, que pueden ser particularmente dañinos en la conversación pública”, señaló.

Goñi destacó la necesidad de crear un grupo de trabajo entre distintos actores

Puertas adentro del Parlamento, a instancias de Goñi, la Cámara de Diputados impulsa una consulta pública sobre el vínculo entre niños, adolescentes, plataformas digitales e IA. Si bien la consulta tiene un objetivo específico, según dijo a la diaria el presidente de la Cámara de Representantes, “va a ser un insumo prerregulatorio para la IA” y, de acuerdo con el cronograma, finalizará su trabajo en noviembre de este año.

Asimismo, Goñi dijo que hace un par de meses remitió una nota a Cosse como presidenta de la Asamblea General para que se cree un grupo de trabajo sobre el tema, con integración de ambas cámaras, así como por representantes de la academia, el sector privado y organizaciones de la sociedad civil.

El diputado nacionalista apuntó que este grupo “ayudaría a abordar una regulación bastante compleja con un grupo muy legitimado”. Sin embargo, el espacio de trabajo aún no se ha conformado; dijo que el plazo para hacerlo es el 30 de junio, por lo que si se llega a esa fecha sin este grupo, va a proceder a su creación en la Cámara de Diputados.

Para Goñi, la importancia de este grupo radica en la necesidad de que el tema “tiene que ser abordado en conjunto con el Parlamento, el sector privado, el sector académico y en forma muy flexible”. “¿Por qué yo voy a hacer todo un proceso en Diputados primero y después ver el tema de regulación y pasarlo al Senado? Cuando yo hago eso, capaz que ya cambió todo; Chile lo hizo primero por Diputados, y cuando llegó al Senado ya había cambiado todo, echó para atrás”, dijo.

Consultado sobre por qué aún no se ha conformado este grupo, Goñi afirmó que “está primando una postura”, que él también comparte, de que “no hay que apurarse en la regulación”, puesto que “es una norma muy riesgosa”.

Este riesgo está vinculado a que puede significar “una muy mala señal para todos los que están desarollando IA en Uruguay, sean locales como emprendedores no locales que lo están haciendo en Uruguay”, y así no generar “desincentivo” para esos desarrolladores.

El exdirector de la Agencia de Gobierno Electrónico y Sociedad de la Información y el Conocimiento Daniel Mordecki se refirió a este punto hace unos días en una columna de opinión en la diaria, en la que busca rebatir algunos argumentos que se manejan para no regular. Uno de ellos es que “la regulación inhibe el desarrollo”; para Mordecki se trata de “un argumento falaz que busca disparar en nuestra cabeza la idea de que regular es prohibir”.

“El desarrollo va a ocurrir. La regulación determina dónde, cómo y beneficiando a quién. Por supuesto que toda regulación quita incentivos e incluso prohíbe determinadas vías, pero a la vez habilita y fomenta otras. Una buena regulación cambia las reglas de juego, buscando con ello alterar el curso del desarrollo con un fin determinado”, expuso.

Una regulación flexible y sectorial

Mordecki no comparte el argumento de que “la tecnología avanza tan rápido que la regulación queda vieja”, ya que cree que una buena regulación “no se introduce en los detalles de la tecnología, sino en las causas, las consecuencias, los derechos y los perjuicios, entre otros”. “Por ejemplo, si se regula de modo que los litigios deban realizarse en territorio nacional para contratos de determinado tamaño o determinado riesgo, eso no cambia con la tecnología”, ilustró.

Para Goñi es necesario ir hacia “una regulación flexible” que sea “totalmente distinta” a las regulaciones que ya se hayan hecho. “La regulación de la IA tiene que hacerse en un nuevo formato que permita que la propia ley, sin cambiarse, vaya adaptándose a determinados elementos que vayan surgiendo como novedad”, consideró.

A su vez, para el diputado, la regulación tendría que consistir en “una aprobación de principios que ya en el mundo están consensuados”, y mencionó los de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos sobre IA, los cuales “son principios de orientación que están aceptados por todos”.

Además de esto, según él, se debería hacer una regulación “sectorial”, es decir, la aplicación de IA en salud, seguridad, educación y trabajo, porque “son riesgos distintos en cada área”. “¿Hasta dónde se puede usar para hacer el diagnóstico? Yo diría que, en principio, debería existir una norma que diga que la supervisión humana es condición”, ejemplificó, en referencia a la salud.

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