El expresidente de la República, Julio María Sanguinetti, consideró que el mandatario Yamandú Orsi “hizo bien” al visitar el portaaviones estadounidense USS Nimitz hace unos días. En su columna publicada en Correo de los Viernes, el colorado apuntó que “una invitación protocolar a un portaaviones podrá no ser la más neutra del protocolo diplomático”, pero “no aceptarla era atravesar un umbral hacia la hostilidad”, por lo que llamó a “tener equilibrio”.
Sanguinetti se refirió a las críticas que hizo el PIT-CNT y el ministro de Trabajo y Seguridad Social, Juan Castillo, en relación a la visita, y señaló que si bien es comprensible que el actual gobierno de Estados Unidos “no nos lo hace fácil a los demócratas, con sus excesos verbales y exageraciones, que lo van llevando a cometer errores”, el país norteamericano “es la mayor potencia mundial, y por su propio peso específico, la figura mayor del mundo democrático”. “Más allá de un gobierno, que pasará como pasan todos en la democracia, la relación con ese Estado es fundamental”, subrayó.
En ese marco, el exsecretario general del Partido Colorado (PC) indicó que Uruguay tuvo, “especialmente por influencia” de su partido, “una aproximación a los Estados Unidos en la perspectiva histórica”, desde tres grandes hechos: cuando las potencias europeas “amenazaban nuestra independencia en el siglo XIX”; en plena Segunda Guerra Mundial con “el enfrentamiento con el fascismo” y cuando la “militancia” por los Aliados “chocó con el neutralismo herrerista”; y años más tarde, en el contexto de la Guerra Fría, “cuando el mundo socialista alentó guerrillas, especialmente después de que la revolución cubana se declarara comunista”.
De forma más cercana en el tiempo, Sanguinetti dijo que desde el retorno a la democracia esa “aproximación” a Estados Unidos se mantuvo, y que “ahora el socialismo frentista abandonó sus viejas distancias o enfrentamientos”. En ese sentido, recordó las visitas de los expresidentes Tabaré Vázquez y José Mujica a Washington, así como cuando George Bush estuvo en Anchorena con el primer presidente frenteamplista. Esa visita fue en 2007, cuando “el presidente estadounidense ya había sido el invasor de Irak en nombre de ‘armas de destrucción masiva’ que nunca aparecieron; algo bastante más imperial que lo que hoy ocurre en Irán, donde no hay duda de que estaban armados hasta los dientes para destruir Israel”.
Sanguinetti agregó al análisis “el reconocimiento del Dr. Vázquez de haber informado al gobierno de Bush, pidiendo eventual ayuda, cuando [se produjo] el conflicto con Argentina por la planta de celulosa”. El expresidente colorado marcó esta acción como “el punto máximo de lo que era el abandono del antiyanquismo de la Guerra Fría, para entrar en un período de madurez”, pero aseguró, que aún así, “esta no ha llegado” y que se trata de “un espejismo pasajero, que cada vez que aparece rápidamente se desvanece”.
Ante las críticas a Orsi por la visita al portaaviones, Sanguinetti afirmó que el Frente Amplio (FA) “no asume aún el cambio” como partido. “Lenin hablaba de la ‘enfermedad infantil’ del izquierdismo y ese mal afecta la visión del propio país, al cual proyectan sus utopías”, marcó y continuó: “En su delirio antiyanqui, terminan militando con la sangrienta teocracia iraní, las más reaccionaria y persecutoria de nuestro mundo”.
De esa forma, el expresidente dijo que “el antiyanquismo infantil los lleva a sostener causas horrorosas o hacer el ridículo con la visita del presidente Orsi”. Sostuvo que si bien Uruguay “no está revistando entre los 12 países que integran el núcleo cercano al gobierno estadounidense actual, tampoco está entre sus enemigos”, y aún así “corremos el riesgo de caer de ese lado, lo que no deja de ser peligroso”.
Para Sanguinetti, es “peligroso” ya que, a su juicio, “se ha vuelto a desnudar el primitivismo ideológico que aún afecta a la mayoría del FA, la que aún no ha reconocido el fracaso marxista en Cuba y por eso sigue soñando con peligrosas utopías anticapitalistas que solo perjudican el trabajo nacional”. “Basta oír los discursos del 1° de mayo y los argumentos del ‘Diálogo Social’ para asumirlo. No se dan cuenta de que están ahuyentando la inversión y que así el país no crece”, consideró.
“El gobierno retorna a una encrucijada. Se subió en buena hora al portaaviones, pero puede naufragar si se embarca con ese Diálogo Social que todavía cree, que cuando vivimos más años y mejor, podemos bajar la edad de jubilarse”, concluyó.