Fin de semana Gobierno nacional

Archivo, 2024

Foto: Mara Quintero

INAU prepara software para mejorar la atención del sistema y “romper” con la “fragmentación” de la información “dispersa”

La herramienta informática socioeducativa permitirá hacer un seguimiento de las trayectorias de los niños, niñas y adolescentes; para ello, se recuperará una experiencia que se hizo en 2017 con Unicef.

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Hoy en día, el Instituto del Niño y Adolescente del Uruguay (INAU) recoge la información de las más de 100.000 infancias y adolescencias que atiende por año a través del Sistema de Información para la Infancia (SIPI). Los datos se cargan a este sistema, que permite evaluar la situación de la población que atiende la institución así como también monitorear las salidas de control. A pesar de esto, el INAU no tiene un sistema de información que permita hacer un seguimiento de las trayectorias, según consignó días atrás su vicepresidente, Mauricio Fuentes, en la comisión de la Cámara de Diputados que estudió la Rendición de Cuentas.

Fuentes informó que, ante esta situación, el INAU ya tiene una “planificación bastante certera para ir haciendo el proceso de implementación” de un software informático socioeducativo que fue diseñado a través de un convenio con Unicef en 2017 y que se implementó en algunos proyectos hasta 2019.

“Se trata de un software socioeducativo que permite hacer un seguimiento de la trayectoria de niñas, niños y adolescentes”, explicó Fuentes, y señaló que se está “recuperando esa experiencia”. “Ya hemos sistematizado las evaluaciones de la implementación y estamos ya con una hoja de ruta bastante avanzada con respecto a cómo hacer una implementación de esa experiencia piloto para que pueda crecer, al menos inicialmente, en el Sistema de Protección Especial”, adelantó. El objetivo del INAU es extenderlo a todo el sistema, pero en principio se aplicará, por ejemplo, en los centros de protección de 24 horas.

Respuestas ante una información dispersa

El diagnóstico que hace el INAU es que actualmente la información sobre las intervenciones socioeducativas de los niños, niñas y adolescentes “se encuentra muy dispersa”, ya sea en “cuadernos” o “planillas electrónicas”, según explicó a la diaria Ignacio Salamano, el asesor del INAU que está trabajando en la implementación del software. La información se encuentra “muchas veces muy sui generis”, con “documentos almacenados en diferentes lugares, sistemas no integrados, registros no integrados”. “Existen cuadernos, por ejemplo, de lo que va aconteciendo día a día en el proyecto”, graficó.

“Lo que se intenta con este [nuevo] sistema es apoyar a los equipos para poder orientar las intervenciones, de acuerdo con esta fragmentación que existe”, indicó, y explicó que actualmente “no siempre se pueden reconstruir integralmente las trayectorias” y “es difícil conocer la continuidad cuando hay diferentes intervenciones”. “Por ejemplo, cuando un niño y un adolescente son derivados a otro lugar, no necesariamente toda la información se conoce”, señaló. De esa forma, la intención del software socioeducativo es “hacer trazables estos recorridos, las trayectorias”.

El sistema es una herramienta informática que tiene propósitos “muy vinculados el uno con el otro”. En primer lugar, uno de los objetivos es “garantizar la trazabilidad de las intervenciones y recuperar las trayectorias de los niños, niñas y adolescentes”. Otro objetivo es el análisis del trabajo de los equipos y los servicios que trabajan con las poblaciones que atiende el INAU. En tercer lugar, se pretende “fortalecer el seguimiento y monitoreo de las intervenciones y contribuir a preservar la historia personal de cada niño, niña y adolescente como parte de su identidad y el ejercicio de sus derechos”.

Salamano llamó a entender la trazabilidad no solo como la posibilidad de saber quién ingresó al sistema o los datos que se modificaron, sino también como el hecho de poder “seguir el desarrollo concreto de toda una intervención en sus diferentes ámbitos”. “Pretendemos que este sistema informático socioeducativo permita conocer el punto de partida de la intervención, las situaciones que se identificaron, los objetivos acordados, las acciones planificadas y realizadas, las personas o áreas que participan, los cambios observados, las evaluaciones que se realizan sobre ese sujeto de derecho, los traslados, derivaciones e ingresos”, detalló.

Salamano informó que actualmente el INAU se encuentra trabajando en una hoja de ruta para conformar una comisión con los actores que intervienen en los procesos socioeducativos, con miras a que a finales de 2027 el plan piloto se haya implementado y evaluado en los centros de 24 horas, y de este modo analizar “las lecciones aprendidas” e “ir escalándolo” a otros proyectos del INAU, con miras a universalizarlo en 2028.

La revisión del SIPI y las consecuencias de la fragmentación de la información

En términos prácticos, el asesor destacó que la implementación del software “debe ser todo lo contrario a una carga u otra actividad más para los equipos” técnicos que trabajan en el organismo. Por el contrario, dijo que debería ser “una cuestión que facilite su labor”. Por lo tanto, “una primera definición es realizar una puerta de entrada única a través del SIPI”, señaló, y apuntó que el INAU ya comenzó una revisión de este sistema, porque no se lo revisaba “desde hace 15 años”.

“Nosotros necesariamente tenemos que adecuarnos a las nuevas normativas. Por ejemplo, hay determinadas cuestiones que no están operacionalizadas en el SIPI, como la Ley 19.580 [sobre violencia basada en género], una norma que ya tiene varios años de sanción y seguimos trabajando con tipologías de violencia que son obsoletas”, expresó. Remarcó que la revisión se está haciendo con relación a los “términos de pertinencia, actualidad”.

“Esto es una preocupación que tenemos junto con el Sipiav [Sistema Integral de Protección a la Infancia y Adolescencia contra la Violencia] de poder ir avanzando para poder incorporar estas nuevas categorías de violencia o manifestaciones que están establecidas en el marco legal, y también lo que tiene que ver con otro tipo de violencia que se manifiesta en los entornos digitales para poder ajustarlas e integrarlas al sistema de información para la infancia”.

Consultado sobre las consecuencias que tiene para las infancias y adolescencias que la información esté dispersa, Salamano dijo que son “muchísimas”. A modo de ejemplo, mencionó tener que “volver a empezar todo el tiempo cuando hay una omisión de información”, que, aunque no sea “deliberada”, “forma parte de un sistema y un circuito que es muy complejo”.

También señaló como afectaciones el sobrediagnóstico y la revictimización, y destacó la importancia de que, cuando “hay cuerpos de informaciones y acciones que se realizaron con un niño y niña”, haya “un seguimiento en clave de trazabilidad para poder recuperar biografía”.

“Lo que se busca es romper esta fragmentación existente y cooperar con los diferentes objetivos con una herramienta que permita orientar la intervención en arreglo a metas; por ejemplo, que los equipos puedan definir objetivos, planificar acciones, determinar responsables y plazos”, apuntó. Asimismo, destacó que es “deseable” que en un futuro el software pueda dialogar con el Gabinete de Primera Infancia y Adolescencia, bajo la órbita del Poder Ejecutivo, para “hacer trazables todas las historias de estas infancias y adolescencias”.