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Axel Kicillof en el Congreso Panamericano 2026, el 21 de agosto, en el Teatro Solís. · Foto: Rodrigo Viera Amaral

Axel Kicillof en el Congreso Panamericano 2026, el 21 de agosto, en el Teatro Solís.

Foto: Rodrigo Viera Amaral

Kicillof en el Congreso Panamericano: “Lo que antes era una novedad hoy se está volviendo cada vez más una calamidad”

El gobernador de Buenos Aires dijo que la ultraderecha “perdió” la batalla cultural en Argentina; mientras que la exvicepresidenta Lucía Topolansky llamó a la integración regional y a “marcar la presencia de los pueblos”.

Como parte del coloquio “Esto es América”, celebrado en el Teatro Solís con motivo del Congreso Panamericano, en el que también participaron figuras de diferentes movimientos progresistas del continente –como el expresidente de Chile Gabriel Boric y Pramila Jayapal, miembro de la Cámara de Representantes de Estados Unidos por el Partido Demócrata–, Kicillof advirtió que “hay una inmensa estafa que cuenta con un aparato de propaganda [y] de difusión, con un aparato de propagación en redes [y] en discursos, y donde se lo intenta mostrar a Milei como un ejemplo para otros países, para otros gobiernos, para otras experiencias latinoamericanas y más allá”. Contrastó que, en los hechos, “vivir en la Argentina de Milei, para cualquier trabajador, es un infierno”.

Según denunció, el gobierno del presidente argentino lleva adelante “una batería de medidas” que no solo pasan por “destruir el Estado desde adentro”, sino la nación argentina por completo, y que implican “una pérdida de derechos que es transversal prácticamente a todos los sectores sociales”. “Cuando alguien pregunta qué es que gobierne esta ultraderecha, qué es que se gobierne desde esa crueldad, qué es que se gobierne desde esa mirada donde importan determinados principios por sobre la necesidad concreta y real de cada uno de los habitantes, es un intento de borrar y destruir la historia de nuestros países”, resumió.

Kicillof dijo que, en consecuencia, “para aquellos que originalmente lo veían como un fenómeno atractivo”, hoy impera “la decepción”. Así, advirtió que “lo que antes era una novedad y una promesa hoy se va volviendo cada vez más –para contingentes mayores de nuestra población– una calamidad”. También que ello redunda, entre otras cosas, en un “desinterés por la política” entre los integrantes de la población de su país, algo que los movimientos de derecha “también buscan”; aunque precisó que “también ha generado para algunos, sorprendentemente, una reacción que cada vez es más notoria y más universal”.

Es así que dijo que será tarea de la oposición “organizar ese descontento” y “ponerlo de cara a las elecciones que vienen en la vía de la esperanza, en la vía de la renovación [y] en la vía de la reconquista”, de la “soberanía” y del “trabajo digno”. “En fin, Argentina ha despertado y es imparable: en Argentina vuelve la justicia social”, concluyó.

Lucía Topolansky y Alejandro Sánchez.

Lucía Topolansky y Alejandro Sánchez.

Foto: Rodrigo Viera Amaral

Topolansky llamó a la integración regional y a “marcar la presencia de los pueblos”

El evento también contó con la oratoria de la exvicepresidenta de la República Lucía Topolansky, que dedicó su discurso a bregar por la integración latinoamericana. “No la formal, que está bien que exista. No la institucional, sino la más honda, la más perdurable si la logramos: la de nuestros pueblos, de sus sueños [y] de sus necesidades para construir felicidad”, puntualizó.

Topolansky se sirvió de apuntes de su difunto esposo, el expresidente José Mujica, en los que este enunció que “en la alta política, lo que no tiene pueblo atrás no será”, si bien aclaró que “lo contrario no garantiza, pero sí abre la posibilidad”. “Tenemos que ver cómo la integración debe tener pueblo atrás para que ese pueblo latinoamericano la haga suya, a pesar de que en este momento nubarrones y demás recorren el continente desde Ushuaia hacia el norte”, manifestó la exvicepresidenta.

En ese sentido, continuó leyendo el texto de Mujica, en el que se plantea que la lucha por la integración es sinónimo de “defender la poca soberanía que nos queda” y que “posibilita acortar las enormes deudas sociales que nos jaquean”. “Nuestro desafío inmediato es subirnos al desarrollo porque la civilización que viene necesita una masiva calificación terciaria, y eso significa invertir en la cabeza de nuestras muchachas y de nuestros muchachos, o su futuro dependerá del mundo central”, advierte Mujica en el escrito.

“Para nosotros, el desarrollo no es un objetivo en sí mismo, es un medio para tener una humanidad mejor”, leyó Topolansky. Y acotó momentos después: “Estas cosas no son cuestiones de izquierda o de derecha, sino de ser o no ser como región en el concierto internacional”. Es así que identificó “muchísimas tareas” por delante. “Parafraseando a Artigas: esta causa no admite la menor demora”, agregó.

“Para eso tenemos que organizarnos”, aseveró la exvicepresidenta, que remarcó que el continente no se resume en “la imagen de algunos personajes vistosos que aparecieron en el último tiempo”. “Tenemos que marcar la presencia de los pueblos, con sus historias, sus dolores y sus esperanzas. Y debemos comprometernos: hoy, y aunque sean tiempos difíciles e inciertos, ganarles con la lucha y el compromiso. Tener una causa común, porque la única lucha que se pierde es la que se abandona, y nosotros no vamos a abandonar nada”, concluyó.