El intendente de Lavalleja, el frenteamplista Daniel Ximénez, cumplió en julio su primer año en el cargo. El jerarca, que ganó la elección departamental por una escasa diferencia de 95 votos, asumió con la premisa de “administrar bien, ajustar lo que haya que ajustar, ordenar la casa y dar certezas donde hoy hay incertidumbre”. Un año después, Ximénez defiende que, a pesar del escenario económico “muy duro”, “no nos paralizamos”. La comuna ha identificado una serie de instrumentos que podrían contribuir a mejorar el contexto financiero, aunque el intendente adelanta que “la situación económica va a ser esta por casi un año más, seguramente”. Para el segundo año, la prioridad está puesta en la ejecución de la cartera de obras, que requerirán herramientas de financiación.
Ximénez presentó la semana pasada un informe del primer año, al que accedió la diaria. Desde el primer párrafo se puntualiza que “el primer año de una administración no se mide solamente por las obras que se inauguran”, sino que “también se mide por su capacidad para ordenar el funcionamiento del gobierno, recuperar servicios, atender urgencias, volver a estar presente en el territorio y construir las condiciones para transformar el departamento”.
El documento enumera 145 acciones de todas las áreas de la intendencia y destaca que el primer año de gestión “permitió ordenar la intendencia”. “Lavalleja tiene desafíos acumulados que no se resuelven en 12 meses. Pero hoy cuenta con más planificación, más presencia territorial, más articulación institucional y proyectos concretos en marcha”, afirma. Desde la oposición, se cuestiona que la administración no ha “colmado esa expectativa muy alta que se había generado”, dijo a la diaria el edil del Partido Colorado (PC) Luis Carresse.
En diálogo con la diaria, Ximénez contextualizó que “hay un deterioro de la economía de la intendencia que se agravó en el último año electoral y donde juega un papel fundamental la contratación de recursos humanos”. Previo a las elecciones, “hubo un aumento sustancial” de la dotación de recursos humanos, que elevó a tres millones de dólares por mes el presupuesto en sueldos por todo concepto. El intendente indicó que, entre junio de 2024 y junio de 2025, “se hicieron 141 contratos” e incluso, “después del resultado de la elección, ingresaron 40 o 50 personas”. “El presupuesto tiene financiado 278 trabajadores zafrales y nosotros entramos en julio del año pasado con 628 trabajadores zafrales”, sostuvo. Uno de los primeros cuestionamientos de la oposición a la gestión fue el cese de 300 trabajadores zafrales.
En 2024 y 2025, Lavalleja fue la intendencia que registró más designaciones directas, según los informes de la Oficina Nacional de Servicio Civil (ONSC). Ximénez señaló que la actual administración realizó menos de diez contrataciones directas, pero la ONSC contempla las renovaciones de contrato. El jerarca sostuvo que “es brutal el número de contratos que se hacen” en la comuna. “Hay gente que trabaja 15 días y todos los meses se le hace un contrato por 15 días; todos los meses se da la alta y la baja al BPS [Banco de Previsión Social] por 15 días”, explicó.
En ese marco, reconoció que su administración está en una “disyuntiva” propia del “proceso de transición”, ya que “tampoco podemos decir ‘vamos a correr a todo el mundo’ porque eso genera una incertidumbre horrible para la gente”. “En este período de transición es difícil tomar la decisión de cortar todo y borrar de cero, porque el proceso de cambio lo tenés que hacer en movimiento”, remarcó. El intendente afirmó que hay instrumentos previstos “para mejorar la economía”, pero “no van a ser inmediatos” y tienen que estar acompañados de un “ajuste en los gastos y en los recursos humanos de la intendencia”.
Iniciativas económicas
El 3 de agosto la comuna lanzó una “amnistía” para los contribuyentes con obligaciones vencidas mediante facilidades de pago. Ximénez no espera que el instrumento cambie “sustancialmente los números de la intendencia”, pero se suma a otras acciones para “que el contribuyente se acerque y regularice su situación con la intendencia”.
La comuna tiene intención de equiparar las contribuciones de 9.000 padrones urbanos y suburbanos, que están topeados por un régimen especial desde 2002, que no se han vuelto a fiscalizar. “Esto provocó que propiedades de características y aforos similares terminaran pagando contribuciones muy diferentes: mientras algunas abonan apenas el mínimo anual, otras pueden pagar diez veces más”, señala el informe. En consecuencia, la intendencia ha dejado de percibir cerca de 50 millones de dólares en los últimos 20 años, indicó Ximénez.
A su vez, la intendencia tramitará ante el Banco República la solicitud del llamado duodécimo, un préstamo equivalente a la duodécima parte del presupuesto total que, en este caso, sería de aproximadamente cuatro millones de dólares. “Esa cifra nos ayudaría a llegar a fin de año, pero estamos hablando de plata destinada a pagar sueldos”, afirmó Ximénez.
Por otro lado, para financiar obras la intendencia prevé proponer algún instrumento de financiación, que podría ser un préstamo o un fideicomiso, dependiendo del “consenso político” que se alcance. “Va a ser fundamental el diálogo con los alcaldes que tienen que participar en el trabajo político para conseguir los votos para poder usar esas herramientas que usan las otras intendencias para hacer obras”, señaló el intendente. Una de las obras más importantes en las que la comuna prevé avanzar en el próximo año es la ejecución del Plan Departamental de Gestión Integral de Residuos, así como la renovación de la rambla de Minas.
El intendente destacó que en el año de gestión se adquirió maquinaria por casi dos millones de dólares –a través del Fondo de Desarrollo del Interior– con la que “logramos intervenir el 30% de la caminería rural del departamento”. No obstante, el Partido Nacional (PN) cuestiona que “no hay ninguna obra que haya sido inaugurada por la intendencia que haya sido de este período” ni tampoco “obras proyectadas en lo que es el presupuesto departamental”, dijo a la diaria el edil Joaquín Hernández. Carresse afirmó que “no han sido satisfactorias algunas de las intervenciones en materia de caminería rural” y hay “reclamos de hace muchos años que hoy no se han visto todavía solucionados”.
El vínculo con los ediles y los alcaldes
A nivel de la Junta Departamental, Ximénez señaló que hay “una fuerte oposición” del PN, “que todavía no tiene claro el rol de oposición”. Carresse sostuvo que “está compleja la gobernabilidad dentro del departamento” debido a “los enfrentamientos dentro de los diferentes partidos políticos, confrontando directamente con el Ejecutivo, y el Ejecutivo haciendo lo propio con los partidos”. El intendente consideró que “el trabajo político depende de las voluntades de los dos lados”. “Si vos te sentás a conversar con gente que no quiere acordar nada, que te cierra todas las puertas, chau, no vamos a perder tiempo”, afirmó.
Hernández adjudicó el “mal relacionamiento” a que ha “habido un revanchismo del Frente Amplio hacia la oposición muy grande”. El edil nacionalista rechazó la idea de que la oposición “ponga el palo en la rueda”, sino que “el problema es que no han podido generar un equipo de gobierno que les permita realizar las cosas que tienen que realizar”. “Han tenido falta de rumbo en el gobierno, falta de experiencia, no han podido agarrarle la mano a gobernar el departamento”, aseveró.
Para Caresse, el intendente y los jerarcas municipales tienen “un debe” en cuanto al diálogo con los otros partidos políticos. “Es el momento de empezar a trabajar los tres partidos políticos tratando de buscar soluciones, y yo creo que quien debe liderar ese trabajo debe ser necesariamente el señor intendente”, consideró el edil colorado.
Con los alcaldes el vínculo ha sido diferente. En Lavalleja hay cinco municipios liderados por el PN y uno por el PC. Ximénez señaló que mensualmente se reúne con todos los alcaldes y la relación ha sido “excelente”. Carresse coincidió en que hay “una muy buena predisposición a trabajar con el interior del departamento” a través de “una constante presencia en todas las localidades del equipo de la intendencia.
El propio Hernández valoró como positivo el “acercamiento que han tenido con los alcaldes”, lo cual “le hace bien a los pueblos del interior”. No obstante, a nivel político, sostuvo que “se quiso dividir al Partido Nacional” a través de los alcaldes, otorgándoles cargos de particular confianza que requerían mayorías especiales y que finalmente no fueron aprobados.