La Junta Departamental de Salto aprobó por unanimidad, en la noche del jueves, la declaración de interés departamental de la certificación de Salto como segunda región Angels o “Departamento neuroprotegido” de la República Oriental del Uruguay. El reconocimiento será otorgado el próximo 6 de octubre, a las 18.30, en el hotel Horacio Quiroga.
La iniciativa fue presentada ante el legislativo departamental a partir de una solicitud de la Dirección Departamental de Salud y contó con el respaldo de la Comisión de Salud, Higiene y Medio Ambiente de la Junta. La certificación constituye un reconocimiento al proceso desarrollado en Salto para fortalecer la prevención, detección precoz y atención integral de las personas que sufren un accidente cerebrovascular (ACV).
Durante la sesión, el edil y médico Enzo Squillace explicó los alcances del reconocimiento y destacó el trabajo coordinado que se viene desarrollando desde hace varios años entre los diferentes actores del sistema sanitario y la comunidad.
Según se explicó en el proyecto de decreto, la iniciativa Angels tiene como propósito contribuir al mejoramiento de la atención de las personas que sufren un ACV. Se trata de un programa de carácter no promocional que cuenta con el respaldo de organizaciones internacionales especializadas, entre ellas la European Stroke Organization (ESO) y la World Stroke Organization (WSO).
Desde su creación, en 2016, la iniciativa ha promovido herramientas y estándares destinados a mejorar la calidad y eficacia del diagnóstico y tratamiento de los pacientes afectados por accidentes cerebrovasculares.
Squillace señaló que “Salto se posiciona actualmente como uno de los puntos de referencia del norte del país en materia de atención de ACV, junto con Tacuarembó”. Recordó que el proceso comenzó a desarrollarse hace más de una década y que posteriormente se incorporó el denominado “código ACV”, un protocolo específico “para actuar rápidamente frente a un paciente que presenta síntomas”.
El médico explicó que “ante un accidente cerebrovascular el tiempo resulta determinante”. Desde la recepción del llamado o el ingreso del paciente a una puerta de emergencia se activa una cadena de asistencia que involucra a los servicios de atención prehospitalaria, los equipos de emergencia, los especialistas y los centros donde se realizan los estudios correspondientes.
“Uno tiene un tiempo limitado para ingresarlo entre los tratamientos que se pueden hacer”, señaló Squillace, quien destacó que Salto dispone actualmente de los equipos y profesionales necesarios para desarrollar ese proceso.
El protocolo establece una respuesta coordinada desde el primer contacto con el paciente hasta su llegada al centro asistencial, donde se realizan los estudios para determinar qué tratamiento corresponde aplicar.
Para el edil, “la puesta en funcionamiento del código ACV significó un cambio sustancial respecto de la situación anterior, cuando un paciente que sufría un accidente cerebrovascular quedaba expuesto a la evolución natural de la enfermedad, con importantes riesgos de muerte y secuelas”.
Uno de los aspectos destacados durante la sesión fue que Salto cuenta con procedimientos especializados para el tratamiento de determinados tipos de ACV, que además son financiados por el Fondo Nacional de Recursos (FNR).
Squillace explicó que “entre los procedimientos disponibles se encuentra la trombólisis, destinada a disolver el coágulo que obstruye un vaso sanguíneo, y la trombectomía, un procedimiento de mayor complejidad que permite retirar mecánicamente el coágulo”. El médico remarcó que estas prestaciones son financiadas por el FNR y que constituyen una cobertura nacional tanto para usuarios del sector público como del privado.
De acuerdo con los datos manejados durante la exposición, “aproximadamente 200 personas por año son sometidas a estos procedimientos en Salto, además de otros pacientes que no ingresan en los protocolos específicos, pero que igualmente son estudiados y reciben seguimiento médico”.
Squillace consideró que “la certificación se suma a otros servicios de alta especialización disponibles en el departamento”, entre ellos los IMAE traumatológicos y el Centro de Hemodinamia.
Capacitación de equipos y participación comunitaria
La certificación como región Angels no se limita a la infraestructura sanitaria. El proceso también comprende la capacitación de los equipos hospitalarios y multidisciplinarios, el entrenamiento de los servicios de atención prehospitalaria y emergencia, la aplicación de protocolos específicos y el seguimiento de indicadores de calidad.
A esto se suma un componente comunitario orientado a mejorar el reconocimiento temprano de los síntomas de un ACV. Uno de los programas desarrollados en Salto es FAST Héroes, dirigido a niñas y niños de entre 6 y 11 años y sus familias. La propuesta busca que los más pequeños puedan identificar rápidamente señales de alerta y sepan que frente a ellas es necesario solicitar asistencia médica de inmediato.
Según los datos presentados, ya fueron capacitados 1.100 niños de escuelas rurales por parte de la Dirección Coordinadora de Escuelas Rurales (Dicer) y la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP). También participaron unos 150 niños de instituciones privadas de la ciudad.
Squillace resaltó especialmente este componente educativo y señaló que “Salto fue el único departamento del país donde se desarrolló esta capacitación dirigida a niños de escuelas rurales”.
Para el edil, “el reconocimiento obtenido por Salto es consecuencia de un proceso que involucra a distintos componentes del sistema sanitario y comunitario”. La certificación implica fortalecer la atención prehospitalaria, mejorar la aplicación de protocolos, capacitar a los equipos, controlar indicadores de calidad y garantizar la disponibilidad de centros hospitalarios preparados para responder ante un ACV.
“Todo lo que sea apoyar al sistema de salud en general para el beneficio de toda la población de Salto nos parece importante”, sostuvo Squillace al fundamentar su respaldo a la declaración.