El liceo 7 del barrio Artigas celebra este jueves sus primeros 20 años de vida institucional, un aniversario que encuentra al centro educativo consolidado como una referencia para cientos de familias del extremo este de la ciudad de Salto. Lo que comenzó en 2006 como una respuesta a una demanda histórica de la comunidad, hoy es una institución que atiende a casi 800 estudiantes y que se proyecta hacia una nueva etapa de crecimiento.
La inspectora departamental de Institutos y Liceos de Salto, Isabel Delgue, destacó a la diaria la importancia de esta fecha y recordó los orígenes de un centro que nació impulsado por los propios vecinos. “Hace 20 años, un 10 de junio, dieron inicio los cursos en el liceo 7. En aquel momento era un liceo de apenas seis aulas, que nació por iniciativa de la comunidad y por la necesidad de los estudiantes y jóvenes que terminaban primaria”, señaló.
Hasta entonces, quienes finalizaban la escuela en la zona debían trasladarse varios kilómetros para continuar sus estudios en el liceo 3, en la calle Agraciada, o concurrir al liceo de San Antonio, instituciones que absorbían buena parte de la matrícula proveniente de los barrios Artigas y Uruguay.
Con apenas grupos de primer año de Ciclo Básico y alrededor de 155 estudiantes, la institución inició un camino que, dos décadas después, refleja el crecimiento demográfico y urbano de una de las zonas que más se han expandido en la capital departamental.
La transformación del liceo 7 puede medirse en cifras. Delgue explicó que la matrícula se multiplicó por más de cinco desde su creación y que actualmente la institución funciona en doble turno para atender la demanda educativa. “Hoy es un liceo que ha crecido mucho. Tiene siete grupos de séptimo, ocho grupos de octavo, grupos de noveno y dos grupos de primer año de educación media superior. Estamos hablando prácticamente de 800 estudiantes”, indicó.
El crecimiento de la población estudiantil obligó también a ampliar la infraestructura. “Obviamente hubo un crecimiento en la parte edilicia, se incorporaron algunas aulas de contenedores, pero sigue siendo insuficiente el espacio locativo. Igualmente se lo adaptó bastante bien”, sostuvo.
Uno de los aspectos que Delgue valoró especialmente “es el compromiso del equipo de dirección y de los docentes con el desarrollo integral de los estudiantes”. La institución cuenta con un equipo de gestión efectivo encabezado por la directora Cecilia Urróz, acompañada por la subdirectora Karina Silveira y la secretaria Cintia Echenique. Según la inspectora, el proyecto impulsado por la dirección apunta a fortalecer el vínculo con la comunidad y ampliar los horizontes de los jóvenes. “Se trabaja mucho para que los estudiantes tengan una visión más amplia de su contexto, pero también del departamento y del país. Entre los proyectos está que puedan conocer otros lugares y ampliar sus experiencias”, explicó.
El centro educativo dispone además de un equipo multidisciplinario integrado por psicóloga y educadora social, una característica que ha acompañado al liceo prácticamente desde sus inicios.
Foto: Ariel Volpi
Esa estructura permite desarrollar acciones no solo dentro de la institución, sino también junto a escuelas de la zona, centros CAIF, vecinos y organizaciones comunitarias, fortaleciendo una red de apoyo que ha sido clave para la permanencia de los estudiantes en el sistema educativo.
El futuro del liceo 7 está estrechamente ligado a otro proyecto educativo que avanza en el extremo este de Salto, la construcción del liceo 8. La apertura de este nuevo centro permitiría redistribuir la matrícula y generar las condiciones para que el actual liceo 7 incorpore una oferta más amplia de bachillerato. “Estamos pensando transformar este liceo y brindar oportunidades de cursos de bachillerato en este edificio, quizás a partir del año que viene, aunque más seguramente desde 2028”, adelantó Delgue.
La propuesta responde a una realidad que observan diariamente las autoridades educativas. “Muchos adolescentes sienten un fuerte arraigo con su centro de estudios y encuentran dificultades para trasladarse a otras instituciones al culminar el Ciclo Básico”.
La posibilidad de cursar toda la educación media en el mismo entorno permitiría fortalecer las trayectorias educativas y ofrecer mayores oportunidades de continuidad. “Queremos que los jóvenes puedan completar la educación media en su lugar, con las herramientas necesarias para después seguir estudiando a nivel terciario o desarrollar el proyecto de vida que elijan”, afirmó.
Veinte años que ya son generaciones
Aunque dos décadas pueden parecer poco tiempo, para Delgue representan un período suficiente para observar el impacto de una institución en la vida de una comunidad. “Cuando hablamos de 20 años hablamos de generaciones. Hoy tenemos exalumnos que fueron parte de este liceo y cuyos hijos también estudian aquí”, reflexionó.
La inspectora vinculó esta evolución al crecimiento que ha experimentado el extremo este de la ciudad, donde se han multiplicado las viviendas, los servicios, los comercios y la llegada de nuevas familias jóvenes. “Esta zona se ha convertido en un polo de crecimiento y merece contar con todas las oportunidades educativas. Por eso pensamos en completar la educación media y seguir fortaleciendo la oferta para los estudiantes”, sostuvo.
Para Delgue, la celebración es también una oportunidad para reconocer el trabajo silencioso de quienes han contribuido a construir la identidad de la institución. “Es un liceo que tiene muchas cosas buenas para destacar. Participan en clubes de ciencia, encuentros de informática, proyectos de robótica y numerosas actividades que muestran el compromiso de docentes y estudiantes”, señaló.
Dos décadas después de aquel comienzo en un edificio con apenas seis aulas, el liceo 7 se ha convertido en una pieza fundamental del desarrollo educativo del barrio Artigas, del barrio Uruguay y de todo el extremo este de Salto, reafirmando el valor de una comunidad que apostó por la educación como motor de crecimiento y transformación social.