Ingresá
la diaria Salto › Educación

CAIF Karen. Foto: Ariel Volpi

CAIF Karen: casi tres décadas acompañando a la infancia y a las familias con un trabajo que trasciende el cuidado diario

Con 223 niños de 0 a casi 4 años, el CAIF Karen es un referente social del barrio Malvasio y zonas cercanas. Su labor integra educación, salud, alimentación y acompañamiento a las familias.

Contenido exclusivo con tu suscripción de pago
Contenido no disponible con tu suscripción actual
Exclusivo para suscripción digital de pago
Actualizá tu suscripción para tener acceso ilimitado a todos los contenidos del sitio
Para acceder a todos los contenidos de manera ilimitada
Exclusivo para suscripción digital de pago
Para acceder a todos los contenidos del sitio
Si ya tenés una cuenta
Te queda 1 artículo gratuito
Este es tu último artículo gratuito
Nuestro periodismo depende de vos
Nuestro periodismo depende de vos
Si ya tenés una cuenta Ingresá
Llegaste al límite de artículos gratuitos
Nuestro periodismo depende de vos
Para seguir leyendo ingresá o suscribite
Si ya tenés una cuenta
o registrate para acceder a 6 artículos gratis por mes

Editar

En el corazón del barrio Malvasio funciona desde hace 29 años el Centro de Atención a la Infancia y la Familia (CAIF) Karen, una institución que hoy acompaña a 223 niños y sus familias, pero cuya historia comenzó con un gesto de solidaridad que cruzó el océano.

La psicóloga Letizia Zednicek, quien trabaja en el centro prácticamente desde sus inicios, recordó en charla con la diaria que el nombre Karen “homenajea a una ciudadana inglesa que, al atravesar una enfermedad terminal, y al querer mucho a Salto por sus termas, pidió que en lugar de flores tras su fallecimiento se realizaran donaciones para una obra social destinada a niños de Salto”.

Aquella voluntad encontró eco en la entonces maestra Estrella Finozzi, quien conocía las necesidades del barrio por su labor en la Escuela 88. Junto a la Intendencia, vecinos y la donación proveniente de Inglaterra, se transformó un terreno inundable en el espacio que hoy constituye uno de los principales referentes comunitarios de la zona. “Fue el deseo de una persona, pero también el compromiso de toda una comunidad que entendía que hacía falta un lugar para la primera infancia”, resumió Zednicek.

Actualmente el CAIF Karen recibe a 223 niños desde el nacimiento hasta los 3 años y 11 meses.

La trabajadora social Silvina Martinicorena explicó que “el centro no atiende únicamente a familias de Malvasio, sino también de Umpierre, Federico Moreira, Progreso, La Tablada, Mi Tío, La Reductora y otros barrios cercanos, conformando un área de influencia muy amplia”.

Respecto al ingreso, Martinicorena señaló que “el descenso de la natalidad modificó el escenario de años anteriores. Si bien históricamente se priorizaban las familias con mayor vulnerabilidad socioeconómica, en la actualidad prácticamente todos los niños que se inscriben logran acceder a un lugar, especialmente entre los 0 y 2 años”.

El centro cuenta con distintas modalidades de atención. Por un lado, el programa de Experiencias Oportunas, destinado a bebés y niños pequeños que concurren una vez por semana junto a un adulto referente. Por otro, Educación Inicial para niños de 1, 2 y 3 años, quienes asisten diariamente durante varias horas.

Uno de los aspectos destacados por las profesionales es el seguimiento permanente del desarrollo infantil. Zednicek explicó que el CAIF “trabaja bajo un enfoque de inclusión”, acompañando también a niños con trastornos del desarrollo, entre ellos casos de Trastorno del Espectro Autista (TEA), aunque aclaró que el centro no realiza diagnósticos médicos.

“Nuestro rol es observar el desarrollo integral y detectar señales de alerta. Cuando aparecen, coordinamos con pediatras, neuropediatras, fonoaudiólogos, psicomotricistas y demás especialistas para que las familias puedan acceder a la atención correspondiente”, indicó.

Martinicorena agregó que “muchas veces son las educadoras y técnicos del CAIF quienes detectan las primeras señales, incluso antes que la propia familia”. Ese proceso implica un acompañamiento prolongado, respetuoso y permanente, en el que también participan las instituciones de salud del departamento.

Lejos de limitarse al cuidado infantil, el CAIF Karen desarrolla un fuerte trabajo con madres, padres y referentes adultos. Psicólogos, trabajadores sociales, educadores y psicomotricistas participan en espacios de reflexión donde se abordan temas que surgen de las propias familias y de las evaluaciones institucionales.

Las temáticas incluyen crianza respetuosa, establecimiento de límites, uso de pantallas, corresponsabilidad en la crianza, salud mental y fortalecimiento de los vínculos familiares. “CAIF significa Centro de Atención a la Infancia y la Familia. Eso quiere decir que aquí el niño tiene un lugar, pero el adulto también tiene un espacio para ser escuchado, acompañado y cuidado”, destacó Martinicorena.

Cada año el equipo elabora un proyecto institucional que define las principales líneas de trabajo. De allí nacen talleres abiertos no solamente para las familias que concurren al centro, sino también para vecinos e instituciones de la zona.

Recientemente se desarrolló un ciclo sobre salud mental y prevención del suicidio, motivado por la preocupación que generan las situaciones de sufrimiento emocional detectadas en algunos referentes adultos.

Además, el próximo 30 de julio realizarán un taller sobre consumo de sustancias, “donde se buscará diferenciar el consumo del consumo problemático y presentar los recursos disponibles en la comunidad, como el Dispositivo Ciudadela y otros servicios especializados”.

También se organizaron jornadas sobre enfermedades frecuentes en la primera infancia, como pie-mano-boca, escabiosis e infecciones contagiosas, brindando herramientas para su prevención y promoviendo la consulta médica oportuna.

Las profesionales subrayan que todos estos encuentros buscan ofrecer soluciones prácticas. “La idea no es quedarse solamente con el problema, sino que cada persona se vaya con herramientas concretas y sepa dónde recurrir cuando necesita ayuda”, afirmó Zednicek.

La alimentación constituye otro de los pilares institucionales. Los menús son elaborados íntegramente en el centro bajo supervisión de una nutricionista, priorizando alimentos saludables y evitando productos ultra procesados o con colorantes.

Una institución que ya acompaña a tres generaciones

El CAIF Karen cuenta actualmente con un equipo integrado por aproximadamente 26 trabajadores entre educadoras, psicóloga, trabajadora social, psicomotricista, auxiliares, personal de alimentación y servicio. Todo el trabajo se desarrolla en coordinación permanente con INAU, supervisores técnicos y distintos organismos públicos.

Uno de los aspectos que más emociona al equipo es comprobar cómo el paso del tiempo consolidó un fuerte sentido de pertenencia. “Ya vamos por la tercera generación. Muchos de los niños que pasaron por el CAIF hoy regresan como madres y padres trayendo a sus propios hijos”, sostuvo Zednicek, agregando que “si el CAIF sigue existiendo después de casi 29 años es porque las familias confían en este equipo humano. Ese vínculo, construido día a día, es lo que hace posible acompañar a los niños y también a quienes los cuidan”.

¿Te interesa la cobertura periodística de Salto?
None
Suscribite
¿Te interesa la cobertura periodística de Salto?
Recibí la newsletter de Paysandú en tu email todos los miércoles.
Recibir