La Facultad de Psicología del Cenur Litoral Norte organiza la actividad “Hablemos de suicidio: formación comunitaria para escuchar y acompañar”, una propuesta que busca fortalecer las capacidades de la comunidad para detectar señales de alerta, brindar una primera escucha y orientar a personas que atraviesan situaciones de crisis.
En diálogo con la diaria, el psicólogo y docente Nelson Ponce explicó que la iniciativa surgió a partir de una inquietud planteada por integrantes del Ministerio de Salud Pública en el ámbito de la Mesa Departamental de Prevención del Suicidio. “Se identificó la necesidad de crear espacios de formación dirigidos tanto a la comunidad como a quienes trabajan en la atención directa”, señaló.
En ese marco se llevarán a cabo dos instancias de capacitación. La primera estará dirigida a la población en general y a agentes comunitarios, bajo el nombre “Hablemos de suicidio: formación comunitaria para escuchar y acompañar”. La segunda estará orientada específicamente a profesionales que se desempeñan en la atención de personas en situación de vulnerabilidad.
Ponce explicó que el objetivo del primer curso es ofrecer herramientas básicas para la escucha y el acompañamiento, comenzando por comprender qué es el suicidio y reconocer la complejidad de un fenómeno que responde a múltiples causas. La propuesta también abordará la identificación de factores de riesgo y de protección, con un fuerte énfasis en la promoción de la salud mental.
“Muchas veces las personas no dimensionan la importancia de cuidar la salud mental ni consideran que existen hábitos saludables que pueden fortalecernos frente a las crisis de la vida”, sostuvo el docente. En ese sentido, el curso buscará promover estrategias de prevención antes de que el malestar se transforme en una patología.
Otro de los ejes de la capacitación estará centrado en reconocer los signos y señales de alerta, así como los cambios de conducta que pueden indicar que un familiar, un amigo o un compañero están atravesando una situación compleja.
Además de aprender a identificar esas manifestaciones, los participantes recibirán orientación sobre cómo acercarse a la persona, qué decir y qué evitar durante una conversación en un momento de crisis, cómo desarrollar una escucha empática y a qué recursos o servicios derivar cuando sea necesario.
La formación también dedicará un espacio a reflexionar sobre los prejuicios y los mitos que aún persisten en torno al suicidio y a la búsqueda de ayuda, con el propósito de derribar barreras que muchas veces dificultan que las personas pidan apoyo a tiempo.
Invertir tiempo y recursos
En las últimas semanas, el suicidio de una enfermera de 27 años que trabajaba en un centro de tratamiento intensivo (CTI) volvió a poner sobre la mesa la salud mental de quienes desempeñan tareas de alta exigencia emocional. A ese caso se suma una realidad ampliamente documentada en Uruguay: las elevadas tasas de suicidio entre funcionarios policiales.
Consultado sobre estas situaciones, Nelson Ponce subrayó la importancia del autocuidado y de que cada persona invierta tiempo y recursos en su propia salud mental. “La pregunta es qué hacemos cada uno de nosotros para cuidarnos, especialmente cuando trabajamos en ámbitos con presión constante, sufrimiento y vulnerabilidad”, planteó.
Para el docente, si bien en los últimos años la salud mental ha ganado espacio en la agenda pública, todavía persiste una mirada fragmentada. “Hoy se habla mucho de empatía, de promoción y de prevención, pero la salud mental sigue separada de la salud física. No la entendemos como una dimensión integral del bienestar”, señaló.
En ese sentido, sostuvo que el cuidado de la salud mental debería asumirse con la misma naturalidad con la que se promueve la actividad física o una alimentación saludable. “Cuando ese cuidado no existe o llega tarde, aparecen las consecuencias más graves, entre ellas el suicidio”, advirtió.
Ponce también se refirió a las dificultades que enfrentan algunos colectivos para pedir ayuda. En el caso de la Policía, explicó, muchos funcionarios evitan expresar que atraviesan un problema de salud mental por temor a las consecuencias laborales. “Si manifiestan que tienen depresión o algún otro padecimiento, pueden retirarles el arma reglamentaria y eso implica una disminución de sus ingresos.
Ese impacto económico hace que muchas personas prefieran callar antes que buscar apoyo”, indicó.
La capacitación se brindará los días 4, 5, 6, 7 y 11 de agosto, de 18.00 a 22.00, en el Aula Magna del Cenur Litoral Norte de la Universidad de la República en Salto.