El director de Desarrollo Social de la Intendencia de Salto, Facundo Marziotte, en diálogo con la diaria realizó un balance positivo del funcionamiento de los seis comedores que actualmente gestiona la comuna, destinados a atender a personas que atraviesan situaciones de vulnerabilidad alimentaria.
Marziotte explicó que el sistema implica una coordinación permanente entre los funcionarios municipales, las trabajadoras sociales y el Instituto Nacional de Alimentación (INDA), especialmente en materia nutricional.
El director agregó que se están realizando modificaciones en los menús de acuerdo con el cambio de estación, buscando adaptar la alimentación a las condiciones de primavera y verano.
En cuanto a la cantidad de personas atendidas, Marziotte indicó que la cifra es variable, pero se ubica “en el entorno de los cuatrocientos platos diarios solamente en los comedores”.
La atención se amplía si se consideran las prestaciones que se brindan en los hogares dependientes de la Dirección de Desarrollo Social. “Nosotros hacemos mucho más, llegamos a los setecientos por día si sumamos los hogares que también tenemos, los platos que además son almuerzo, cena, tenemos también desayuno y merienda”, detalló.
El número de usuarios tuvo un incremento durante esta semana debido a la coordinación entre Primaria e INDA para atender a niños y niñas durante las vacaciones escolares, cuando dejan de recibir la alimentación en sus centros educativos. No obstante, Marziotte indicó que “el aumento no ha generado una variación significativa en la demanda general”.
El director explicó que para acceder a los comedores no existe un trámite previo que pueda convertirse en una barrera para quien necesita alimentación. “Simplemente llegan al comedor, la persona recibe el alimento y posteriormente puede mantener una entrevista con una trabajadora social para conocer su situación y determinar si requiere otro tipo de asistencia”.
A partir de ese primer contacto, se realiza un seguimiento de la situación social y, cuando corresponde, se articula con el Ministerio de Desarrollo Social u otras instituciones “para resolver necesidades vinculadas a documentación u otras problemáticas”.
Actualmente, los seis puntos están ubicados en distintos barrios de la ciudad: en Don Atilio, en el IPRU; en Santa Teresita, junto a la capilla de Salto Nuevo; en el merendero del barrio Andresito; en calle 19 de Abril, donde funcionaba la Casa de la Juventud; en el Club Barcelona, en barrio La Humedad; y en el Club Rodó, en la zona de barrio La Amarilla. Además, quienes necesiten asesoramiento pueden concurrir a la Dirección de Desarrollo Social, en Juan Carlos Gómez 82.
Marziotte remarcó que la comida se entrega gratuitamente todos los días y que existe un trabajo de planificación que involucra a funcionarios municipales y profesionales de la nutrición.
También destacó el trabajo de los funcionarios municipales y la colaboración del Centro Coordinador de Emergencias Departamental (Cecoed) para sostener la logística necesaria.
Uno de los aspectos que había generado planteos durante el pasaje del anterior sistema de entrega de alimentos al modelo de comedores fue la situación de las personas que, por distintas razones, no podían trasladarse hasta los nuevos puntos.
Marziotte señaló que esas situaciones continúan siendo contempladas. “Tenemos excepciones en algunos de estos comedores”, indicó, explicando que “desde el comienzo de la actual gestión se trabajó junto con el Mides para identificar a quienes dejaron de concurrir y conocer los motivos”.
El objetivo, según explicó, “fue detectar los casos que necesitaban una respuesta particular y evitar que el cambio de sistema dejara sin atención a personas que dependían de la alimentación recibida”. Como ejemplo del crecimiento de la demanda, mencionó el comedor de Don Atilio. “En el comienzo del comedor del barrio Don Atilio fueron tres personas el primer día y hoy tenemos arriba de 60 platos diarios”, señaló.
Para Marziotte, además de la respuesta alimentaria, ese espacio ha permitido generar vínculos entre los usuarios y fortalecer la comunidad del barrio.
Relación con Ollas y Merenderos
Consultado sobre el vínculo actual entre la Intendencia y el colectivo Ollas y Merenderos, el jerarca sostuvo que la relación es “muy buena” y afirmó que existe disposición para recibir planteos y analizar formas de colaboración.
Marziotte señaló que recientemente integrantes del colectivo le comunicaron que presentarían una solicitud de apoyo, ante la cual aseguró que no existe una negativa de antemano. Sin embargo, marcó una diferencia respecto del modelo aplicado durante la administración anterior, cuando parte de los recursos provenientes de la Zona Azul eran destinados al colectivo. “Lo que no estamos de acuerdo es transferir la responsabilidad a un colectivo de Ollas y Merenderos”, afirmó.
Según su posición, la política alimentaria debe permanecer bajo responsabilidad del gobierno departamental, en coordinación con el gobierno nacional a través de INDA. El director sostuvo que “esto implica garantizar condiciones de higiene, control nutricional y una adecuada elaboración de los alimentos”.
Al mismo tiempo, reconoció el papel que cumplen las ollas y merenderos como complemento de la asistencia municipal, “sobre todo los fines de semana o algunas tardes o noches, el trabajo que nosotros hacemos”, indicó.
Como parte de la estrategia de Desarrollo Social, la Intendencia busca incorporar actividades que permitan que los usuarios obtengan herramientas adicionales a la asistencia alimentaria. Marziotte puso como ejemplo un taller de elaboración de pizzas realizado junto al maestro pizzero Luis Núñez, campeón panamericano, quien comenzó la actividad en el comedor de Don Atilio.
La propuesta tendrá continuidad los días 28 y 29 en el Club Barcelona, donde funciona otro de los comedores. Lo que nosotros queremos es que la gente que concurre al comedor no solo se sirve un plato de comida sino que tenga una herramienta más”, afirmó.
La intención es que esos conocimientos puedan ser utilizados tanto para elaborar alimentos para la familia como eventualmente para generar una fuente de ingresos.