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Barrio Andresito 2. (Archivo, agosto de 2026)

Foto: Ariel Volpi

La lluvia vuelve a dejar en evidencia la falta de respuestas en Salto

Vecinos de Andresito 2 denunciaron que el agua volvió a ingresar a sus viviendas y cuestionaron la respuesta del Cecoed y la Intendencia de Salto.

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Desde el sábado 26, el norte del país permanece bajo advertencias por tormentas intensas y severas. Las precipitaciones dejaron acumulados particularmente elevados en distintos puntos del departamento de Salto.

En Pueblo Quintana, por ejemplo, se registraron 320 milímetros de lluvia en 48 horas, de acuerdo con los datos publicados por el Instituto Uruguayo de Meteorología (Inumet).

En la ciudad de Salto, el acumulado fue considerablemente menor: 32 milímetros. Sin embargo, para quienes viven en zonas con infraestructura precaria, incluso una lluvia de esa magnitud puede convertirse rápidamente en un problema. Es lo que volvió a ocurrir en el barrio Andresito 2, donde vecinos denunciaron que el desborde de una zanja provocó el ingreso de agua a varias viviendas.

La situación volvió a poner en agenda un reclamo que los habitantes del barrio vienen realizando desde hace tiempo: la necesidad de contar con una respuesta permanente para evitar que cada episodio de lluvias termine afectando a las familias que viven en las zonas más vulnerables.

Erika Alayón, delegada del barrio, dijo a la diaria que “Cuando llueve, desborda la zanja y el agua ingresa a las construcciones de todos los vecinos”, señaló.

Con una tregua en las precipitaciones, las familias comenzaron a reacomodar sus viviendas y pertenencias. Alayón indicó que estaba previsto que las lluvias dieran una pausa durante este martes, aunque existe la posibilidad de que vuelvan a registrarse precipitaciones durante el fin de semana.

La vecina volvió a cuestionar la respuesta del Centro Coordinador de Emergencias Departamentales (Cecoed) y de la Intendencia de Salto. Según relató, ante la situación generada por las lluvias, el Cecoed entregó tres trozos de nailon para siete familias.

El episodio, para los vecinos, vuelve a evidenciar las dificultades que enfrentan las familias que viven en condiciones precarias y que quedan particularmente expuestas ante cada temporal. El reclamo no se limita a la asistencia cuando ocurre la emergencia, sino que apunta a encontrar soluciones que eviten que el problema se repita cada vez que llueve.

Ollas y merenderos

La situación de vulnerabilidad también alcanza a otro sector que desde hace meses reclama respaldo de la administración departamental: el colectivo de ollas y merenderos de Salto.

Según los datos aportados por los organizadores, alrededor de 2.000 personas concurren cada semana a estos espacios para acceder a un plato de comida. Los alimentos secos son proporcionados por el Ministerio de Desarrollo Social (Mides), mientras que la carne y las verduras deben ser financiadas por los propios organizadores de las ollas.

Desde la Intendencia de Salto, sostienen los referentes del colectivo, hasta el momento no se ha concretado una colaboración con estos espacios.

Durante la administración del frenteamplista Andrés Lima, se había aprobado una partida económica para las ollas, financiada con parte de lo recaudado a través del sistema de estacionamiento tarifado de la zona azul. Ese mecanismo representaba una ayuda de 250.000 pesos mensuales.

La falta de apoyo actual es cuestionada por integrantes de la oposición departamental. En diálogo con la diaria, el edil del Frente Amplio Mario Furtado sostuvo que existe una “sensación de inoperancia total” por parte del gobierno departamental.

La coincidencia entre ambos reclamos (el de las familias afectadas por las lluvias y el de las ollas que sostienen parte de la alimentación de los sectores más vulnerables) vuelve a poner el foco sobre la capacidad de respuesta de la administración departamental frente a situaciones que, lejos de ser excepcionales, se repiten y afectan de manera directa a los sectores con menos recursos.

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