¿Cuál es la cantidad de mano de obra empleada durante 2026 en la industria de la construcción?
En agosto de este año, según las cifras que nos envió el BPS [Banco de Previsión Social], hay 57.500 obreros directos. Considero que este es un número estructural y no coyuntural. También se estima siempre que por cada obrero directo hay uno indirecto; el directo es el que está en la obra y el indirecto es el que está fuera de ella, por lo tanto, podemos hablar de más de 120.000 personas trabajando relacionadas con el sector. Además, esta cifra es una proyección que viene en alza, es algo que viene aumentando paulatinamente. De esta cantidad de obreros, diría que 70% pertenece a la obra privada y, dentro de este porcentaje, la mayoría trabaja en vivienda, sin ninguna duda.
También trabajan otras personas, desde profesionales como escribanos, contadores o abogados, hasta el almacén de la esquina que vende más pan o más bizcochos. Además, la obra, una vez que termina, sigue generando trabajo alrededor. A todo esto le llamo el “círculo virtuoso de la obra”.
¿Qué cifra de inversión privada se maneja actualmente y en qué proyectos se está invirtiendo mayoritariamente?
Como es notorio, la vedette es la vivienda promovida, cuyos mentores somos nosotros, ya que fuimos los que en 2010 le llevamos el proyecto al presidente José Mujica, quien actuó con mucha diligencia, y luego en 2011 fue ley.
Los principales proyectos se encuentran entre la vivienda promovida, que son inversiones menores, megaproyectos, que son inversiones de cinco millones de dólares para arriba, y Entre Todos, que es un plan nuevo y lo estamos instrumentando con la ministra de Vivienda [y Ordenamiento Territorial, MVOT], Tamara Paseyro, el cual está pensado para personas de menores ingresos.
Hace poco hicimos un relevamiento con los 25 promotores más notorios y los de mayor poder de inversión, diciéndoles que sus nombres iban a permanecer de forma anónima. Le preguntamos a cada uno qué cifra de inversión maneja, y el resultado fue de 4.000 millones de dólares de acá a febrero de 2028. La obra es algo que se da de forma progresiva: hoy se invierte algo, el año que viene se invierte más o se invierte menos. Desde ahora hasta febrero de 2028 vamos a contar, como mínimo, con 4.000 millones de dólares de inversión por parte de los privados, y esto solo lo consulté con estos promotores; al menos falta consultar a cerca de 150.
El convenio colectivo firmado entre el Sindicato Único Nacional de la Construcción y Anexos (Sunca) y las cámaras de la construcción establece, entre varios otros puntos, una reducción de la jornada semanal que va de 44 a 40 horas, sin pérdida salarial y bajando una hora por año a partir de 2027 hasta llegar a las 40 horas en 2030. ¿Qué opinión tenés de la firma de este convenio colectivo sobre este punto en particular?
En principio, lo que dijimos fue: “Bien, bajen a 40 horas, pero cobren 40 horas”, pero lo que al comienzo pareció algo complicado luego se fue diluyendo, y fue una conquista que obtuvo el Sunca. Nosotros logramos, como contrapartida, si se le puede llamar así, que fuera un convenio largo, de cinco años, algo totalmente desusado en la industria, y pensamos esto como para que la gente se fuera acomodando a todos estos cambios. Entonces, en esos cinco años todo se diluye más, por lo tanto, ya no es tan complicado para nosotros.
A nivel del sector de la promoción privada no ha causado ningún efecto. Al principio sí, pero luego se fue diluyendo. Lo que sí hay que tener en cuenta es que el promotor no puede trasladar eso que pierde, es decir, por esa hora menos de trabajo de los obreros no puede subir los precios antojadizamente, porque, si lo hace, tal vez no le compra nadie, por lo tanto, el promotor esa hora la tiene que absorber. Pero habrá que ver qué pasa cuando llegue el momento, si se puede trasladar un poco más el precio o no, hoy no lo puedo decir. Lo que sí puedo decir es que lo que en un principio parecía traumático ahora realmente se ha diluido.
Al ser un convenio histórico por este tema, ¿qué valor considerás que tiene para la industria y para el país?
La reducción de la cantidad de horas de la jornada semanal es un tema que está en el mundo; por ejemplo, ya hay países de Europa que han reducido paulatinamente las horas. Uno valora que el obrero pueda tener más tiempo con la familia y que realmente tenga más tiempo de ocio y de esparcimiento, creo que es algo bueno porque, en definitiva, capaz rinde más y hace que la productividad mejore.
Que la comisión de productividad no sea un saludo a la bandera.
Algunos otros puntos que alcanza la firma del convenio son, por ejemplo, que los trabajadores puedan realizarse exámenes médicos y controles preventivos, el abordaje y la atención a los problemas de salud mental y el consumo problemático de sustancias, y la introducción de protocolos de acción estableciendo que los trabajadores recibirán prendas y calzado para realizar sus tareas teniendo en cuenta las condiciones climáticas. ¿Cuál es tu consideración acerca de estos y otros puntos que también forman parte de este acuerdo?
Son aspectos de humanidad. Ahora, por ejemplo, se les va a dar dos equipos por año en invierno y otros dos en verano, antes era uno y uno. En esto hubo total consentimiento. Se les da campera para el invierno y protector solar para el verano para prevenir el cáncer de piel. También se concedió una hora para los cuidados que tienen que ver con la próstata, un tema que ya empieza a incidir en la gente que tiene más de 40 años.
El tema de salud mental está hablado y hay una comisión prevista en el convenio, pero aún no hay definición. Hay una comisión que empezó a trabajar con un asesoramiento de psiquiatras y psicólogos de la Universidad de la República para orientar en el tema. El Sunca quiere un nosocomio privado de salud mental y no creo que sea algo que se pueda hacer, pero creo que ya el hecho de conversarlo es un avance, aunque hoy no es algo que pueda definir en qué va a quedar, porque no quedó establecido en el convenio una fecha determinada para llevarlo adelante. Pero sí es un tema que está encima de la mesa.
Sin ninguna duda, todo esto ayuda al fortalecimiento de los vínculos laborales. Como contrapartida, pedimos mayor productividad. Hay una comisión de productividad en el convenio y, hablando con el ministro de Trabajo [y Seguridad Social], Juan Castillo, le decía que ojalá esta comisión no sea un saludo a la bandera, porque estoy cansado de hablar de productividad en los convenios y, sin responsabilizar a nadie en particular, este aumento en la productividad no se plasma en los hechos. Por esto, desde la APPCU le planteamos a Castillo, al igual que lo hicimos con el anterior ministro, Pablo Mieres, la creación de un instituto de la productividad.
¿Quién integraría este instituto y cuáles serían sus funciones?
Gente preparada que esté por encima de todas estas cosas y que entienda de estos temas. En Australia existe un instituto de la productividad que camina muy bien, por lo tanto, no somos originales. Ellos se reúnen por sectores, como el comercio, servicios, hotelería o construcción, y conocen el rendimiento de la gente en determinadas funciones.
La idea acá es la misma, y es contar con gente vinculada a la construcción y con experiencia en la industria para determinar una referencia a la hora de establecer un ideal de productividad, que, grosso modo, es rendir más en menos tiempo. Por ejemplo, para levantar un muro, el ideal sería determinado tiempo. Buscamos también que esto sea algo objetivo, que no beneficie ni al empresario ni al obrero.
Por ahora, todo esto es solo una idea planteada desde APPCU que están evaluando las autoridades correspondientes, y es algo que no está en el convenio.
¿Cuál es tu postura respecto al proyecto sobre monoambientes?
La exposición de motivos de Gustavo González [senador del Frente Amplio] es una expresión de buena voluntad. Por supuesto que la gente debería vivir en más de 25 metros cuadrados, es deseable, no estoy diciendo que no, pero en la exposición, González no fundamentó sus dichos, hizo una especie de voluntarismo. Según él, no es digno que alguien viva en 25 metros cuadrados, pero hay gente que no puede vivir en más metros porque no tiene dinero.
Actualmente, el 80% de los monoambientes que están habitados lo están por una sola persona. Esto se da mucho, por ejemplo, con estudiantes del interior que tienen dinero para pagar solo eso y no pueden pagar más, y si pagan por algo de un dormitorio, seguramente tienen que resignar el barrio y se tienen que ir más alejados del Centro de Montevideo, que es donde están muchos de los centros de estudio.
¿Quién determina la superficie mínima habitable? ¿Gustavo González? Ojalá la gente pudiera vivir en 40 metros, pero cuando no se puede, hay que admitir esta categoría más pequeña. No sé si el Frente Amplio comparte unánimemente lo de González, aunque sí es de estilo que varios senadores presenten el proyecto, pero después es distinto que lo voten.
El 75% de las personas que viven en monoambientes son inquilinos, no propietarios. Además, el monoambiente, y esto está constatado en la Agencia Nacional de Vivienda, es la tercera posibilidad del promotor. Es decir, cuando un promotor invierte, primero siempre apunta a un dormitorio, después a dos dormitorios y, por último, si no llega por la estructura, por el diseño o porque no puede hacer otra cosa, hace monoambientes. El monoambiente es la tercera opción de un promotor, luego recién vienen las opciones de tres y cuatro dormitorios.
También, relacionado con esto, en julio de este año declaraste que este proyecto ya venía ralentizando la inversión de los promotores privados y que todo esto trae una serie de cuestiones que merman la intención de invertir.
En su momento dije que esto había desestimulado un poco la inversión, pero creo que ahora ya no viene pasando, se sigue invirtiendo y sigue habiendo monoambientes. En vivienda promovida, de los proyectos que se presentan, el monoambiente representa el 9%, el 91% restante son viviendas de un dormitorio, dos dormitorios y tres dormitorios. Creo que es un porcentaje mínimo que tampoco me parece tan significativo.
Hoy no considero que la inversión de los promotores privados se vea ralentizada, creo que es algo que ha sido superado, pero confiamos en que los monoambientes persistan, y entendemos que esto va a pasar. Creo que es un proyecto de buena voluntad; los argumentos de González son voluntaristas, pero no tienen asidero.
¿Cómo ves actualmente la Estrategia Nacional de Desarrollo?
No quisiera ser escéptico, pero creo que por ahora es un saludo a la bandera, está llena de buenas intenciones que capaz se plasman en los hechos, pero no lo sé.
¿Cuáles son las perspectivas para 2027 en cuanto a que se mantenga la tendencia del aumento de mano de obra empleada en el sector?
Todo induce a que vamos a tener un buen cierre de año y que este aumento va a continuar el año que viene; la flecha es hacia arriba.
¿Qué perspectivas hay sobre la cantidad de inversión privada para el año que viene?
Hay mucha tierra comprada, y cuando un promotor compra tierra, es porque en algún momento lanza un producto. Hay mucho terreno comprado en Montevideo, y en Canelones hay un boom. Creo que vamos a tener muy buenos números, y más aún teniendo en cuenta la cifra de inversión mínima de 4.000 millones de dólares que obtuvimos de acá a febrero de 2028.