Trabajo Empleo y producción

(Archivo).

Foto: Ernesto Ryan

La visión del empresariado sobre proyecto de nocturnidad: plazo de adaptación, tres horas efectivas y compensaciones escalonadas

Un representante de la Cámara de Comercio y Servicios del Uruguay planteó bajar de cinco a tres las horas de trabajo efectivo para recibir la compensación por nocturnidad y aplicar una “tasa escalonada” según el tiempo trabajado.

Contenido exclusivo con tu suscripción de pago
Contenido no disponible con tu suscripción actual
Exclusivo para suscripción digital de pago
Actualizá tu suscripción para tener acceso ilimitado a todos los contenidos del sitio
Para acceder a todos los contenidos de manera ilimitada
Exclusivo para suscripción digital de pago
Para acceder a todos los contenidos del sitio
Si ya tenés una cuenta
Te queda 1 artículo gratuito
Este es tu último artículo gratuito
Nuestro periodismo depende de vos
Nuestro periodismo depende de vos
Si ya tenés una cuenta Ingresá
Llegaste al límite de artículos gratuitos
Nuestro periodismo depende de vos
Para seguir leyendo ingresá o suscribite
Si ya tenés una cuenta
o registrate para acceder a 6 artículos gratis por mes

Editar

El 14 de octubre, delegaciones de la Federación Uruguaya de Empresas de Seguridad (Fudes), la Cámara de Industrias del Uruguay (CIU) y la Cámara de Comercio y Servicios del Uruguay (CCSU) asistieron a la Comisión de Legislación del Trabajo y Seguridad Social de la Cámara de Diputados. Representantes de las gremiales opinaron sobre el proyecto de ley que presentó la bancada del Frente Amplio (FA) para modificar la redacción del artículo 4 de la ley que regula el trabajo nocturno y eliminar la “limitante” de trabajar cinco horas continuas para acceder a compensaciones, al tiempo que elevaron una serie de propuestas.

Actualmente, la Ley 19.313 establece como trabajo nocturno “todo aquel que se desempeñe entre las 22.00 y las 6.00 del día siguiente”. Plantea una “sobretasa mínima de 20% para las distintas áreas de actividad o equivalente en reducción horaria en aquellos casos que no lo tengan comprendido en su salario específico” para los trabajadores que desarrollen tareas en esa franja horaria durante “más de cinco horas consecutivas por jornada de labor”. No obstante, algunas empresas dividen sus turnos para evitar el pago, y la exposición de motivos del proyecto del FA indicó que un “conjunto importante” de trabajadores no accede a este beneficio, pero aun así debe retornar a sus hogares en horarios con menos disponibilidad de transporte y “expuesto a mayor inseguridad”.

Como representante de la CIU, durante la instancia parlamentaria el abogado Gonzalo Irrazábal dijo que, tras una serie de consultas sectoriales, “no se recibieron muchas objeciones, ni objeciones terminantes”, pero en su alocución propuso “un plazo de puesta en práctica” con el objetivo de que “aquellas pymes [pequeñas y medianas empresas] que tienen uno, dos, tres o cuatro trabajadores, y tengan que cambiar los turnos, puedan insertarse en el sistema, si es que este proyecto finalmente resulta aprobado”.

Por otro lado, la CCSU propuso una opción para lidiar con los casos de “solapamiento” de horarios que buscan no alcanzar la quinta hora y evitar pagar las compensaciones: “Una de las alternativas es bajar las cinco horas efectivas a tres horas efectivas; por lo menos tiene que haber tres horas efectivas. Eso es muy bueno, porque es imposible que los turnos cambien cada dos horas si tienen que hacer una jornada de ocho horas desde las 22.00 a las 6.00. En realidad, es inviable que cada dos horas se cambie la organización y los turnos, porque mientras llega un turno, ya está saliendo el otro”, dijo el abogado Diego Yarza.

A su vez, indicó que exploraron la posibilidad de implementar una “tasa escalonada”, porque no “parece adecuado” que la compensación sea efectiva desde la primera. El esquema, que también implica plantear tres horas de trabajo efectivas, consiste en que durante la primera haya una compensación del 5%, en la segunda del 10% y a partir de la tercera pase al 20%, lo que entienden que permitirá una mejora en derechos laborales, mientras que “las empresas se podrían acompasar mejor a la situación”. Finalmente, adhirió a la iniciativa de la CIU para que exista “un período de adaptación de, por lo menos, seis meses”, con el objetivo de que las empresas puedan organizar sus turnos, presupuestos y economías, además de proponer alguna clase de distinción según el porte de cada una.

Las preocupaciones de los empresarios

Irrazábal marcó “dos preocupaciones importantes”. “La legislación no atiende como debería la heterogeneidad que hoy tiene nuestro sector empresarial –más allá de algunas variantes mínimas– y, en segundo lugar, que, en esa misma heterogeneidad, tampoco se le presta la debida atención al 98% de las empresas de nuestro país, que son las pymes y mipymes”, señaló frente a los diputados respecto a una “impronta” que prevén que “vaya siendo atendida”.

Por otro lado, apuntó al aumento de costos, que “no se agota en la sobretasa” y tiene como posible consecuencia su traslado a precios, particularmente en productos que inciden sobre la inflación. Como “no todos los sectores son iguales” y no impactan de la misma forma en la economía, entienden necesario contemplar las diferencias y que “en algún momento esto se debe dejar librado a la negociación colectiva de cada sector o subsector de actividad”.

Se preguntó si el actual es el “momento económico propicio para sumar costos laborales”, si corresponde hacerlo “por fuera de la negociación por sector” y si “es lo mismo la compensación de salud de la primera hora –que es el fundamento que vimos en el proyecto de ley– que de la última”. Dijo que el proyecto de ley “castiga” pasar el umbral de las 22.00, pero aseveró que se ve afectado de igual manera “quien trabaja de cuatro a cinco de la mañana”, y consultó si “en algún momento se pensó en algo proporcional” para actividades que terminan a las 23.00, como la gastronómica.

“Tenemos cierta discrepancia con respecto a que toda fracción de trabajo entre las 22.00 y las 6.00 se convierta en una compensación automática, uniforme, sin un umbral –como había antes– de trabajo efectivo, sin exigir un mínimo de tiempo de trabajo y, lógicamente, sin un estudio previo por sector de actividad o sin tener en cuenta la heterogeneidad”, expresó, por otro lado, Yarza en nombre de la CCSU.

Aseguró que las modificaciones incidirán en forma desigual en distintos sectores, algo que “sin duda” llevará a una mayor obligación salarial, pero también a “un traslado a los precios, a una diferencia en los márgenes operativos que puedan presentar las empresas, a un análisis sobre lo que ocurrirá con los convenios colectivos que se realizarán, o que ya tienen validez y tienen pactado este tipo de trabajo efectivo para tener la nocturnidad”. Además, puso la lupa en los contratos y las licitaciones públicas ya vigentes, dado que muchas empresas licitan con una cotización determinada en el momento de la oferta.

Asimismo, dijo que la postura de la Unión Nacional de Trabajadores de Seguridad “se basó en algunos casos muy particulares y puntuales”, por lo que llamó a pensar en las “consecuencias” que traería realizar la modificación “solo para atender un tema tan particular y específico”. Además, solicitó a los legisladores relevar “qué impactos podría traer esta modificación en estos sectores del comercio, los servicios y las industrias”, que no solamente serán económicos, sino que también requerirán “reajustar contratos”, lidiar con “tensiones entre las cotizaciones y los precios vigentes en las licitaciones”; al tiempo que “puede haber cambios de turnos”, que “se acelere la automatización” o incrementarse el “riesgo de la informalidad” en aquellas empresas con menor capacidad de adaptación.

La Fudes en línea con el planteo, pero con “paréntesis” por licitaciones

Ernesto Larrosa, presidente de la Fudes, planteó que están de acuerdo con los cambios propuestos aunque, de aprobarse la ley, prevén “pedir que las licitaciones que estén en proceso puedan finalizarse” y se haga “un paréntesis” para las empresas que les quedan “seis meses, tres meses o un año de contrato”, ya que “los números dependen de eso”.

Indicó que desconocen la cantidad de trabajadores que abarcará la modificación, pero aseguró que la mayoría de las empresas paga la nocturnidad desde las 22.00 hasta las 6.00, independientemente del número de horas trabajadas. El secretario de Fudes, Daniel Erosa, señaló que en un principio “eran pocas” las empresas que establecían los turnos de manera que les permitiera evitar la erogación, pero los clientes comenzaron a exigir esa modalidad al ver “un beneficio en el precio final” y otras lo implementaron ante el riesgo de perder negocios.

¿Te interesa el trabajo?
Suscribite y recibí el newsletter de Trabajo en tu email.
Suscribite
¿Te interesa el trabajo?
Recibí la newsletter de Trabajo en tu email todos los jueves.
Recibir