En un momento en que el sector vitivinícola atraviesa serias dificultades, y fundamentalmente los viticultores de pequeña escala, comenzó el proceso de formación de una cooperativa que, finalmente, cuajó en diciembre de 2015 con la creación de Establecimientos Viticultores Cooperativistas de Canelones (Vicca).
Según cuenta Griselda Mendieta, una de las socias fundadoras, “a raíz de los problemas que había con la comercialización y el precio del vino, de que quedaba uva en el campo… debido a la coyuntura que vivíamos, algo había que hacer. Entonces nos arriesgamos. Empezamos a reunirnos y en principio nos juntamos 23 viticultores, todos de menos de cinco hectáreas y con diferentes tipos de uva”.
El nacimiento de Establecimientos Vicca no fue sencillo, pero el colectivo contó con los apoyos necesarios para que la idea se materializara. Griselda recuerda que “empezaron los contactos con el Foro Mundial de Cooperativas Vitivinícolas (FMCV). Vino uno de sus integrantes a Uruguay y empezó un proceso de capacitación, para ver qué era una cooperativa, cómo podíamos hacer para integrarla y los beneficios” de trabajar en forma cooperativa.
El grupo elaboró el proyecto “Formación de cooperativa y desarrollo de productos de vitivinicultores canarios”, y lo presentó al llamado a iniciativas locales realizado por el programa Uruguay Más Cerca, dependiente de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto (OPP) de Presidencia de la República, en convenio con el Centro de Viticultores del Uruguay y con el apoyo de la Agencia de Desarrollo Rural y de la Unidad de Desarrollo Cooperativo de la Intendencia de Canelones.
“Cuando la cooperativa se integró, empezó a funcionar en el Polo Tecnológico Canario, que está en Las Piedras, en la ruta 67”, recordó Griselda, y agregó que también crearon lazos y recibieron el apoyo de otras organizaciones e instituciones, por ejemplo, Cooperativas Agrarias Federadas, el Instituto Nacional de Vitivinicultura, el Instituto Nacional de Cooperativismo y el Instituto Nacional de Colonización.
Viñedo Don Aldo, el 10 de febrero, en Santa Lucía, Canelones. Foto: Alessandro Maradei
Este último, según informó Alondra Preiero, fundadora y actual presidenta de la cooperativa, le adjudicó a Establecimientos Vicca “un predio de 86 hectáreas (en la colonia José Segade, en el paraje Las Brujas, Canelones), de las cuales unas 50 son ideales para viña debido a la altura, el tipo de suelo y demás. Ya estamos empezando las tareas de preparación de la tierra, y en mayo se encargarán plantas para hacer la plantación en octubre”.
Las 36 hectáreas restantes son “un campo muy lindo para hacer actividades de enoturismo. Y también se podría complementar con otra plantación”.
Foro Mundial de Cooperativas Vitivinícolas
El Foro Mundial de Cooperativas Vitivinícolas es, desde 2011, un ámbito de encuentro y debate entre las cooperativas con mayor dimensión de las principales zonas de producción vitivinícola del mundo: América, Europa y Oceanía.
Se plantea como objetivo principal “generar alianzas estratégicas para mejorar la competitividad de todas las cooperativas vitivinícolas en el mercado global, a través de un comercio justo y equitativo para productores y consumidores, bajo el paradigma de la sostenibilidad económica, social y medioambiental”, según indica la organización en su portal de internet.
Más del 63% de la producción de la vitivinicultura mundial es de origen cooperativo y solo el 12% se comercializa directamente al consumidor, por lo que esta entidad pretende trabajar con mucho ahínco en acercar a productores y consumidores, minimizando el impacto de intermediaciones que agregan precio pero no valor a los productos.
Al igual que en alguno de los predios de cooperativistas, en el campo adjudicado por Colonización se plantará una nueva cepa, la Albariño, que según Griselda “es una variedad de uva de Galicia, de la provincia de Pontevedra, donde se usa para hacer un vino blanco muy rico, lo que es un vino caro”.
La implantación de esta variedad surge gracias al acuerdo suscrito a través del FMCV, entre Establecimientos Vicca y la cooperativa española Martín Códax. La alianza permitirá la elaboración en nuestro país de vino Albariño, que será comercializado por la cooperativa española en los mercados internacionales con su marca, pero destacando su origen uruguayo. “Ellos tienen los canales de comercialización, exportan a 52 países. Se plantean como objetivo llegar a 2030 con 500.000 botellas de 750 cc exportadas desde aquí”.
Cooperativizarse permitió que los productores socios avanzaran un paso en la cadena
Para Alondra, “este proyecto nos permitirá crecer de manera sostenible, generar empleo local y proyectar nuestra producción al mundo, con raíz cooperativa y compromiso social”.
Con el predio de Colonización, Establecimientos Vicca “tiene ahora una base física”, dijo Alondra, y agregó que, eventualmente, “como el campo este tiene unas edificaciones, capaz que se pueden aprovechar para hacer una bodega propia”.
En la actualidad, la cooperativa cosecha su uva y la manda procesar a una bodega, para después fraccionar el vino obtenido en la planta “envasadora propia, que tenemos desde hace tres años. Este fue un gran logro”, sostuvo Griselda.
A lo largo de estos diez años, la cooperativa vio reducido su número de integrantes. De los 23 fundadores quedan 15, porque algunos “se han jubilado y tenemos dos o tres casos que dejaron la actividad”, aunque Alondra destacó que “en este momento estamos preparando una modificación del reglamento interno, así se convoca a interesados en integrarse a la cooperativa. Hay cuatro personas que ya se han acercado con esa intención”.
Programa de Viticultura Sostenible del Inavi
La gestión del ambiente, el respeto por las personas y sus condiciones de trabajo, y los métodos para el control de plagas con el fin de ofrecer un producto inocuo para la elaboración del vino son los aspectos que considera el programa Viticultura Sostenible, del Instituto Nacional de Vitivinicultura (Inavi), para certificar viñedos en base a la adopción de prácticas de manejo sostenible.
Los viñedos certificados reciben el sello Uruguay Sustainable Winegrowing, que distingue a los productores comprometidos con la viticultura sustentable. Para viñedos, asegura que la uva fue cultivada bajo estándares de sostenibilidad. Para bodegas, mediante la certificación de cadena de custodia, permite que el vino elaborado con uvas certificadas lleve el sello en su etiqueta.
Este programa comenzó a ejecutarse en 2019, logrando que en 2025 sean 295 los viñedos inscriptos, cubriendo 2.764 hectáreas, cerca del 50% de la superficie vitícola del país. De estos viñedos, 235 ya cuentan con la certificación. Por otra parte, 29 bodegas están certificadas en la cadena de custodia, reforzando la trazabilidad del vino sostenible uruguayo.
Los socios de Establecimientos Vicca participan en este programa. Además, la propia bodega Vicca ha obtenido la certificación de cadena, lo cual garantiza que mantiene la trazabilidad de la uva certificada a lo largo de las etapas de elaboración y envasado del vino.
De acuerdo con la información que proporcionó la presidenta de Establecimientos Vicca, el colectivo cultiva alrededor de 150 hectáreas, aunque no todo lo producido se vuelca a la cooperativa; “una parte se vende a bodegas y otra se entrega a la cooperativa”.
Cooperativizarse permitió que los productores socios avanzaran un paso en la cadena, considerando que antes solo producían uva y desde 2015 producen vino. Dejaron de vender una materia prima para vender un producto terminado con valor agregado.
El destino de los vinos producidos se vuelca fundamentalmente al mercado interno, bajo la marca Narradores. Según Griselda, la venta de sus vinos se realiza en “actividades organizadas por la Intendencia de Canelones, a través de la página web de la cooperativa, en el Polo Tecnológico Canario y por Whatsapp. Los miércoles un distribuidor te lleva sin costo las cajas de vino a Montevideo y Canelones”. La condición es que la compra sea por caja de seis botellas; se puede optar por encargar un solo tipo de vino o combinar entre las variedades disponibles. “Entonces, como que la vamos luchando”. La cooperativista contó que hace un tiempo “exportamos a Brasil gracias a acuerdos con cooperativas de ese país”, pero no fue la mejor de las experiencias, dado que “tuvimos problemas al pasar la aduana, y también algunos con el envasado”.
Viñedo Don Aldo, el 10 de febrero, en Santa Lucía, Canelones. Foto: Alessandro Maradei
Para Alondra, “año a año se está complicando mucho más la comercialización. Ingresar a las grandes superficies es muy difícil y no es barato. Por otra parte, para imponer un tipo de vino o una marca tenés que encarar una campaña publicitaria, que es algo costoso”.
A pesar de las dificultades, Establecimientos Vicca ha tratado de diversificar e innovar. Es así que incursionó en el envasado en lata de un vino rosado y un frisante, y en la producción y venta de jugo de uva. No obstante, falta mucho camino por recorrer para que estos productos destaquen como unidad de negocio.
Respecto al jugo de uva, Alondra señaló que “hablamos con las autoridades de lo importante que sería que los alumnos de las escuelas consuman ese jugo. Pero los nutricionistas no son partidarios. Hay técnicos brasileños contactados a través del FMCV, dispuestos a venir a Uruguay y tener las reuniones necesarias para transmitir cómo es el proyecto de ellos, cómo se instrumenta el tema del jugo de uvas en las escuelas de Brasil”.
Solo dos cooperativas vitivinícolas
Según datos del Instituto Nacional de Cooperativismo, si bien casi la tercera parte de la población de Uruguay está directamente vinculada al sistema cooperativo en alguna de sus modalidades –producción, vivienda, trabajo, ahorro y crédito, consumo, etcétera–, siendo parte integrante de al menos una de las 3.901 cooperativas existentes en nuestro país, solamente hay dos cooperativas vitivinícolas, Establecimientos Vicca y la Cooperativa Agraria Limitada Unión de Viticultores Agremiados (Caluva), fundada en diciembre de 1967 en Colonia.
De todas formas, si hay algo que queda claro es que en un escenario en el que ha caído “el número de productores y bodegas, con un mercado interno que está muy difícil, con la concentración y demás, la cooperativa es una herramienta que por suerte tenemos. La cooperativa puede llevar adelante cualquier negociación o planteo a las autoridades con más fuerza que alguien que lo haga individualmente; te da otras oportunidades. A nosotros nos ha ayudado a mantenernos, porque, si no, no sé cuántos de nosotros hubiésemos quedado”.
Griselda es de la misma opinión, y sostiene que “hay que empezar a ver que el cooperativismo es una herramienta, que hay que saber usarla, aprender a usarla. Es una herramienta excelente. Pero algunos le tienen miedo, no saben usarla o no saben respetarla”.