A la penillanura con verdes pastizales ubicada al este del Río Uruguay, hace más de 400 años, llegaba el ganado caballar y vacuno. En estas tierras salvajes, desprovistas de divisiones y leyes, se multiplicaron.
Ese proceso natural, fruto de la conexión entre dos especies y un bioma, sería el punto de partida de un proceso histórico que definiría identidad. En el escudo de armas del Estado, el buey es la abundancia y el caballo la libertad. En el presente, la ganadería vacuna sigue representando una de las principales actividades económicas del país y el caballo se ha transformado para miles de uruguayos en un compañero que acorta distancias, achica diferencias y agranda amistades; sigue representando libertad.
Ese primer caballo, el caballo criollo, continúa siendo el que resiste las adversidades del campo. Casi uno solo con el peón rural recorre praderas y rastrojos. Antes, similares trayectos atravesaron con indios, gauchos y libertadores.
Ese proceso, traducido, interpretado y expresado en diferentes formatos, entró en los hogares de los uruguayos fruto del inseparable camino de la cultura y la historia. El 18 de noviembre de 2004, eso tomó forma cuando se declaró al caballo criollo Patrimonio Cultural Intangible del Uruguay.
En línea con su lugar en la historia y en la cultura, también es habitual que los caballos sean parte de los monumentos conmemorativos de la independencia nacional. Sin embargo, existen algunos monumentos que lo homenajean particularmente. En noviembre de 2019, en la localidad La Paloma en Durazno, se inauguró uno que lo pone como protagonista. “Homenaje al noble bruto compañero de batalla, justas deportivas y de la vida diaria”, señala la placa al pie de la estatua ubicada en la principal avenida de La Paloma, Cecilia Galarza de Sánchez. Esas palabras, aun siendo pocas, logran reflejar el lugar histórico del caballo en la sociedad uruguaya y. a pesar de los cambios, también en el presente.
La actualidad del caballo en Uruguay
Cuando hablamos de compañeros de batallas deportivas o de la vida diaria, son muchas las imágenes que cada uno puede imaginar, dependiendo de su relación con el animal: el trabajo de campo, el recorrido a la escuela rural, los desfiles, la caballeriza, el raid, la jineteada, el hipódromo y la cancha de polo son algunos ejemplos. En definitiva, claro está que son muchos los caballos en el territorio nacional; la cifra aproximada a la que pudo acceder la diaria por medio de fuentes oficiales es de un total aproximado de 500.000. Asimismo, se estima que son 50.000 las personas que trabajan en el rubro ecuestre.
Todo eso necesita una organización, y en nuestro país hay diferentes niveles. Por un lado, existe la Comisión de Asuntos Ecuestres, dentro del Ministerio de Educación y Cultura (MEC). Este órgano es el “rector” en materia de actividades ecuestres y es quien asesora en este tema al Poder Ejecutivo.
Asimismo, otro espacio importante es la Mesa Equina, en la órbita del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP). En este ámbito, presidido por los respectivos directores generales de Servicios Ganaderos, participan distintas organizaciones vinculadas con el caballo. Algunas de ellas son, por ejemplo, la Federación Ecuestre del Uruguay (FEU) y la Asociación Rural del Uruguay (ARU).
También tiene potestades, en lo que respecta al mundo del caballo en Uruguay, el Instituto Nacional de Bienestar Animal (INBA). Este órgano diseña y ejecuta políticas para la protección de los animales, apelando a la tenencia responsable. En ese marco, para saber más de la realidad del caballo, la diaria dialogó con alguien que está por dentro de los tres organismos antes mencionados.
Se trata de Esteban Vieta, un exoficial del ejército que en ese ámbito se formó como profesor de equitación. Luego, creó en su casa un centro de equinoterapia para llegar a la gestión pública como responsable de la Unidad Ecuestre de la Intendencia de Canelones. Ahora integra tanto la Mesa Equina como la Comisión de Asuntos Ecuestres, también es presidente del INBA e integra un grupo de asesoría a la Presidencia de la República de cara a la aprobación de un nuevo reglamento de jineteadas.
Consultado sobre la realidad actual del caballo en Uruguay, Vieta señaló que la “característica más potente” del animal en el país es su transversalidad etaria y social. Puntualizó que desde “el niño más chico” hasta “el abuelo más viejo” se acercan desde distintos lugares al caballo. Por su parte, si se mira “lo económico”, el animal está presente en los extractos sociales más altos y en los más bajos.
Subrayó que si se tiene en cuenta el número de caballos, de trabajadores que ocupa y la transversalidad en los segmentos sociales, se concluye que es un fenómeno masivo. En ese sentido, Vieta aseguró que el caballo en Uruguay “mueve a más gente por año que el fútbol”. “Solo con las jineteadas en el país, tenés más de 600 actividades por año”, planteó.
Tanto en lo que respecta a los propios animales como la infraestructura o la contratación de profesionales, implica inversión. Según Vieta, la última estimación señala que en promedio en Uruguay se invierten unos 29 millones de dólares por año en las distintas actividades o disciplinas ecuestres. Sin embargo, el responsable del INBA reconoció que esta cifra se vio desafiada cuando, en los últimos meses, se conoció una inversión en un proyecto de polo a desarrollarse entre Manantiales y José Ignacio que supera los 30 millones de dólares.
Foto: Gianni Schiaffarino
Otro aspecto que implica movimiento de dinero es la exportación de caballos deportivos, de lo que Vieta informó que el promedio anual de ingresos para el país es de cinco millones de dólares. Los destinos habituales, según el integrante de la Comisión de Asuntos Ecuestres, son Emiratos Árabes, Argentina, Brasil, Europa (Francia y Holanda, por ejemplo) y ahora China. “Lo que es nuestra geografía, y cómo trabajamos en el campo, permite lo que no pueden hacer en otros países, que es [el proceso de] la reproducción, la alimentación, el desarrollo, el entrenamiento y después la exportación”, destacó Vieta. Detalló que esto hace que “personas de otras partes del mundo” instalen en el país lugares de “cría y entrenamiento”.
Algunas visiones sobre la apertura de China
En lo que respecta específicamente a China, país para el que se abrió el mercado de exportación de caballos deportivos recientemente, Vieta consideró que se trata de un cambio “muy importante”. En este sentido, recordó que ni bien llegó del país asiático el ministro de Ganadería, Alfredo Fratti, se desarrolló una reunión con los diferentes implicados en materia de deportes ecuestres. “Es sumamente importante continuar el cuidado de la sanidad animal y de todo lo que tiene que ver con la genética para continuar exportando caballos”, remarcó Vieta.
En el marco de la apertura de este nuevo mercado, está previsto que en mayo 15 caballos uruguayos sean enviados a China. Entre los animales que viajarán, irá una yegua que será el regalo que el presidente Yamandú Orsi le manda al mandatario chino, Xi Jinping. “Son caballos de enduro, básicamente todos ellos, y se iba a ver si se podían enviar también dos caballos del turf”, detalló Vierta al respecto.
Desde el Parlamento, algunos legisladores también siguen con atención lo que pasa con los caballos. Es el caso del diputado nacionalista Amin Niffouri, quien además de ser dirigente político forma parte de la Asociación Uruguaya de Propietarios de Caballos de Carrera (APC). Desde ese lugar, valoró el reciente logro con relación a China. Comentó que en el actual escenario “hay una ventana de posibilidad” para que los “pura sangre” empiecen a moverse a ese nuevo mercado.
Oriundo de Las Piedras, Niffouri remonta su cercanía al hipódromo a cuando era un niño. Según recuerda, se acercó al mundo del turf por su tío y siendo “menor de edad” llegó a ser “pagador de boletos”. Ahora, al igual que otros políticos, como fue el caso del fallecido expresidente Jorge Batlle o del difunto dirigente blanco Jorge Larrañaga, tiene caballos de carrera en “sociedad” con amigos.
En el Senado, también existe un legislador con estrecha relación con los caballos. Se trata del dirigente blanco Sebastián da Silva, quien es el dueño de la cabaña Criollos Don Augusto. Según señaló a la diaria, también ve con buenos ojos la apertura del mercado chino. “Nosotros hace ya cinco años que venimos insistiendo con China”, comentó el legislador, y agregó que en línea con avanzar en eso compartió un asado con el entonces embajador chino, Wang Gang.
Da Silva puntualizó que es importante la apertura del mercado “pensando en el enduro, donde se mueven una barbaridad de caballos”. Asimismo, agregó que debe tenerse en cuenta también la exportación de los caballos de polo. “China tiene un millón de jugadores de polo, serán buenos o serán malos, pero un jugador de polo necesita un caballo y nosotros somos linderos al mejor polo del mundo; esa sinergia podría ser bárbara”, indicó el legislador en referencia a Argentina.
Gran Premio Ramirez. Foto: Ernesto Ryan (archivo, enero de 2021)
El caballo, los cambios y los políticos
Desde la administración pública, más allá de la regulación de las distintas actividades ecuestres, también se promueve la creación de herramientas que puedan consolidar, por ejemplo, el control sanitario de la población caballar. Este proceso ya fue iniciado por el país, dado que al momento ya cuenta con el Pasaporte Único Nacional. Este documento de identidad, impulsado por el gobierno pasado, es exigido para caballos que formen parte de actividades deportivas y de salud.
El actual gobierno, en tanto, busca desde el MGAP avanzar hacia el “chipeado nacional de trazabilidad”, lo que implica consolidar la trazabilidad en todos los caballos del país. Como ejemplo, Vieta destacó que este tipo de instrumento sirve para que, ante la presencia de enfermedades que puedan estar afectando a la población equina, se pueda construir a nivel geográfico “barreras sanitarias” más eficientes. “Lo venimos haciendo con Sanidad Animal del MGAP mediante la Dirección General de Servicios Ganaderos”, detalló el presidente del INBA sobre el proceso.
Otro de los cambios que se está llevando adelante, después de idas y vueltas, es la construcción del nuevo reglamento de jineteadas. Al respecto, Vieta expresó que se espera dejarlo listo para “mediados” de marzo.
“Sí, claro que hay que hacerlo”, opinó desde el Parlamento Niffouri sobre el “chipeado nacional de trazabilidad”. En otros temas, también reconoció que mira con expectativas una serie de cambios que puedan “potenciar” al Sistema Integrado Nacional de Turf (SINT), conformado por los hipódromos de Paysandú, Colonia, Melo, Florida y Rocha. En líneas con las potestades y el vínculo que tiene con el turf la Dirección General de Casinos, el diputado detalló que está sobre la mesa la posibilidad de “reordenar” o “regularizar” el espectro de las máquinas tragamonedas para así obtener fondos que permitan “promover y explotar mucho más y mejor los hipódromos del interior”.
Los caballos de carrera
La reapertura del Hipódromo de Maroñas en 2003 fue el primer paso para “desarrollar una actividad hípica constante en diferentes hipódromos”, reconoció a la diaria Rodolfo Lissarrague, presidente de la APC. En esa línea, puntualizó que aparece la posibilidad de seguir sumando hipódromos al SINT. Concretamente, detalló que “se piensa agregar el hipódromo de Salto”.
La autoridad de APC resaltó que el país tiene “una bolsa de premios muy interesante”, lo que deja al turf nacional “muy bien posicionado” y lleva a que “gente del exterior tenga interés en venir a competir”. En cuanto a la dinámica de competencias, Lissarrague detalló que a nivel país se promedia “cuatro reuniones” -jornadas completas por hipódromo- por semana. Comentó que habitualmente dos de ellas tienen lugar en el Hipódromo de Maroñas (domingos y sábados), una en Las Piedras (viernes) y otra en alguno de los hipódromos del interior (pueden llegar a ser dos).
En todo lo que implica el proceso de cría y competencia, el caballo de carrera “tiene que estar atendido y siempre tiene que haber una persona cerca que le preste atención, porque son delicados”, puntualizó el presidente de APC, deteniéndose en el hecho de que el turf es una industria que “demanda mucho personal”. “Hace unos años se hizo un censo y se habló en ese momento de que 50.000 personas estarían vinculadas directa o indirectamente con la actividad de la industria del turf en Uruguay”, planteó Lissarrague, aproximándose a la cifra general de ocupación directa en las actividades ecuestres.
Más allá de las dinámicas económicas del rubro, el propietario de caballos de carrera dejó en claro que “no es un negocio”, sino que tiene que ser visto como “un hobby”. “En el mayor de los casos es un gasto, pero uno lo hace como un deporte”, analizó sobre los diferentes desembolsos que se deben hacer para acceder y mantener un caballo de estas características. “En un año en Uruguay se reparten más de 20 millones de dólares en premios, pero la cifra que invierten los propietarios [en su conjunto] es muy superior”, agregó.
Criolla del Prado. Foto: Ricardo Antúnez (archivo, abril de 2019)
“Los caballos que se venden son los caballos de punta que tienen posibilidad de triunfar en el exterior; lamentablemente no hay un mercado fluido, lo que sería el ideal”, comentó también Lissarrague sobre otro de los modos de acceder a ingresos. Por lo pronto, destacó que el hecho del país haya regresado al Tomo I del libro azul de la Federación Internacional de Autoridades Hípicas (IFHA) es un aspecto muy importante que lleva a que “los mercados miren mucho más” al turf nacional, lo que incide en la “cotización del caballo” y en las apuestas del público del exterior.
Consultado por la cantidad de propietarios que están integrados al circuito local, Lissarrague puntualizó que APC está integrada por unos 500 asociados, pero el número total debe ser cuatro o cinco veces superior, dado que habitualmente funciona a través de “sociedades” de varios integrantes por caballos.
El tabú de la carne de caballo
Según datos del Instituto Nacional de Carnes, en 2025 se faenaron más de 47.800 caballos. Este total se distribuyó en tres plantas frigoríficas habilitadas: Clay (31.600 cabezas), Sarel (11.000 cabezas) y Agroindustrial del Este (5.236 cabezas). En cuanto a toneladas exportadas, el último dato al que logró acceder la diaria es de 2024, cuando se superó que fueron 7.600. Debe tenerse en cuenta que en 2025 se faenaron alrededor de 4.000 caballos más que en 2024.
la diaria habló al respecto de la carne de caballo con Martín Cardozo, presidente de la Federación de Trabajadores de la Industria Cárnica (Foica), quien señaló que los principales mercados para esta carne están en la Unión Europea (Francia, por ejemplo) y en Asia (Japón y China). El representante sindical agregó que el volumen de faena se ha “sostenido” durante los últimos años, lo que lleva a que las plantas involucradas funcionen de manera “bastante estable”.
Más allá de eso, Cardozo se refirió a lo particular que puede ser para los trabajadores de la industria cumplir tareas en un frigorífico de caballos. “Si no trabajo en otro frigorífico, trabajo en otra cosa, en frigorífico de caballo no”, indicó el presidente de la Foica, citando a algunos de sus compañeros de rubro y ejemplificando cómo influye el “peso cultural” del caballo en muchos de ellos.
Cardozo planteó que “las tareas específicas son iguales”, tanto en un frigorífico de vacunos como en uno de equinos; sin embargo, es habitual escuchar entre los trabajadores de la industria frigorífica: “A mí no me da matar un caballo”.
La demanda de equinoterapia
La equinoterapia, terapia que tiene como protagonista a los caballos, se ha extendido a lo largo de todo el país. Según informó Presidencia de la República en 2024, más de 2.000 personas reciben equinoterapia en 52 centros de rehabilitación registrados en el Centro Nacional y Fomento de Rehabilitación Ecuestre (Cenafre). Según Vieta, sin embargo, “se estima que hay más de 20 [centros] que están fuera” del Cenafre. Más allá de eso, el presidente del INBA puntualizó que “hay mucha demanda de equinoterapia y no es suficiente aún la oferta”.
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