¿El tema de la garrapata es una de las principales preocupaciones que tiene el MGAP en este momento?
Es un tema que supera la preocupación del ministerio; es un tema del país. Así lo trasladamos al Consejo de Ministros, y ahí se resolvió crear un Programa Nacional de Lucha contra la Garrapata, es decir, que es un programa de gobierno llevado adelante por el ministerio por la especificidad. Pero sí, porque la carne sigue siendo nuestro principal producto exportable y Uruguay se ha ubicado en un lugar top del mundo como exportador de carne. Desde 2008 para acá, junto con Estados Unidos y Australia, es de los países que venden a mayor precio la carne. Y, obviamente, los compradores, en la medida en que pagan un precio diferente –porque nos están pagando más que lo que les pagan a nuestros vecinos–, exigen cosas, son más estrictos. Entonces, como ahora se está hablando de cambios en el mundo y hay gente que dice que es un cambio de era, también es un cambio de era en la ganadería, porque hay cosas que hicimos toda la vida y de las que no teníamos que dar cuenta a nadie, y ahora eso cambió. Por ejemplo, las planillas sanitarias; ahora tenemos que registrar todos los productos que usamos, qué día, qué tipo de producto, si es inyectable, si es oral, para qué lo usamos, y después respetar el tiempo de espera, que es otro de los problemas que estamos teniendo con algunos contenedores que nos devolvieron. Por lo tanto, para nosotros es un tema central. Por eso, para ayudar a aquellos productores más chicos hemos comprado en un laboratorio de plaza que produce hemovacunas aquella vacuna que permite que el animal no se enferme de tristeza parasitaria, que es como llama la gente en campaña a la enfermedad que produce la garrapata, que en muchos casos lleva a la muerte y es una de las pérdidas importantes que tenemos.
Por otro lado, hemos desencadenado un proyecto de extensión agropecuaria, que se llama Procría, procurando producir más y mejor, porque eso también es no producir de cualquier manera, porque los mercados también se fijan en eso, en el bienestar animal, en la sostenibilidad. Por lo tanto, ahora, en aquellos lugares más calientes, a los productores pequeños les vamos a entregar gratis la hemovacuna.
China ha suspendido las compras a algunas plantas por haber hallado rastros de medicamentos contra la garrapata en la carne...
Lo que pasa es que China ha establecido una norma bastante estricta de residuos de medicamentos en carne. Y los medicamentos que se usan para controlar la garrapata, prácticamente todos –a no ser uno o dos que hay ahora en el mercado–, tienen tiempo de espera para enviar a faena. Y a veces el productor no es el productor, porque usted puede haber comprado un ganado de otro, que no sabe con qué lo trató, y en 30 días vende ese animal al frigorífico, y resulta que estaba inhabilitado. Tenemos que tener mucho más cuidado y ser mucho más estrictos con los controles. Por otro lado, estamos trabajando en vacunas para la garrapata, posibilidades de hacer el diagnóstico más rápido, que podamos nosotros hacer el diagnóstico con el músculo en forma más rápida. Mientras tanto, lo que tenemos para generar garantía y seguridad es respetar los tiempos que marcan los productos que usamos. Por eso hemos solicitado colocar en las cajas de los remedios un octógono bien visible que indique el tiempo de espera.
¿Y se está trabajando en una vacuna contra la garrapata?
Se está trabajando. Se trabajó en una con el Institut Pasteur que no obtuvo los resultados que esperábamos; se está modificando, y, a su vez, en la Facultad de Veterinaria están ensayando dos vacunas cubanas contra la garrapata y hay una vacuna de un laboratorio privado que pidió ingreso a los boxes de la Dilave [Dirección de Laboratorios Veterinarios] para probar la efectividad.
Luis Alfredo Fratti.
Foto: Diego Vila
¿Y la idea que hay de atacar a la especie genéticamente?
Aquellas son algunas cuestiones que están en el mediano plazo. La modificación genética entiendo que es un poco más a largo plazo.
¿Qué resultados viene dando la ejecución de Procría?
Procría, básicamente, es un plan de extensión rural para tratar de que los productores adopten tecnología. Tanto la profesión liberal como la academia hace 20 o 30 años han demostrado que con algunos manejos de bajos costos, pero de alto impacto, se puede aumentar el número de terneros nacidos. En Uruguay nunca se hizo en forma masiva y por un período de gobierno, que es lo que va a durar este. Ojalá eso se transforme en una política de Estado, porque yo creo que es imprescindible. Una extensión rural, que es un técnico entrando al establecimiento una vez por mes, durante todo el año, y una vez por mes juntar los diez o 12 productores que él atiende para intercambiar experiencias, saber qué es lo que está haciendo el otro, cómo le fue. Me parece que esto es bien importante.
Hay algunos productores que están logrando producciones del 80% con este tipo de técnica, pero el promedio de Uruguay es un 65% de procreo en más de 40 años. Es bajo. Existen técnicas para mejorarlo, el tema es que no han sido adoptadas masivamente. Creemos que mucho de eso se debe a la falta de un programa de extensión rural, por eso estamos intentando con el Procría. Los productores han captado la idea, porque en realidad era para 1.000 productores y se presentaron 1.600. Precisábamos 100 técnicos del campo; se presentaron 600.
Para seguir hablando de la carne podemos hacer un repaso de las últimas giras. Estuvo por Rusia.
Uruguay, desde el punto de vista del mercado, está muy bien posicionado. Lo que tenemos que hacer es algunos deberes para poder mantener esos mercados que se han conquistado a través del tiempo. En Rusia estábamos con algunos problemas con carne y con lácteos. Las reuniones fueron muy buenas, pero sabemos que eso llevará un tiempo. Ya ha habido intercambio, pero ahora la pelota está en la cancha de ellos.
Luis Alfredo Fratti.
Foto: Diego Vila
Hay mercados que a veces demandan volúmenes que Uruguay no puede abastecer. Argelia pidió un millón de corderos, por ejemplo.
Sí, pidió un millón de corderos y no tenemos para ofrecer eso, porque lo otro es que los estados a veces piden, pero si no tenemos la garantía cierta de cuál es el precio y de que se van a llevar todo, es muy difícil hacer un compromiso con los productores. De cualquier manera, ahora no había ambiente para exportar un millón de corderos, porque además ese pedido tenía algunas condicionantes complejas.
¿Qué otros mercados están en la mira en este momento?
Hace poco hubo una misión con la subsecretaria de Relaciones Exteriores [Valeria Csukasi] y el subsecretario del MGAP [Matías Carámbula] a Vietnam e Indonesia. Con Vietnam se está avanzando, con Indonesia tenemos una apertura, y creo que se puede avanzar más. La idea es entrar a Indonesia con los lácteos sin pagar arancel, pero eso lleva un tiempo más. El próximo desembarco de Uruguay tiene que ser en el sudeste asiático.
Y con respecto a China, ¿estamos en el techo?
No, no. China no tiene techo, porque uno ve en el mundo que los países, cuando mejoran económicamente, empiezan a consumir más elementos y comestibles. Y un elemento comestible destacado es la carne, y, sobre todo, la carne roja. Es más, en Japón nos mostraron gráficas y el consumo de carne de pollo y de cerdo está estabilizado. Lo que está creciendo es el consumo de carnes rojas, preferentemente vacunas. ¿Y dónde está creciendo? En la gente joven, y sobre todo a nivel de restaurantes. Porque el restaurante exige corte noble, pero también paga mejor precio, porque el restaurante precisa, para fidelizar al cliente, mantener el nivel del producto que ofrece.
¿Qué está pasando con la producción y los frigoríficos, que están todo el tiempo en una pulseada?
Los frigoríficos reclaman, en consonancia con lo que hablamos anteriormente, tener más volumen de faena. El negocio industrial de la carne no es un negocio de ganancia individual en el animal, es un negocio de ganancia en el volumen. Por eso hay muchos frigoríficos, que tienen mayor estatura económica, que lo que hacen es aumentar el número de animales faenados por día, porque eso da mucho mejor rendimiento. La apuesta nuestra en el Procría es poder abastecer mejor esa capacidad ociosa que tiene nuestro país en términos de frigoríficos.
Esa demanda externa de carnes rojas de calidad ¿cómo ha impactado en la cadena productiva bovina, en la cría, recría, engorde, el feedlot?
Uruguay tiene las dos modalidades. De acuerdo con lo que vos vendés y al país que le vendés, cuando vienen inspeccionan todo. Si es feedlot, si es campo natural, si se raciona o no se raciona. Porque si decimos que tenemos trazabilidad y por otro lado tenemos controlado el tema de los medicamentos, cuando llega una inspección tenemos que poder demostrar que eso ocurre. Por eso, nos tenemos que acostumbrar a anotar cada vez que hacemos una intervención.
Usted reafirma siempre que Uruguay está preparado para alimentar a 30 millones de personas. ¿Qué hace falta para llegar a eso?
El plan de riego va en el sentido de aumentar sensiblemente la producción de grano. Ya hay una comisión operativa que es la que encabeza [el extitular del MGAP] Tabaré Aguerre. Se está estudiando la represa en Palo a Pique y la de San Salvador, y también se está trabajando sobre represas más pequeñas pero bien importantes en colonias de Colonización.
Luis Alfredo Fratti.
Foto: Diego Vila
¿Cómo se está evaluando la llegada de El Niño y sus posibles impactos en la producción y la economía?
Hace 20, 30 años los científicos, que estudian estos fenómenos, nos decían que el cambio climático está, y que los eventos climáticos –lluvia, sequía o tormenta fuerte– iban a ser cada vez más seguidos y más profundos. Y es lo que estamos viendo hoy. Tuvimos varias sequías en el período pasado, una seca el año pasado, y ahora nos anuncian El Niño. Hoy estamos en la situación de que puede ser de moderado a fuerte, que es lo que todavía no se ha determinado, pero que las lluvias van a estar bastante por encima de lo normal es seguro. Nosotros creamos un grupo para trabajar esto, sobre todo de seguimiento y de alerta a los propios productores. Queremos que cuando llegue El Niño se disparen una cantidad de medidas de todo tipo en las que venimos trabajando.
Las gremiales empresariales demandan un tipo de cambio favorable, el abaratamiento de los combustibles...
El tema hoy es que estamos en un mundo absolutamente complejo desde el punto de vista geopolítico. Y las actitudes de países que son potencia, como Estados Unidos, terminan impactando en el comercio mundial. Y ni que hablar cuando hay un conflicto en la zona del petróleo. Cuando te cambian esa ecuación, es muy difícil poder manejar los precios, y, sobre todo, lo que es peor es la incertidumbre, porque no sabés hasta cuándo va a estar ese precio, y si va a subir o se va a mantener estable. Y eso crea un problema para el gobierno y también, obviamente, para la producción. Yo, en el período anterior, no estaba de acuerdo con que todos los meses se aumentara el combustible. Porque ¿cómo hace usted para planificar una producción de tres o cuatro meses si todos los meses le cambian el precio? Y con el dólar también tienen parte de razón los productores. Es verdad que en el mundo está cayendo [el dólar], y no se puede ir contra la corriente.
Pero capaz que alguna intervención del Banco Central del Uruguay sería positivo para la producción nacional.