El sábado 19 de setiembre el presidente de la Asociación Rural del Uruguay (ARU), Rafael Ferber Artagaveytia, volverá a hablarle a la “población en general desde el sector agropecuario”. Según adelantó a Agropecuaria, en su segunda vez a cargo del tradicional discurso de clausura –en este caso de la 121ª Exposición de la Rural del Prado– desarrollará una “agenda política fuerte” en la que entiende necesario poner sobre la mesa “temas claves” para el país. En esta entrevista profundizó en algunos de ellos: la competitividad, el puerto y la garrapata.
Al frente de una institución que tiene 155 años, Ferber reconoce que muchas cosas han cambiado. Por eso, se refirió a la necesidad de repensar el vínculo de la población con lo rural en el marco de un proceso de despoblamiento consolidado. También llamó a profundizar la “inversión en investigación” para combatir el problema de la garrapata, sobre el que reconoce que también las gremiales han tenido responsabilidad.
Una coyuntura marcada por El Niño
¿Cómo definiría el momento de la agropecuaria?
La agropecuaria son muchos rubros, por lo que definir un momento único a veces es injusto. Hay un excelente momento ganadero en lo relativo a los precios, con un clima que, salvo por las inundaciones, es muy positivo. Pero cuando vas a la agricultura la historia es otra: los períodos lluviosos terminan siendo los peores. Podemos decir que es un año desafiante para la agricultura, que está sostenido en gran medida por la ganadería y el consumo de maíz. El sector arrocero está en un momento de precios muy complicado. La lechería está pasando por un momento bueno, pero las lluvias hacen complicado el manejo diario. En general, como la ganadería en Uruguay es lo que marca el paso, podemos hablar de una tónica positiva, aunque en general también hay preocupación por los pronósticos climáticos: el año niño es muy fuerte.
¿Cómo se prepara la asociación para prevenir las posibles consecuencias de El Niño? El gobierno ya gestionó créditos por 750 millones de dólares...
Entendemos que esa línea de crédito es para eventos con la población, que van primero que la producción, aunque creemos que hay puntos grises. Uno de ellos son caminos, habrá que ver de dónde sale el mantenimiento. Tenemos una luz roja con las intendencias y lo que están tomando como política en el mantenimiento: no se puede circular los días que llueve. No sabemos cómo pretenden que se maneje de acá a que pase este evento climático. Por otra parte, le pedimos al gobierno que nos dé herramientas financieras. Es un partido que ya sabemos que vamos a perder, esto va a salir plata. Qué tanto vamos a perder dependerá de qué tan grande sea el evento.
Mencionó herramientas financieras. ¿Avanzar en seguros podría ser otra salida?
En los seguros estamos lejos, es algo que no tenemos en la agricultura. En la horticultura están subsidiados y no se toman, es un tema a analizar. Si el Estado pusiera una herramienta de ese tamaño en la agricultura de secano, el productor se tiraría de cabeza. Hoy por hoy, no tenemos esa herramienta porque el negocio es mucho más grande que la horticultura, es mucho más plata. Al no tenerlo seguro, tenemos que tener disponibles las herramientas financieras.
¿Entiende la realidad en materia de seguros como una dificultad estructural?
Es un tema de fondo complicado. En el mundo las políticas de seguro se basan en subsidios. En el primer mundo, Estados Unidos por ejemplo, está todo asegurado, pero a base de subsidios. Si hicieras eso en Uruguay, no tendrías cómo solventarlo. Son cosas que tienen que estar arriba de la mesa.
Sobre los caminos, el Congreso de Intendentes ha manejado la posibilidad de aplicar una política de que pague más quien rompe más. En ese sentido, ¿cuál es la postura de la ARU? ¿Puede ser una solución?
El sector agropecuario en general paga. A la contribución inmobiliaria hay que sumarle la patente de esos camiones que van a buscar los productos, y todo el movimiento que hay detrás. Acá lo que está pasando es que las intendencias no están pudiendo cumplir con su mandato, entonces están tomando la decisión de que no uses los caminos. Es una decisión que, además de triste y decadente, no sirve. No podés pedir eso en un año como este. No es viable, claramente, entonces tendremos que buscar otros mecanismos.
¿Qué mecanismos serían?
Si no se hacen cargo, que no cobre la intendencia y que los productores vean cómo mantienen ese camino. Hay varios lugares donde se ha planteado eso y las intendencias después no lo han tomado. Lo que se plantea es “me encargo, pero no te pago más contribución, no te pago las patentes”. Obviamente, no lo agarran, pero habrá que analizarlo, porque no están cumpliendo.
La situación internacional y la cadena logística
¿Qué impacto tiene la coyuntura internacional? En el último año ha habido impactos en insumos claves, como los combustibles y los fertilizantes.
Si se hace el promedio de las cosas que pasaron a nivel internacional, Uruguay ha salido favorecido, esa conclusión empieza a ser bastante evidente. Se concretó el acuerdo con la Unión Europea [UE], estaremos entrando al Acuerdo Transpacífico dentro de poco, estamos atrás del RCEP [sigla en inglés de Asociación Económica Integral Regional], que incluye a China. Es verdad que subieron los combustibles y que con los fertilizantes se nos complicó por la situación en Irán, pero también tenemos que considerar que vendemos los productos a otro precio.
Pero la situación con esos insumos ha tenido impactos...
La situación relacionada con los fertilizantes tiene vaivenes, pero se empieza a encontrar en el mundo otros caminos. Lo mismo pasa con el petróleo. Con respecto al combustible, Uruguay lo manejó: el Estado hizo lo que pudo, amortiguó el precio en la medida en que pudo. Hay detalles que podemos hablar, pero en el fondo no pretendió trasladar todo el costo a la producción. Nos hubiera gustado alguna cosa más, pero es relativo, hay que estar ahí para gestionarlo.
Más allá de la coyuntura, siempre se plantea desde el mundo productivo un problema estructural relacionado con los combustibles. ¿Sigue faltando atacar eso?
En lo que tiene que ver con el gasoil, si agarrás el precio y le sacás el fideicomiso al boleto, el subsidio del supergás y el IVA, es competitivo en la región. Hay que recordar que sale lo mismo el gasoil en el puerto de Montevideo que en cualquier estación perdida del norte del país; eso es un valor que la ARU defiende.
Entonces eso se solucionaría atacando, por lo pronto, el fideicomiso y el subsidio al supergás...
Quiero que el fideicomiso del boleto no salga más del gasoil, pero tampoco quiero que se le cargue a la población. Quiero que vaya a otro lado y que no afecte la producción. Tenés un sector urbano y suburbano de transporte de pasajeros en Montevideo que, por ejemplo, ha hecho shoppings, pero, por otro lado, pide un fideicomiso sobre la producción. Siempre dejamos claro que si se va a cargar lo que se le carga a la producción al [precio del] boleto, nosotros bajamos las banderas y esperamos. Tenés que buscar otra herramienta, y en eso el gobierno nos ha escuchado, creemos que están buscando un camino.
¿Y con el supergás?
Lo mismo pasa con el supergás. Tenés un subsidio en la tarjeta del Mides [Ministerio de Desarrollo Social] y eso está bien. Pero también a mí, que soy soy consumidor de la garrafa de 13 kilos, me subsidian el supergás. Eso no me parece justo. Ese es el punto que hay que definir, no corresponde.
En estas semanas el gran escollo de la cadena logística parece ser el puerto.
Sin ser un experto, se ve que desde hace muchos años no anda bien el puerto. Hubo una concesión con la empresa privada [Katoen Natie] que desde hace mucho rato viene complicada. Es algo que terminó laudándose en el gobierno anterior, pero no de la forma más conveniente para los uruguayos, a lo mejor sí más conveniente para esa empresa. Hoy estamos de rehenes entre una empresa y un sindicato. Uno mira y puede pensar que el sindicato está reclamando más allá de lo lógico y para el país, pero también negocia con una empresa privada. Llega un punto en que están rompiendo el trabajo de todos los uruguayos cuando exportamos y encareciendo la vida de todos los uruguayos cuando importamos. No podemos estar todos de rehenes de esta situación, el Estado tiene que intervenir. ¿Con [un decreto de] esencialidad? No lo sé, pero claramente tiene que estar arriba de la mesa. Hay un límite, no es negociar eternamente.
Rafael Ferber y Yamandú Orsi, el 11 de setiembre, durante la inauguración de la Expo Prado 2026.
Foto: Rodrigo Viera Amaral
¿Cuáles son las expectativas del impacto del acuerdo con la UE? ¿Cómo están viendo la discusión por las cuotas dentro del Mercosur?
Ya la estamos aprovechando, el acuerdo está funcionando; por ejemplo, con la cuota Hilton. Es verdad que lo de las cuotas entre los socios del Mercosur no se está pudiendo resolver, pero tampoco hay que pasarse de ansiosos. La UE pasó 20 años para resolver en la interna cómo manejaba este acuerdo. Nosotros no hemos podido resolver esto, pero ya se va a resolver.
¿Qué tenemos que cambiar como país para aprovechar el acuerdo?
Poca cosa. Somos los mejores de la clase. Estamos en la mejor posición para seguir vendiéndoles. Uruguay es de los países con mayor respeto, cumplimos nuestros convenios, cumplimos nuestros negocios y no tenemos problemas ambientales serios.
Los desafíos de la ganadería
En materia de ganadería, uno de los grandes problemas es la garrapata.
La garrapata es el vector que nos genera dos problemas. Uno de ellos es la muerte de animales; no la estamos cuantificando, pero tiene que ser muy cuantiosa. Por otro lado, tenemos los residuos en la carne. Cuando llega el problema de los residuos en la carne por los productos que se usan para combatir la garrapata es que pasa a ser una situación problemática real. Se ninguneó, y lo digo, más que como una crítica, como una realidad; incluyo a las gremiales, a todas las entidades. La verdad es que desde que [la garrapata] está matando animales, no atendimos el tema de fondo. Dejamos pasar 15 años; si uno mira los decretos [que emitía el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP)], se da cuenta. Tenemos residuos en la carne porque los productores de una zona muy grande de Uruguay no están pudiendo manejar [el problema] internamente en sus predios, y ni hablar cuando venden.
En ese sentido, el MGAP tiene como una de sus principales banderas el Plan de Lucha contra la Garrapata. ¿Cómo ve, en general, la política para enfrentar este problema?
El ministro [Alfredo] Fratti cuando asumió dijo que había que hacer todo lo contrario a lo que se venía haciendo, pero hizo todo lo contrario a lo que dijo. Lo único que se hizo fue derogar un decreto de 2023 que permitía un movimiento ganado con cáscara de garrapata muerta. Hay que tener en cuenta que el único producto que funciona hoy deja cáscara, y el productor que tiene garrapata tiene que empezar a tirar más productos para sacar esa cáscara, lo que va en contra de que haya menos residuos. La política tiene que estar enfocada en que no haya residuos en la carne y en que no se mueran animales.
¿Cuál es el camino?
Más hemovacuna. El ministerio está enfocado en producir más, pero tiene que llegar hasta los tres millones de dosis, tenemos que inmunizar a todos los terneros. Cuando tengas todo el ganado inmunizado, vas a tener que dejar que anden más animales con garrapata en determinadas zonas para que haya menos residuos en los frigoríficos. La forma de que haya menos residuos es que haya menos productos sobre los animales. Son todas cosas de las que estamos muy lejos todavía, pero tenemos que entender que es así. ¿Cómo solucionás el problema de fondo? Con ciencia, con inversión en investigación. La verdad es que hemos perdido muchísimo tiempo, porque como es un problema específico de esta zona, no tenés un primer mundo estudiando una hemovacuna efectiva.
Otro capítulo está vinculado a las sanciones que ha aplicado el MGAP a los productores que han remitido animales contaminados.
Está bien que sancione. Lo que pasa es que como Estado me tenés que garantizar que soy yo. Todos pagamos las multas de los radares de tránsito porque nos sacan una foto y no podés decir que no pasaste por ahí ese día a esa hora. El Estado nos tiene que dar una garantía similar en este caso, y después tiene que haber una investigación en los tiempos de espera de los productos. Hay dudas acerca de cómo funcionan los tiempos de espera, tenemos constantemente gente que nos dice que ese producto lo aplicó, entregó el ganado con el tiempo de espera correspondiente y le salen residuos.
Al hablar de ganadería no la podemos divorciar de la industria frigorífica. ¿Cómo analiza esa realidad?
Hay que sacarse el sombrero con la industria frigorífica en Uruguay. El país es el octavo exportador de carne en el mundo con el tamaño que tiene, eso lo hacen entre muy pocos industriales. Si ves la industria frigorífica, te van a decir que tiene un problema de capacidad ociosa, pero quien definió eso es la propia industria frigorífica. Le sucede que la exportación de ganado en pie no le permite trasladar a precio las ineficiencias que les impone el propio sistema uruguayo: energía, ausentismo laboral, etcétera. Si baja el precio, el ganado sube al barco. Es lo que ha permitido al sector ganadero uruguayo crecer a pesar de los problemas de la industria frigorífica. Hay que ponerse en el lugar de los industriales: no pueden trasladar precios, que básicamente es lo que hacen todas las industrias del mundo; donde tienen su lugar de mejora es en la venta, por eso son tan importantes el acuerdo con la UE y el Acuerdo Transpacífico.
¿Cómo sigue esa venta de ganado en pie, que es tan importante para los productores, después de aquel cortocircuito con Fratti el año pasado?
Siempre funcionó bien. En este gobierno pasó algo distinto, el tema quedó como laudado. Siempre era algo que estaba ahí, con un apoyo tácito pero silencioso. Ahora el ministro Fratti pretendió hacer algunas modificaciones y desde la Torre Ejecutiva le dijeron que no. Entonces, al final, la venta de ganado en pie se terminó fortaleciendo más de lo que estaba antes.
Los recursos, el peso del Estado y la productividad
Marcaba la importancia de la investigación para el combate de la garrapata. ¿Cómo analiza la realidad de la investigación en materia agropecuaria?
La investigación agropecuaria es del INIA, que por ley tenía un sistema por el cual los productores mediante impuestos ponían el 50% y el Estado ponía el otro 50%. Pero la producción agropecuaria empezó a crecer a un ritmo que el Estado no acompañó con su aporte y tampoco blanqueó. Desde 2014 o 2015 se dejó de dar ese aporte proporcional, pero no se blanqueó. El instituto tiene que hacer un trabajo interno de definir qué líneas tiene que investigar y cuáles no. Si los aportes son de los privados, como ha sido en un porcentaje muy grande todos estos años, hay lugares que estamos subsidiando que deberíamos dejar de subsidiar. Hay rubros subsidiados dentro del INIA que no aportan, y si el Estado no va a poner su parte, los privados tenemos que decir: bueno, esto no.
Y en cuanto a la pata económica y monetaria del gobierno, ¿cuál es la evaluación?
Estamos en un momento en el que la baja de la inflación la estamos capitalizando. Se venía diciendo que cuando la inflación llega a un punto después que suba no es tan fácil porque las mismas condiciones hacen que se mantenga baja; eso lo estamos viendo este año. Pero nos queda una situación de competitividad crónica para atrás, que es evidente. Hoy el precio del dólar está flotando libremente, tenemos que encarar la competitividad en muchos otros aspectos. Claramente, el déficit fiscal es lo que provoca que entren muchos dólares y tengamos una situación de competitividad de costos más elevados de lo que deberíamos tener. Es un problema político, y eso hay que encararlo de una vez.
La ley de competitividad es otra señal.
Es una buena señal. Lo hablábamos cuando fuimos a la Torre Ejecutiva con la confederación de cámaras; podrá ser más o menos grande, pero va en el sentido correcto. Después estamos esperando que se entre en la otra parte que se había hablado, la parte energética, la parte logística...
ARU y el cambio de lo rural
Ser la Asociación Rural implica también un peso social y cultural. En la actualidad se está consolidando una despoblación rural y un crecimiento de lo digital. ¿Qué análisis hace del futuro de lo que entendemos por mundo rural?
La despoblación rural es un efecto mundial, entonces, podés ir contracorriente o a favor de la corriente. Ir a favor de la corriente, en un país como Uruguay, que va a depender de la producción agropecuaria, es buscar la manera de que la gente trabaje en el campo. Después, que la gente viva en el campo es relativo. La gente se va a las ciudades a medida que tiene mayores ingresos; cuando puede elegir, se va a las ciudades. No podemos ponernos en contra de eso. Entonces necesitamos mejores caminos, mejores puentes, más infraestructura.